jueves, 4 de enero de 2018

Una maravillosa historia compartida en las redes sociales en Egipto describe cómo Mohamed Salah

Una maravillosa historia compartida en las redes sociales en Egipto describe cómo Mohamed Salah, el delantero del club inglés Liverpool y uno de los jugadores más seguidos del mundo actualmente, fue rechazado por un equipo local para el que soñaba jugar.

El hecho de que Salah haya tenido éxito pese a ello es adoptado por sus compatriotas egipcios como una señal de esperanza para un país golpeado por años de disturbios, ataques mortíferos y una profunda crisis económica.

Para muchos de los 95 millones de residentes de Egipto, Salah ofrece la esperanza de que la dura situación puede ser superada, pero su éxito también ha sido elogiado por el gobierno autoritario del país.

Raramente pasa un día sin que Salah aparezca en las portadas de los periódicos egipcios. Los lúgubres reportes por lo general ceden paso a noticias más alentadoras sobre la manera en que el futbolista de 25 años, oriundo de una remota aldea frente al delta del Nilo, al norte de El Cairo, ha brillado en la Liga Premier Inglesa en sus primeros seis meses con el Liverpool.

Uno de sus logros: Salah anotó 20 goles en sus primeros 26 juegos con Liverpool. Sólo un jugador en los 125 años de historia del Liverpool ha aportado 20 goles para el equipo en menos tiempo que Salah, y ese fue George Allan, en 1895, en 19 partidos.

Un diario egipcio, Al-Watan, dedicó nueve de sus 16 páginas de la edición de Año Nuevo a Salah.

"El Faraón: Júbilo de 2017 y esperanza de 2018", era el encabezado de Al-Watan sobre una fotografía de Salah vistiendo el uniforme en rojo y negro de la selección de Egipto, alzando los brazos en señal de triunfo y con una leve sonrisa. La imagen prácticamente ocupó toda la portada.

Salah no ha causado que los egipcios acudan a raudales a las cafeterías para verlo jugar sólo por el fenomenal nivel que ha mostrado en el equipo inglés, sino que además guió a la selección nacional a una Copa del Mundo por primera vez en casi 30 años.

En esas abarrotadas cafeterías callejeras, los canales de televisión que muestran al argentino Lionel Messi del Barcelona y al portugués Cristiano Ronaldo del Real Madrid, por años los sujetos de la obsesión de los seguidores egipcios, ahora se concentran en el Liverpool y en Salah.

Enigmáticamente, el éxito de Salah en el futbol ha causado un análisis más profundo sobre lo que ocurre en Egipto.

No sólo los aficionados al futbol elogian el éxito de Salah.

"Esto está ligado a la noción de regímenes tiránicos o autoritarios de crear una distracción ante los temas cruciales que la gente debería atender", subrayó Amar Ali Hassan, un novelista y analista de ciencias sociales egipcio.

Cuando Salah le dio el triunfo a la selección nacional, con el que Egipto aseguró un boleto a un Mundial por primera vez desde 1990, miles de personas salieron a las calles a festejar, lo que obligó a las autoridades a suspender una prohibición a sostener reuniones y manifestaciones sin autorización.

Y de nuevo está bien ser un aficionado al futbol, seis años después de una revuelta ligada a cuestiones políticas en un estadio que causó la muerte de más de 70 personas y obligó a los fanáticos al deporte a encerrarse en sus hogares.

El fenómeno Salah ha generado una mejoría de los niveles de las escuelas de fútbol, y los debates en los medios tocan una amplia variedad de temas relacionados con Salah, desde los valores del compromiso y la disciplina, hasta por qué Egipto debe apoyar a los modelos a seguir.

Incluso Hassan, el investigador de ciencias sociales que desconfía del fenómeno desatado por Salah, lo admite: "hay otra forma de verlo, que es que los egipcios pueden ser creativos y exitosos si se les da la oportunidad en el ambiente y contexto adecuados".