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REPORTAJE GRAFICO...
Danza de los Viejitos en Roma, Italia.
Fiesta de la Virgen de Guadalupe en el
Pontificio Colegio Mexicano
Fotos y texto enviado por:
Adalberto Maximiliano Ángel |
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A
manera de narración de las imágenes
He
de comenzar por decir una palabra acerca del Colegio Mexicano. Es una
institución fundada hace 40 años por la Conferencia Episcopal Mexicana
con el fin de brindar apoyo a los sacerdotes que tienen el encargo de
sus respectivos obispos de hacer una especialización en alguna de las
universidades de Roma.
Actualmente somos
ciento veinte sacerdotes que habitamos el colegio. Venimos de todos los
rincones del país y la mayoría de las especializaciones que estamos
realizando son en el campo de las ciencias eclesiásticas.
Cada año, con ocasión
de la fiesta nacional que se vive el nuestro país en torno al doce de
diciembre, los mexicanos que vivimos en Roma nos damos cita para
celebrar también a la Reina de México el domingo más cercano al día
doce. En esta ocasión fue el nueve de diciembre.
Después de una misa
solemne en una de las parroquias cercanas al colegio, tuvimos la
procesión con la imagen de Nuestra Señora. Ya en el colegio tuvimos la
cena, mexicana por supuesto, y después un programa sociocultural, que es
propiamente de lo que trata esta reseña.
Con la finalidad de
mostrar algo nuevo en dicho programa, los sacerdotes de las diócesis del
estado de Michoacán (Apatzingán, Morelia, Tacámbaro y Zamora) que nos
encontramos en este momento en Roma, preparamos la popular “Danza de los
Viejitos”. Al principio nos costó trabajo porque tuvimos que armar la
danza a partir de lo que cada uno recordábamos haber bailado en nuestros
seminarios. El vestuario casi en su totalidad lo pudimos conseguir acá,
excepto las máscaras y los huaraches que el rector del colegio mandó
pedir desde México.
Fue realmente
sorprendente ver la forma como todos los asistentes disfrutaron de la
danza. Hay que señalar que había gente de muchos países, especialmente
de habla hispana, pero también había muchos italianos. Hubo muchas
fotos, mucha diversión, risas y al final, muchas felicitaciones.
Para nosotros fue una
experiencia única el mostrar algo de nuestra cultura en estas lejanas
tierras, y sobre todo, fue motivante ver el impacto que tuvo entre los
asistentes. Desde acá saludamos a todo nuestro estado, pero
especialmente a todos los que todavía se sienten orgullosos de las
propias raíces. En Europa, en Roma hemos puesto en alto el nombre de
Michoacán, hemos presentado algo de lo que somos, algo de lo que no
debemos olvidar ni dejar perder.
Pbro. J. Adalberto Maximiliano Ángel Diócesis de Zamora.
Desde Roma Italia,
enero del 2008. |