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Henrrieta Yurchenco...

 
Los archivos sonoros sólo atraen expertos

      Pero no sólo eso, fue también precursora radiofónica de música étnica con un programa en la WNYC de Nueva York en donde invitaba a los grupos de música folclórica estadounidense más importantes de la década de los 30´s.

      En abril pasado la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas rindió homenaje a Yurchenco (Connecticut, 1916) en reconocimiento a su labor en el campo de la etnomusicología mexicana. Además de develar una placa conmemorativa, presentar un disco compacto con una selección de música grabada en el campo por ella y de la presentación de una traducción al español de su autobiografía (“La Vuelta al Mundo en 80 años”), se anunció que la red de fonotecas de la Comisión llevará su nombre.

Aprovechando su visita, Zócalo constató la gran habilidad de esta mujer como conversadora, quien ocupa un lugar fundamental en la historia de la musicología de nuestro país.

 

    – Respecto a  los archivos que donó al INI en 1994.

   – El problema es que se quedan como archivos. La donación al INI es una copia, los originales están en la Biblioteca del Congreso (de Estados Unidos). La Colección Yurchenco, la cual incluye música de todo el mundo, pertenece al Instituto Smithsoniano.

“Me he preguntado muchas veces para qué sirven esos archivos consultados sólo por académicos. No debería tratarse de ir al campo para hacer grabaciones las cuales pararán en archivos que casi nadie escucha, sino que se debe investigar, junto con la música, la vida íntima de los pueblos. Hay muchos tipos de música que permanecen desconocidos: la que cantan las mujeres, los cuentos que tienen que ver con la manera de pensar, las creencias, su manera de ver su propia vida y la de los demás; eso es lo más difícil, pero se debe hacer para que el tema sea interesante para toda la gente y no sólo para especialistas.

 

“Los indígenas de toda América Latina y el Caribe tienen mucho talento para el teatro, sus fiestas son teatro al aire libre, tradiciones antiquísimas que se pueden ver todavía en la calle: música, baile, máscaras, argumentos, motivos, actuación. Se debe investigar y presentarla en televisión, explicada.

“Hay muchos libros publicados, pero ninguno se refiere a la relación de la música con esos mil detalles de los que no se saca jugo: las relaciones sexuales, la política, etcétera. Cosas de la vida diaria. Tú vas a ver una obra de Shakespeare, de Ibsen, de García Lorca, de Molliere y te parecerá muy interesante porque hablan de la vida. Pero si te pasan imágenes de una fiesta nada más, no es interesante.

 

“En mi primer viaje a México conocí a Juan Victoriano, un violinista y compositor que es mi amigo desde entonces; he visto pasar tres generaciones de su familia y sigo frecuentándola como si fuera mi propia familia. Una vez le dije: mira, Victoriano has compuesto muchas canciones desde hace 40 años que te conozco y me gustaría que las tocaras para grabarlas. Y me contestó ‘para qué señora si ya están cantadas’. Al final me dio una libreta en la que tenía escritas todas las canciones, por eso debe grabarse siempre que se pueda, porque las cosas se cantan diferente en cada época, cada lugar y por cada cantante, y hay cosas que no se vuelven a cantar nunca”.

 

Rock de los seris

– ¿Qué opina de la “música del mundo”?

– No me gusta porque conozco a los originales, hay cosas preciosas en Oriente, música instrumental que tiene un sonido muy especial. La música del Mediterráneo es fascinante, tanto la religiosa como la canción popular, pero cuando se utilizan elementos del rock y el jazz, las amplificaciones, al hacer esa música, todas esas características sutiles se pierden.

“Cuando estaba en la India tocó por      primera vez una banda de rock en Nueva Delhi y eso fue una revolución porque, también por primera vez, bailaron hombres con mujeres. Luego en Yugoslavia, todavía en tiempo del poder soviético, en un pueblo veían películas de Hollywood mientras escuchaban a sus propios grupos de rock en el radio, era sus mismas melodías y canciones con instrumentos de rock. Oí también rock de los seris”.

 

El rap y la generación del yo

“El rock fue la primera música de la historia dirigida a los jóvenes y esto comenzó en mi país por ciertas circunstancias políticas y sociales. En los 70’s fue un movimiento de jóvenes contra la guerra de Vietnam, luego se utilizó en el sur para apoyar la lucha por los derechos civiles, fue un movimiento poderoso que se expandió al resto del mundo porque estaba dirigida a los jóvenes”.

 

– ¿Le interesaría hacer algún estudio etnográfico del rock?

– No, no me interesa porque el rock ya no tiene la eficiencia que tuvo en los 60’s y 70’s. Cuando terminó la guerra en el 64 el rock como actividad política y social se terminó. Yo quiero que la música me diga algo interesante.

“Luego vino la generación de los 90’s, que no tenía ningún interés en los movimientos políticos y sociales, por eso se llama la me-generation, la generación del yo, que sustituyó a la lucha social por las drogas y la sexualidad sin fin. No tienen interés en nada más. De ahí vino el rap. El rap usa los mismos instrumentos que el rock, pero no está basado en melodía, sino en letras violentas. No hay nada de protesta, todo es dinero, sexo. Los gestos, la ropa, la presentación no tienen ninguna gracia. Es una agresión contra el otro, le dicen yo soy mejor que tú. El rap expresa el sentir de una parte de la población, la población negra de las grandes ciudades, como Nueva York o Chicago. Y aunque también hay blancos haciendo rap, el caso no es diferente.

 

– ¿Qué pueden hacer los músicos, los musicólogos, en este escenario?

– Muchos musicólogos evitan criticar, no quieren decir nada contra de, por ejemplo, los negros porque inmediatamente los acusan de racistas. He hablado mucho de eso, aunque no haya publicado nada. Tengo un artículo sobre los contenidos neonazis en la música de los jóvenes de hoy, pero no me han dejado publicarlo en ningún lado. Para escribirlo analicé 45 canciones y en todas hay llamados a matar; primero a matar judíos, luego homosexuales y después latinos”.

 

También en México...

“Te digo algo muy triste. Yo inauguré el primer Congreso de Etnomusicología en el Museo Nacional de Antropología, hace tres años, y no entendí porqué no les interesaba a los ponentes el contexto del narcocorrido. Les pregunté sobre eso y me dijeron que no era importante porque esa era música de cantina. Pero hay que ver lo que dicen y no decir ‘qué maravilla, están haciendo su música’.

 

– Cuénteme de la música latinoamericana en Nueva York.

– El área metropolitana abarca un poco del estado de Connecticut, Nueva Jersey y Nueva York, hay más de 200, probablemente 250, grupos étnicos de todo el mundo. Trabajo en un centro de documentación de Performing Arts para esta área y mi especialidad es América Latina y el Caribe, esto no solamente es para preservar las tradiciones, sino para promover la creación de nuevas cosas.

“Conservar está bien, pero no es lo más importante; no soy muy dogmática en ese aspecto porque ‘conservar’ muchas veces quiere decir mantener la pobreza y la miseria, y el arte debe cambiar. Deben seguir creando en sus formas, no se puede obligar a nadie”.

 

– Ahora la música se está globalizando ¿cómo afecta esto a la música étnica?

– No se puede prevenir, el mundo está más abierto que nunca a la televisión, al cine y ahora a internet; es un fenómeno que nunca se había dado en toda la historia. Por esto pueden suceder mil combinaciones, no podemos saber lo que va a pasar, ojalá que dentro de algunos años, gracias a la música, podamos ser amigos de los musulmanes, por ejemplo”.

 

 

Por: Javier Bernal Vences

Información publicada

en el  Periodico Zocalo

Mayo 15, 2004.

 


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