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Tata Juan Victoriano Cira

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Personajes michoacanos...

 

Tata Juan Victoriano Cira, un compositor

purépecha con 60 años de aplausos

 


    
Sólo del aplauso ha vivido durante 60 años Tata Juan Victoriano, un compositor de la purépecha comunidad de San Lorenzo que domina casi todos los instrumentos de cuerdas y que ha cautivado con la belleza del alma que refleja en sus piezas.


      De 76 años de edad, viejo y enfermo, Tata Juan Victoriano fue reconocido durante un concierto-homenaje realizado para su beneficio en la casa de los purépechas, La Huatápera. Con la participación de los embajadores de la música purépecha ante el mundo: el Grupo Erandí de los hermanos -y el sobrino- Bautista; las voces de sirenas del grupo coral de las hermanas Pulido; los jóvenes herederos del Uruapan prehispánico -los tumbiecha o danzantes del grupo Tata Jurhiata, del barrio de la Magdalena- y un público adicto a las delicias de la cultura de los ancestros se revivió un ritual.


      Como en los tiempos en que esta ciudad tenía su centro precisamente en lo que hoy es el barrio de la Magdalena, los hombres le cantaron a los dioses y a los hombres que por un instante son dioses humanos, divinos y mortales a la vez. Se reconoció la sabiduría y valor del anciano que ha entregado la juventud a cambio de perfeccionar su arte.


Una noche de la sierra


    La noche del sábado lució enjoyada de estrellas y vistió con los colores vibrantes de las trenzas de las mujeres. Portó gabán y manta, cuyo color crudo lucía brillante al lado de los tonos que los purépecha toman de la naturaleza para recrearlos en punto de cruz o hacen música con ellos.


    El hermano viento se tornó ligeramente tibio y la hermana luna reinaba solitaria en medio de un cielo sin nubes. Las piedras volcánicas vibraron ante el resonar del zapateo. Parecía como si esa parte del alma de los purépechas que quedó aprisionada entre las canteras labradas y las lajas rojas de los pisos de La Huatápera se montara en el aire que circulaba entre los presentes.


     La música fue como una avalancha sensorial que remitía a tiempos arcaicos en los que los habitantes practicaban el trueque y hablaban una lengua que resistió a los siglos; pero a la vez dejaba espacio para los sonidos sacados de los instrumentos que vinieron con el invasor y a los cuales los purépechas les sacaron el mejor partido.

Nunca desaparecerán las pirekuas


     “A través de sus abajeños, de sus pirekuas y sus sonecitos, a través de nuestra juventud y durante todos los días nos ha alegrado con su música. Nos ha hecho reír, nos ha hecho llorar a veces y recordar nostalgias, porque tiene gran sensibilidad y esa sensibilidad sólo sale del alma”, manifestó emocionado el presidente municipal, Prisciliano Jiménez Rosales.


     Reflexionó el alcalde acerca de que la música de Tata Juan Victoriano, de Francisco Salmerón de Quinceo, de los hermanos Alonso de Capacuaro y las pirekuas de los hermanos Bautista le hacían “recordar aquellos tiempos de juventud y sentirme lleno de nostalgia”.


    A la vez que se congratuló porque “Tata Juan Victoriano sigue con nosotros”; lamentó que los compositores purépechas como él “van desapareciendo. Tata Francisco Salmerón de Quinceo tiene muy poco que acaba de morir. Tata Gervasio también tiene poco de haber fallecido”.


“Nuestros grandes compositores se están yendo porque así es la vida, pero lo que nunca se va a ir son sus pirekuas, sus abajeños y sus sonecitos”, concluyó el alcalde.


Sólo por los aplausos


    Al concluir el homenaje Tata Juan Victoriano habló con Cambio de Michoacán y al estilo sencillo de la gente purépecha explicó que él sólo compone para alejar la tristeza y que al recibir aplausos le dan ganas de seguir componiendo.
 

      Distinto a los compositores que las masas prefieren, compartió sus sueños y explicó que su mejor obra ha sido su familia, recordó que nunca ha recibido un solo centavo por sus creaciones y señaló que desea legar su obra a las jóvenes generaciones, a las que invita a su casa, ubicada en la comunidad de San Lorenzo, para que aprendan a tocar por nota.

Amor juvenil


    -¿Por qué le gustó la música? ¿Qué fue lo que lo enamoró de ella? “Me gustó porque mi papá compró una guitarrita, que se llama requinto. Me dijo que me sentara para yo tocar esa guitarra para ver si me podía enseñar, pero no pude”. Tata Juan tenía 16 años. “Pero más al rato sí pude y entonces me aplaudió y entonces desde por allí empecé a tocar. Agarré la guitarrita y luego otras cosas más como violoncelo y la guitarra sexta, el contrabajo y el chelo. Todas las cuerdas”.


      Desde que descubrió a uno de sus grandes amores, a la música, Tata Juan Victoriano no buscó recompensas materiales por su música. Dijo que compone para tener “gusto y no tener nada de tristeza ni de pena. Por eso empecé a componer para con eso alegrarme”.
Respondió también el nativo de San Lorenzo, tratando de explicar el origen del talento purépecha que “el Señor nos dio esa memoria y en poco tiempo aprendemos”.

Un purépecha enamorando a Nueva York


     Explicó modesto cómo es que su obra forma parte de la Biblioteca del Congreso de Nueva York y recordó a la etnomusicóloga Henrrietta Yurchenco: “Como yo tenía muchas ganas de tener amistad y luego le gusté yo a esa amistad. Yo tenía ganas de componer más canciones, más pirekuas”.


      “Cuando alguien me aplaude, entonces yo tengo más ganas de componer: Un amigo de otro país vino y me dijo cántale una tú y yo estuve cantando”.
“Luego les dije, mira si gustan pueden llevar. La señorita que se llevó las pirekuas me dijo de regalías o algo así y vino varias veces”.


      Junto a Henrrieta Yurchenco Tata Juan estuvo en México, tratando de buscar apoyo económico para poder seguir creando, ya que como miles de purépechas con talento vive en la pobreza, al mismo tiempo que la sombra de la enfermedad flota sobre su cuerpo de 76 años. Ningún nivel de gobierno ha dado respuesta.


     Pero al compositor parece no importarle y consideró que su obra más importante ha sido “estar bien con las familias”, como lo dijo al referirse a su núcleo familiar y entre risas dijo que su esposa no se ha puesto celosa de la música.


     Tata Victoriano tiene un sueño: “Pienso yo dejar mi trabajo y que las juventudes se sepan esa obra que yo tengo y sentir esa pieza. No tardarán en llegar a componer y no sólo saber tocar la música”.


      “Por eso yo varias veces he llamado a los niños y los jóvenes para que vayan a su pobre casa a ensayar y a leer las notas de las canciones para que las aprendan también. Eso quiero dejarle a mis amigos jovencitos y grandes para que ellos también se queden con esa obra musical”.


      Tata Juan Victoriano quedó luego libre de reporteros y comenzó a recibir abrazos de amigos y familiares, quienes como los primeros tuvieron que inclinarse, ya que ya que 60 años de hacer e interpretar su música dejaron huella y el pireri sólo se puede poner de pie con ayuda de sus muletas.
 

 

 

 

Por: Grecia Ponce/Cambio de Michoacán
Información publicada el día

29 de Noviembre de 2004

 

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 Comunidad Indígena de San Lorenzo, Meseta P'urhépecha, Michoacán. México.