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Un año más de acciones sin alcanzar objetivos...
Sigue sin cumplir
el gobierno michoacano a
indígenas
* En el contexto mundial, los indígenas se ven alentados en
su lucha para alcanzar reconocimiento
Por: Pedro Victoriano
Cruz
Meseta Purépecha.-
Desde hace más de 60 años se habla en Michoacán de los
indígenas y de sus problemas y se escuchan promesas de
soluciones por parte de políticos y gobernantes estatales y
nacionales. Un año más se va y la ley indígena sigue
estancada, la universidad pluricultural no ha logrado el
reconocimiento de los indígenas, los problemas agrarios
siguen vigentes, el desempleo cada vez es más inevitable.
“La
verdad es que al paso del tiempo y de los diferentes
periodos gubernamentales y ciclos de vida de las
instituciones, las condiciones de vida de nuestras gentes no
han mejorado. Todo lo contrario. Las comunidades subsisten
bajo condiciones cada vez más severas de pobreza,
marginación y enfermedad, así como de creciente
vulnerabilidad ante los desastres naturales y las fuerzas de
la economía externa. Y como posible defensa social sólo muy
pocos de nuestros jóvenes han tenido la oportunidad de ir a
la escuela, educarse y terminar una carrera profesional”,
menciona Bertha Dimas Huacuz, comunicadora.
Mientras
se pronuncian discursos sobre el rescate de los bosques de
la Meseta y de las cuencas del lago de Pátzcuaro y río
Cupatitzio, dichas regiones encaran una trágica degradación
medioambiental y el saqueo de las riquezas de los bosques
persisten sin freno alguno. Por otro lado continúan los
conflictos entre comunidades hermanas de la Meseta y la
Cañada, por disputas en la tenencia de las tierras,
situación que resalta la ingobernabilidad que impera en
dicha zonas.
Asimismo,
por la falta de educación y oportunidades de empleo, los
jóvenes tienen ahora que dejar atrás a sus familias y
emigrar en busca del sustento, ya sea como peones agrícolas
mal pagados en otras regiones del país o como jornaleros
indocumentados que arriesgan todo por irse a trabajar “al
otro lado”.
Pero una
de las situaciones más graves que padecen las poblaciones
indígenas de Michoacán es la división social que sucede
tanto al interior, así como entre las organizaciones y
grupos de comuneros que han surgido a través de los años en
la defensa de las tierras, bosques y como agentes gestores
ante las autoridades gubernamentales.
“Los
indígenas Mazahua, Nahua, Otomí y Purhépecha nos encontramos
desunidos también porque a los gobiernos y partidos
políticos les ha convenido mantenernos en esta situación.
Además, nos han inculcado que son las instituciones
políticas y gubernamentales quienes habrán de resolver
nuestros problemas”, refiere la comunera y doctora de Santa
Fe de la Laguna.
Propuestas primeras
Lo que
dicta la experiencia adquirida por las comunidades indígenas
en las luchas de las últimas décadas y los limitados
resultados de la presente administración gubernamental, es
necesario un cambio de actitud de los mismos indígenas,
refiere Bertha Dimas Huacuz, comunicadora indígena de Santa
Fe de la Laguna.
“Necesitamos por sobre todas las cosas pensar y actuar en
base a nuestros valores indígenas, colectivamente y por el
bien de todos, teniendo una visión de largo plazo, por
ejemplo, autonomía de hecho y gobernabilidad regional. Esto
involucra, primero que todo, luchar por el establecimiento
de autonomías regionales plurales y diversas en el Lago, la
Cañada, la Meseta, la Costa y las otras regiones indígenas
del estado.
Dichas
autonomías de hecho son esenciales para el ejercicio del
pluralismo político-administrativo que sentaría las bases
para una verdadera gobernabilidad rural comunal económica,
social, política, medioambiental, y no para una simbólica
representación interna y ostentación protocolar de bastones
de mando.
Esta
nueva gobernabilidad se fundamenta en nuestra percepción
milenaria de la vida y la sociedad, y en los instrumentos y
maneras de ejercer nuestros recursos colectivos: propiedad
comunal de tierras, territorios y patrimonio cultural;
asambleas comunales y de barrio; cumplimiento de cargos y
responsabilidades sociales; y ejercicio extendido de
relaciones sociales y familiares.
Es
necesario encontrar la manera de consolidar los anteriores
elementos en la integración de un nuevo y consistente tercer
nivel de gobierno que represente, ante las instituciones e
instancias exteriores, los intereses de nuestras
comunidades. Este nivel gubernamental estaría delimitado
por: la agregación territorial de zonas geográficas con
población predominantemente indígena; la suma organizacional
de comunidades individuales colindantes o separadas; y el
ejercicio de las funciones de un nuevo tipo de “municipio”,
regido y organizado bajo esquemas comunales de
representación. Estas acciones serían componentes de un
proceso tendiente a la reconstitución del pueblo purépecha y
de los otros pueblos indígenas de Michoacán, propone la
profesionista.
Junto con
el sentido de pertenencia y los elementos valiosos de
nuestras lenguas, culturas e historias, la autonomía
indígena y la organización comunal son los puntales del
anhelado bienestar y de la dignidad de nuestros pueblos y
comunidades. Esta organización autónoma es el único
patrimonio, verdaderamente perenne, que podemos heredar a
nuestras futuras generaciones.
En la
búsqueda de una verdadera mejoría social e institucional y
ante los conflictos con los que nos encontramos en las
comunidades, se debe luchar de manera prioritaria por un
pleno reconocimiento de nuestros pueblos indígenas, tales
como una reforma constitucional integral a nivel nacional, y
por lo tanto, de la aceptación jurídica de nuestro derecho a
asociarnos como comunidades; de reconstituirnos como
pueblos; y de ejercer una autonomía en regiones
territoriales para la gestión de nuestros recursos.
Asimismo,
buscar la garantía de auténtica participación y
representación política, y de ejercicio autónomo de la
justicia en su sentido más amplio; también la garantía para
los habitantes rurales e indígenas del acceso a todos los
niveles educativos y de salud, los cuales deben ser de la
mayor calidad y sin discriminación. Estas acciones deben ser
implementadas por estructuras autónomas con la participación
de maestros, médicos, enfermeras y otros profesionistas
indígenas bilingües; y que se modifique de raíz la propuesta
absurda de “Universidad Intercultural Indígena” que se
pretende establecer, y se realice un proyecto integral de
educación a todos los niveles, con inversiones específicas,
y donde la autonomía indígena se fortalezca, recíprocamente,
con la autonomía universitaria.
Dichas
acciones demandan una Reforma del Estado antes que una
“reforma indígena” estatal; y requieren de antemano una
coherencia de gestión que no se ha manifestado por parte del
gobierno actual de Michoacán, afirma la comunera de Santa Fe
de la Laguna.
Atención con pleno rezago
El modelo
de intervención de la administración gubernamental actual
sigue siendo de corte esencialmente “indigenista”. Este
indigenismo se fundamenta en las mismas acciones
paternalistas, fragmentadas y localistas –y sin recursos
garantizados– en lugar de orientarse a una integración y
aumento de los activos sociales y económicos de las
comunidades y de facilitar su reconstitución como pueblos.
La
coordinación indígena de Michoacán no tiene poderes ni
presupuesto; ni capacidades verdaderamente normativas o
recursos para la ejecución de programas de desarrollo. Como
elemento de la burocracia estatal sus funciones son más de
expansión de la presencia del estado en las comunidades, en
tanto, los funcionarios indígenas asisten a eventos
oficiales y culturales y sirven de apoyo logístico e
intermediario en las visitas a la zona del titular del
Ejecutivo y de su gabinete. |