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          DIARIO DIGITAL 8 de enero del 2006

          San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México. 

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La danza de los “Kurpitiecha antes era un ritual, hoy se transforma en espectáculo

 

* El día 8 de enero los jóvenes bailaron, compitieron y divirtieron al un publico local y turistas.

 

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Nuevo Parangaricutiro, Mich.- La erupción del volcán Parícutin acabo con el pueblo de San Juan Parangaricutiro, mismo que estaba ubicado casi al pie de cerro de Tancitaro. En su nueva ubicación la Ex Hacienda de los Conejos, donde fundaron Nuevo San Juan Parangaricutiro, a 15 kilómetros de Uruapan, los sanjuaneses no solo lograron superar los conflictos que ocasionó el fenómeno natural, sino que resguardaron algunos de los elementos culturales, entre ellos la singular danza de “Los Kurpitiecha” (Curpites).

 

Los sanjuaneses tienen su historia, ha tenido dos ubicaciones. Cuando en febrero de 1943 hizo erupción el volcán Paricutin, sus habitantes se quedaron sin vivienda; el poblado, de manera paulatina, fue invadido por lava, hasta que sólo sobresalió la torre de la iglesia. Los campos de cultivo se cubrieron de cenizas y negras arenas volcánicas.

 

Hoy los habitantes de Parangaricutiro son orgullosos portadores de los saberes y las tradiciones de la cultura purépecha; su sentido comunitario se expresa en la organización para el aprovechamiento de sus recursos naturales. Los sones, abajeños y pirekuas siguen sonando y no solo en la comunidad, sino en varias partes de mundo donde la danza de los Kurpitiecha ha logrado conquistar al público.

 

Rocío Próspero Maldonado, autora del libro “Los Kurpiticha”, herencia tradicional de San Juan Parangaricutiro, Michoacán afirma que dicha danza es la más representativa y querida de los lugareños, “para los habitantes de Nuevo San Juan Parangaricutiro es vital la defensa de su legado cultural, su lengua, música y costumbres. Esto se puede corroborar con la seriedad de los pobladores cuando defienden su danza tradicional”, señala la investigadora purépecha.

 

Los orígenes…

Dado a que los pobladores de Nuevo San Juan perdieron la lengua materna, existen un sin fin de nombres para llamar a la danza “K´urpitiecha”, “Kurpiti”, “Kúrpities”, “Curpiti”, voces que significan ''los que se encuentran o se reúnen''.

        

La danza de los Kurpitiecha tuvo su origen en el “parakata uarakua”, que en lengua purépecha significa danza de la mariposa. Se bailaba desde antes de la llegada de los españoles a América y su carácter era ceremonial, pues el sacerdote era el principal protagonista. La ejecutaba en un espacio sagrado, donde se oraba. Esta danza típica, después de tantos siglos y distintas influencias, se transformó para dar lugar a una manifestación festiva.

 

En la actualidad es recreada en las fiestas del lugar. Nuevo San Juan Parangaricutiro es un pueblo que debe su crecimiento económico a la industria maderera. A pesar de su cercanía con la mancha urbana de la ciudad de Uruapan, los habitantes siguen respetando su raíz purépecha para no perder su identidad, señala Rocío Próspero, historiadora, cantante de música tradicional purépecha.

 

La danza ubica una etapa de transformación de la danza-ceremonia en la época del contacto y señala similitudes entre el personaje principal, Tata K’eri y los grandes sacerdotes purépechas de la época mesoamericana, los Petámuti. Ambos portan en la espalda un guaje decorado con maque, como símbolo de sabiduría y poder, y un bastón de mando. Así aparecen en la Relación de Michoacán. En la actualidad se utiliza laca industrial para decorar el guaje del Tata K’eri, quien también porta un bastón largo rematado con una cabeza de caballo.

 

Las máscaras que usan los personajes son de madera; las hay de pino, baile, aguacate y tzirimo; las más antiguas se pintaban al maque. Su apariencia es europea y son tres los personajes representados: el sabio mayor (T´arepeti), la María (maringuía) y los K’urpiticha; los dos primeros son personajes únicos, mientras que los Cúrpites pueden llegar a ser hasta 40.

 

La danza-ceremonia la ejecutan sólo varones jóvenes y solteros; bailan unos minutos en la casa de la novia de cada uno. Antes de representar en la plaza principal, los grupos se organizan de acuerdo al barrio en el que viven.

 

Kurpiti, una danza con ritmo mágico

El 8 de enero de cada año, en San Juan Nuevo Parangaricutiro, Michoacán, tiene lugar la ceremonia-danza de los Kurpitiecha. En la plaza principal se coloca una gran plataforma a la altura de un metro 20 centímetros; ahí se presentan.  La coreografía, aunque ha variado, es en esencia la misma desde hace más de cien años. Durante la ejecución, los danzantes abren los brazos tomando sus bellos delantales decorados con diseños geométricos; las evoluciones de esa actitud semejan el vuelo de las mariposas.

 

Los trajes costaban, en 1974, de acuerdo con lo registrado por Janet Brody, 250 T’arepiti (Tata K’eri) es superior a 12 mil pesos, además del delicado y laborioso trabajo que aportan las mujeres en la refinada ornamentación.

 

La danza, una forma de comunicación

Antes de que el ser humano desarrollara un lenguaje, la danza fue una de las formas de comunicación e identificación, tanto para otros grupos o clanes, así como con los dioses y los elementos de la naturaleza tangibles, pero temibles e inteligibles y danzando ciertos chamanes (brujos), entraban (y entran actualmente) en trance y en comunicación con fuerzas sobre naturales y lograban un objetivo, como sanar a un enfermo, conocer el pasado y el futuro, la danza era exclusividad de quien por naturaleza tenía ciertas dotes, que no tenían otros, pero dada su aceptación y espectacularidad, se fue haciendo popular como popular se hace hoy en día cualquier baile o ritmo.

 

En las regiones purépecha existe una gran riqueza en variedad y antigüedad, así como espectaculares, algunas y de un colorido sin igual; de entre todas las danzas sobre sale una, la más antigua, así como la mas reconocida, tanto local, como nacional e internacionalmente, pues esta danza que es la de los viejitos, le ha dado la vuelta al mundo, en todo el mundo es conocida y admirada así como apreciada, señala José Luis Huerta, estudioso de las tradiciones y comunero de Patamban.

 

La danza tiene un origen y sentido completamente ritual y religioso, pues se llevaba a cabo, cada cambio de estación, es decir cada solsticio y cada equinoccio y se ejecutaba en honor del dios viejo Tata Jurhiata y siempre eran cuatro los danzantes, originalmente uno de los danzantes era representado por una mascara de niño o joven, pues era la estación naciente, y las otras tres estaciones eran representadas con mascaras de viejos, que correspondían a las otras tres estaciones ya pasadas y si se fijan bien, cuando se ejecutan bien se enlazan los cuatro danzantes, el primero le pone mucha, pero mucha energía a su danza y en contraparte el último de la fila aparenta que ya no puede, que esta dando las últimas y ello corresponde a la estación entrante y a la saliente.

 

Danza del universo

Otra danza que era ejecutada, ya no por chamanes o ancianos sabios, si no por gente común con un solo chaman que representaba a tata jurhiata (el sol) una maringuía (hombre vestido de mujer) que representaba a nana Cuerapiri (la tierra) y otros elementos que representaban a los planetas restantes del sistema solar, mas un elemento extra que representaba a un cometa, esta danza era ejecutada imitando los movimientos de estos astros en el universo, cuando se alineaban todos en línea recta, alineación que se da cada 51 años de la cuenta larga, los ocho danzantes giraban bailando alrededor del sol y de la tierra.

 

El noveno danzante bailaba girando en una vuelta elíptica alrededor de todos ellos, ampliando su área de baile, conforme los otros danzantes se movían y cuando el cometa pasaba  en frente de cada uno de ellos el indiciado incrementaba su ritmo como lumbre, pues eso es lo que hace un cometa cuando pasa cerca de los planetas, como este elemento gastaba mas energía que los otros y se cansaba mas, era reemplazado cada vez que fuera necesario, pues esta danza requiere de mucha energía y es muy cansada para los elementos que bailan, por eso los españoles prohibieron estas danzas, pues ellos en el viejo mundo apenas acababan de descubrir que la tierra y los planetas giraban alrededor del sol y nuestros ancestros sabían eso desde tiempos inmemorables, dice.

 

Así las cosas, llegó el tiempo que nuestros petámutis, difícilmente podían encontrarse los cuatro para ejecutar la danza y para preservarla, enseñaron la danza a jóvenes que pudieran aguantar el ritmo y esfuerzo de la misma y aunque inicialmente sólo era acompañada con un teponaxtle (tambor), y una chirimía (flauta de carrizo o barro) al perder el sentido místico y ritual, se le fueron agregando músicos e instrumentos, así como danzantes.

 

Cambios de elementos culturales

En la Meseta y en los pueblos como Patamban, Charapan, Zacán, la danza era ejecutada sólo por purépecha, con posibilidades económicas y que estuvieran allegados al consejo ciudadano de cada pueblo, que invariablemente estaban ligados al cura del pueblo, pues desde Cortes, hasta la reforma de 1860 y hasta la fecha, los curas tenían un gran peso en todos los pueblos de la Meseta, donde la ignorancia y la baja, o nula preparación intelectual de sus gentes, era y es evidente.

 

En Patamban, sucedió que en la época de la reforma, los mestizos se apoderaron de la danza y le implementaron unos atavíos distintos, tales como listones de seda china, camisas de la misma, mascaras con rasgos hispanos, y hasta de imágenes sacras, (católicas por supuesto), trajes de charro y camisas vaqueras, todo lo elegante y exótico, tenía cabida en este festejo, que fue ubicado en el calendario religioso en la época del carnaval, así duro todo el siglo pasado esta danza, que dejo de ser ritual y de trance, y se fue incrementando el número de participantes, así como una maringuia (hombre disfrazado de mujer para bailar en pareja con cada uno de los participantes), y en ocasiones hasta dos maringuia, las cuales llevan un paso y ritmo distinto del grupo de danzantes, pues ellas marcan un paso muy femenino y recatados, señala el comunero.

 

                     Elementos de la danza de los Kurpitiecha

TATA K’ERI.- porta un guaje y un bastón de madera con cabeza de burro y una pañoleta pendiente de su cintura,

MARINGUÍA.- viste un saco de satín blanco con reboso y naguas.

DANZATES ACOMPAÑANTES.- Portan vistosos trajes, delantal bordado al cuello, encinas de paño y motas a los lados sobre un calzón blanco, cascabeles y fajas en los pies calzados con botines negros.

 


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