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La
danza de
los
“Kurpitiecha”
antes era un ritual, hoy
se transforma en espectáculo
* El día 8 de enero los
jóvenes bailaron, compitieron y divirtieron al un publico
local y turistas.
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Nuevo Parangaricutiro, Mich.-
La erupción del volcán Parícutin acabo con el pueblo de San
Juan Parangaricutiro, mismo que estaba ubicado casi al pie
de cerro de Tancitaro. En su nueva ubicación la Ex Hacienda
de los Conejos, donde fundaron Nuevo San Juan
Parangaricutiro, a 15 kilómetros de Uruapan, los sanjuaneses
no solo lograron superar los conflictos que ocasionó el
fenómeno natural, sino que resguardaron algunos de los
elementos culturales, entre ellos la singular danza de “Los
Kurpitiecha” (Curpites).
Los sanjuaneses tienen su historia, ha tenido dos
ubicaciones. Cuando en febrero de 1943 hizo erupción el
volcán Paricutin, sus habitantes se quedaron sin vivienda;
el poblado, de manera paulatina, fue invadido por lava,
hasta que sólo sobresalió la torre de la iglesia. Los campos
de cultivo se cubrieron de cenizas y negras arenas
volcánicas.
Hoy los habitantes de Parangaricutiro son orgullosos
portadores de los saberes y las tradiciones de la cultura
purépecha; su sentido comunitario se expresa en la
organización para el aprovechamiento de sus recursos
naturales. Los sones, abajeños y pirekuas siguen sonando y
no solo en la comunidad, sino en varias partes de mundo
donde la danza de los Kurpitiecha ha logrado conquistar al
público.
Rocío Próspero Maldonado, autora del libro “Los Kurpiticha”,
herencia tradicional de San Juan Parangaricutiro, Michoacán
afirma que dicha danza es la más representativa y querida de
los lugareños, “para los habitantes de Nuevo San Juan
Parangaricutiro es vital la defensa de su legado cultural,
su lengua, música y costumbres. Esto se puede corroborar con
la seriedad de los pobladores cuando defienden su danza
tradicional”, señala la investigadora purépecha.
Los orígenes…
Dado a que los pobladores de Nuevo San Juan perdieron la
lengua materna, existen un sin fin de nombres para llamar a
la danza “K´urpitiecha”, “Kurpiti”, “Kúrpities”, “Curpiti”,
voces que significan ''los que se encuentran o se reúnen''.
La danza de los Kurpitiecha tuvo su origen en el “parakata
uarakua”, que en lengua purépecha significa danza de la
mariposa. Se bailaba desde antes de la llegada de los
españoles a América y su carácter era ceremonial, pues el
sacerdote era el principal protagonista. La ejecutaba en un
espacio sagrado, donde se oraba. Esta danza típica, después
de tantos siglos y distintas influencias, se transformó para
dar lugar a una manifestación festiva.
En la actualidad es recreada en las fiestas del lugar. Nuevo
San Juan Parangaricutiro es un pueblo que debe su
crecimiento económico a la industria maderera. A pesar de su
cercanía con la mancha urbana de la ciudad de Uruapan, los
habitantes siguen respetando su raíz purépecha para no
perder su identidad, señala Rocío Próspero, historiadora,
cantante de música tradicional purépecha.
La danza ubica una etapa de transformación de la
danza-ceremonia en la época del contacto y señala
similitudes entre el personaje principal, Tata K’eri y los
grandes sacerdotes purépechas de la época mesoamericana, los
Petámuti. Ambos portan en la espalda un guaje decorado con
maque, como símbolo de sabiduría y poder, y un bastón de
mando. Así aparecen en la Relación de Michoacán. En la
actualidad se utiliza laca industrial para decorar el guaje
del Tata K’eri, quien también porta un bastón largo rematado
con una cabeza de caballo.
Las máscaras que usan los personajes son de madera; las hay
de pino, baile, aguacate y tzirimo; las más antiguas se
pintaban al maque. Su apariencia es europea y son tres los
personajes representados: el sabio mayor (T´arepeti), la
María (maringuía) y los K’urpiticha; los dos primeros son
personajes únicos, mientras que los Cúrpites pueden llegar a
ser hasta 40.
La danza-ceremonia la ejecutan sólo varones jóvenes y
solteros; bailan unos minutos en la casa de la novia de cada
uno. Antes de representar en la plaza principal, los grupos
se organizan de acuerdo al barrio en el que viven.
Kurpiti, una danza con ritmo mágico
El 8 de enero de cada año, en San Juan Nuevo
Parangaricutiro, Michoacán, tiene lugar la ceremonia-danza
de los Kurpitiecha. En la plaza principal se coloca una gran
plataforma a la altura de un metro 20 centímetros; ahí se
presentan. La coreografía, aunque ha variado, es en esencia
la misma desde hace más de cien años. Durante la ejecución,
los danzantes abren los brazos tomando sus bellos delantales
decorados con diseños geométricos; las evoluciones de esa
actitud semejan el vuelo de las mariposas.
Los trajes costaban, en 1974, de acuerdo con lo registrado
por Janet Brody, 250 T’arepiti (Tata K’eri) es superior a 12
mil pesos, además del delicado y laborioso trabajo que
aportan las mujeres en la refinada ornamentación.
La danza, una forma de comunicación
Antes de que el ser humano desarrollara un lenguaje, la
danza fue una de las formas de comunicación e
identificación, tanto para otros grupos o clanes, así como
con los dioses y los elementos de la naturaleza tangibles,
pero temibles e inteligibles y danzando ciertos chamanes
(brujos), entraban (y entran actualmente) en trance y en
comunicación con fuerzas sobre naturales y lograban un
objetivo, como sanar a un enfermo, conocer el pasado y el
futuro, la danza era exclusividad de quien por naturaleza
tenía ciertas dotes, que no tenían otros, pero dada su
aceptación y espectacularidad, se fue haciendo popular como
popular se hace hoy en día cualquier baile o ritmo.
En las regiones purépecha existe una gran riqueza en
variedad y antigüedad, así como espectaculares, algunas y de
un colorido sin igual; de entre todas las danzas sobre sale
una, la más antigua, así como la mas reconocida, tanto
local, como nacional e internacionalmente, pues esta danza
que es la de los viejitos, le ha dado la vuelta al mundo, en
todo el mundo es conocida y admirada así como apreciada,
señala José Luis Huerta, estudioso de las tradiciones y
comunero de Patamban.
La danza tiene un origen y sentido completamente ritual y
religioso, pues se llevaba a cabo, cada cambio de estación,
es decir cada solsticio y cada equinoccio y se ejecutaba en
honor del dios viejo Tata Jurhiata y siempre eran cuatro los
danzantes, originalmente uno de los danzantes era
representado por una mascara de niño o joven, pues era la
estación naciente, y las otras tres estaciones eran
representadas con mascaras de viejos, que correspondían a
las otras tres estaciones ya pasadas y si se fijan bien,
cuando se ejecutan bien se enlazan los cuatro danzantes, el
primero le pone mucha, pero mucha energía a su danza y en
contraparte el último de la fila aparenta que ya no puede,
que esta dando las últimas y ello corresponde a la estación
entrante y a la saliente.
Danza del universo
Otra danza que era ejecutada, ya no por chamanes o ancianos
sabios, si no por gente común con un solo chaman que
representaba a tata jurhiata (el sol) una maringuía (hombre
vestido de mujer) que representaba a nana Cuerapiri (la
tierra) y otros elementos que representaban a los planetas
restantes del sistema solar, mas un elemento extra que
representaba a un cometa, esta danza era ejecutada imitando
los movimientos de estos astros en el universo, cuando se
alineaban todos en línea recta, alineación que se da cada 51
años de la cuenta larga, los ocho danzantes giraban bailando
alrededor del sol y de la tierra.
El noveno danzante bailaba girando en una vuelta elíptica
alrededor de todos ellos, ampliando su área de baile,
conforme los otros danzantes se movían y cuando el cometa
pasaba en frente de cada uno de ellos el indiciado
incrementaba su ritmo como lumbre, pues eso es lo que hace
un cometa cuando pasa cerca de los planetas, como este
elemento gastaba mas energía que los otros y se cansaba mas,
era reemplazado cada vez que fuera necesario, pues esta
danza requiere de mucha energía y es muy cansada para los
elementos que bailan, por eso los españoles prohibieron
estas danzas, pues ellos en el viejo mundo apenas acababan
de descubrir que la tierra y los planetas giraban alrededor
del sol y nuestros ancestros sabían eso desde tiempos
inmemorables, dice.
Así las cosas, llegó el tiempo que nuestros petámutis,
difícilmente podían encontrarse los cuatro para ejecutar la
danza y para preservarla, enseñaron la danza a jóvenes que
pudieran aguantar el ritmo y esfuerzo de la misma y aunque
inicialmente sólo era acompañada con un teponaxtle (tambor),
y una chirimía (flauta de carrizo o barro) al perder el
sentido místico y ritual, se le fueron agregando músicos e
instrumentos, así como danzantes.
Cambios de elementos culturales
En la Meseta y en los pueblos como Patamban, Charapan,
Zacán, la danza era ejecutada sólo por purépecha, con
posibilidades económicas y que estuvieran allegados al
consejo ciudadano de cada pueblo, que invariablemente
estaban ligados al cura del pueblo, pues desde Cortes, hasta
la reforma de 1860 y hasta la fecha, los curas tenían un
gran peso en todos los pueblos de la Meseta, donde la
ignorancia y la baja, o nula preparación intelectual de sus
gentes, era y es evidente.
En Patamban, sucedió que en la época de la reforma, los
mestizos se apoderaron de la danza y le implementaron unos
atavíos distintos, tales como listones de seda china,
camisas de la misma, mascaras con rasgos hispanos, y hasta
de imágenes sacras, (católicas por supuesto), trajes de
charro y camisas vaqueras, todo lo elegante y exótico, tenía
cabida en este festejo, que fue ubicado en el calendario
religioso en la época del carnaval, así duro todo el siglo
pasado esta danza, que dejo de ser ritual y de trance, y se
fue incrementando el número de participantes, así como una
maringuia (hombre disfrazado de mujer para bailar en pareja
con cada uno de los participantes), y en ocasiones hasta dos
maringuia, las cuales llevan un paso y ritmo distinto del
grupo de danzantes, pues ellas marcan un paso muy femenino y
recatados, señala el comunero.
Elementos de la danza de los Kurpitiecha
TATA K’ERI.-
porta un guaje y un bastón de madera con cabeza de burro y
una pañoleta pendiente de su cintura,
MARINGUÍA.-
viste un saco de satín blanco con reboso y naguas.
DANZATES ACOMPAÑANTES.-
Portan vistosos trajes, delantal bordado al cuello, encinas
de paño y motas a los lados sobre un calzón blanco,
cascabeles y fajas en los pies calzados con botines negros.
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