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AÑO
NUEVO INDÍGENA P’URHÉPECHA
Cronología de
las celebraciones del Año Indígena en Michoacán
Por: Pedro Victoriano Cruz.
Patamban, Mich., 1 de Febrero ‘05.
En
1983 se inició la celebración del Año Nuevo, la
ceremonia se llevó a cabo en la explanada de las
pirámides, en Tzintzuntzan de (Sinsuni, colibrí )
primera ciudad de Michoacán y que fuera la capital
del Imperio P’urhépecha a la llegada de los
españoles. Llegó a ser la ciudad de mayor
esplendor, testigos de su grandeza, son las yácatas
que se conservan todavía. El emblema fueron dos
estrellas.
Para
1984 se realizó la segunda celebración en Ihuatzio (Jiuatsï,
coyote) segundo asiento del Dios Curicaveri que
posteriormente fue trasladado a Tzintzuntzan. Aquí el
símbolo fue un corazón. 3.– En el año de 1985, le
correspondió ser sede de la celebración a la
comunidad de Nurío (de úrio, “el que manufactura
alguna artesanía,” en este caso fueron los sombreros
de lana). En este lugar se presentó el juego de la
pelota de piedra y el símbolo fue de tres círculos
solares. En 1986 la celebración fue en San Andrés
Tziróndaro del municipio de Quiroga (kukúpao en
lengua P’urhépecha). Acto relevante fue la
presentación del juego de la pelota encendida, como
se hacía en la época prehispánica. Se grabó la
figura de un pescado.
La
comunidad de Angahuan ( de andánguani, alcanzar), fue
la sede de la celebración en el año de 1987, En
este lugar el símbolo fue el juego del Kuiliche
que es una especie de ajedrez. En 1988 la ceremonia
se realizó en Pichátaro ( de chátani, clavar )
perteneciente al municipio de Tingambato. El símbolo
fue el de una Troje, que hasta hace algunas décadas
fue el tipo de vivienda que predominaba en la
población. Pichátaro fue concentrado por el
franciscano Fray Jacobo Daciano, toda vez que eran
siete tribus que se encontraban dispersas, alrededor
de donde se encuentra ubicado actualmente.
Tacuro
( de Tukuru, tecolote), municipio de Chilcholta fue
la sede del Año Nuevo en 1989. Correspondió a este
lugar el desarrollo de las primeras actividades de
promoción del evento, dirigidas especialmente a la
niñez. El glifo que se grabó fue la figura de un
Tecolote.
Para
1990 fue en Santa Fé de la Laguna : (Ueámeo ).
Nombre primitivo que significa, lo que emerge del
agua. Se grabó la figura de una Jarra, en la
piedra en forma de columna piramidal escogida
especialmente para estos acontecimientos, ya que la
cerámica es la artesanía que prevalece en la
comunidad, y que podemos considerar única por su color
negro. (coraleros, floreros y candeleros que se
utilizan en la ofrenda del día de muertos).
En
el año de 1991 tocó al poblado de Cheranástico,
municipio de Paracho (de Cherani Jájtsïkurini, Cherán
en una parte plana elevada ), fue la sede de la
celebración de Año Nuevo. El símbolo fue una
mazorca. En 1992 la celebración fue en Ichupio,
municipio de Tzintzuntzan, en donde se grabó la
figura de una canoa (chárhuta), instrumento utilizado
para realizar la pesca. Para el año de 1993 la
ceremonia fue en Cocucho, municipio de Charapan.
Aquí el emblema fue el de una olla grande llamada
“kokucha” que es la principal producción artesanal
de las mujeres.
Ucasánastacua ( de Ukasï, nombre de un árbol)
municipio de Tzintzuntzan fue elegida para la
conmemoración de Jimbangi Uéxurhini ( Año Nuevo) en
1994. Por la dificultad del acceso, se acordó su
celebración en la ciudad de Pátzcuaro ( de
p’itátsekuarhu, lugar donde se saca algún objeto, en
este caso las piedras grandes para nivelar el piso).
Pátzcuaro fue la ciudad sagrada de los antiguos
P’urhépecha, porque la consideraban la puerta de
entrada al inframundo. Aquí se grabó la figura del
árbol ukasï.
Para
el año de 1995 la sede es la comunidad de Tarecuato
de ( Tarhé juata, cerro grande) municipio de
Tangamandapio, El símbolo fue un morral de ixtle
principal artesanía del lugar. En Puácuaro, municipio
de Erongarícuaro, se celebró el Año Nuevo en 1996.
El símbolo fue la figura del árbol llamado “tumine”.
La artesanía es la manufactura de petates de tule.
En el año de 1997, el evento se llevó a cabo en
Sevina (de sïuínani, remolino de t’upuri). El símbolo
fue el de un arado, principal instrumento de
trabajo de los agricultores. En 1998, se realizó en
Janitzio municipio de Pátzcuaro. Ahí se grabó la
figura de la isla.
San
Lorenzo, municipio de Uruapan, fue la sede en el
año de 1999. El símbolo fue un cerro, donde abunda
el pino que proporciona la materia prima para la
elaboración del tejamanil con el que techan sus
casas. En el inicio del siglo XXI, es decir, en el
año 2000, el evento tuvo lugar en Tiríndaro,
municipio de Zacapu. El símbolo fue una parangua (
una de las tres piedras que constituyen el fogón
p’urhépecha). Cherán (de ch’érani, asustar), fue sede
en el año 2001. El símbolo fue la figura de un
círculo que representa a la luna llena, conteniendo
los glifos de los cuatros elementos de la
naturaleza: fuego, tierra, aire y agua. Para el año
2002 se otorgó la sede a Carapan, municipio de
Chilchota. El emblema fue el dibujo del águila que
aparece en el Códice de Carapan.
En el
año 2003 fue sede San Juan Nuevo Parangaricutiro ( de
parhánharhikutirhu, que significa estar ubicado en la
ladera de un monte), comunidad que cambió de
ubicación después de la erupción del Volcán
Parhíkutini en el mes de febrero de 1943.
Antiguamente se le conoció con el nombre de San
Juan de las Colchas. El símbolo que se grabó fue el
Volcán Parhíkutini. Año 2004, sede la ciudad de Pátzcuaro.
Realizando una marcha del monumento de Tanganxoan II, hacia
el exconvento Jesuita. El glifo que se marco fue la figura
de Tanganxoan I. Año 2005 le correspondió ser sede al pueblo
de Caltzontzin, previo al encendido del fuego nuevo, se
llevo a cabo una semanal cultural, con exhibición de la
indumentaria tradicional; conferencias, talleres de lecto-escritura
del idioma p’urhépecha; danzas regionales y el juego
tradicional de la uárhukua. A las 24 horas se encendió el
fuego nuevo por el Tatá K’eri Felipe Chávez Cervantes, el
símbolo fue una pluma, emblema de los médicos tradicionales.
Para
el año siguiente el Consejo Petámuti, (Asamblea de Mayores
de la Celebración del Fuego Nuevo) aceptó la propuesta de
Santo Tomas, municipio de Chilchota, de la región de Cañada
de los Once Pueblos, en dicha comunidad de unos 300
habitantes y dedicados a la alfarería, se realizará el
encuentro numero 25 para celebrar el encendido del fuego
nuevo en su nueva era, luego de que la conquista española
suprimió este festejo indígena.
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