Michoacán se viste de fiesta con
el Concurso Artístico de la Raza Purhépecha
Por:
Hortencia Cruz García
Zacán, Mich.-
La comunidad indígena de Zacán, municipio de los
Reyes, huele a corundas, churipo y atole. El
sonido del viento se dejó de escuchar para
permitirle a los violines y guitarras que
entonen sus melodías acompañados por voces de
hombres, mujeres y niños quienes interpretan
pirekuas en el idioma purhépecha. El frío que se
siente en aquellas tierras de la Meseta
Purhépecha no impidió que más de 600 artistas de
Michoacán acudan como cada año a participar en
el XXXV Concurso Artístico de la raza
Purhépecha.
Se espera que un aproximado de 30 mil
personas visite esta comunidad rodeada de
volcanes para deleitarse con los danzantes,
músicos, cantantes y artesanos provenientes de
la Cañada de los Once Pueblos, ribera del Lago
de Pátzcuaro, Ciénega de Zacapu y la Meseta
Purhépecha, los días 17, 18 y 19 de este mes de
octubre.
La atmósfera de cultura, costumbre y tradición
se completa con la presencia del templo
franciscano del pueblo dedicado a San Pedro
Apóstol que data del año 1559, en cuyo interior
se encuentran retablos platerescos labrados en
madera y una imaginería que data de los siglos
XVI y XVII.
Dicho evento fue inaugurado este 17 de
octubre con “La feria del atole”. Mujeres
indígenas de toda la región ofrecieron a los
visitantes grandes variedades de atole: negro,
de grano, zarzamora, piña, durazno, tamarindo,
nurhite, atole blanco con buñuelos, atole de
epazote acompañado con calabaza. Fue el
gobernador del estado, Lázaro Cárdenas Batel,
quien inauguró dicho festival.
Ya en el auditorio donde se está
llevando a cabo este Concurso Artístico, una
orquesta de Zacán invitó a los visitantes, tanto
locales como extranjeros, a sentarse y a
contemplar “La danza de los viejitos” quienes
levantaron polvo con su zapateado y le dieron
movimiento a sus pantalones y camisa de manta
adornados con hilos de colores. Al ritmo de la
trompeta y el violín echaron a volar sus
sombreros ataviados con listones.
Tradiciones inmortales
La comunidad indígena de Zacán está ubicada a 40
kilómetros de la ciudad de Uruapan, Michoacán,
se encuentra a un costado del volcán Paríkutin.
Su fundación data de la época de Fray Juan de
San Miguel, aproximadamente en 1532, quien
congrega a los habitantes de varias localidades
para fundar la actual población.
Esta fiesta de la comunidad de Zacán data desde
la época de la colonia. Fue en 1827 cuando el
Congreso Constitucional de Michoacán decretó la
formalidad de este evento artístico con el fin
de reunir a los comerciantes, agricultores,
ganaderos y artesanos de todos los rumbos de la
entidad.
Dicho evento se suspendió luego de que
el volcán Parikutin hiciera explosión en 1943,
lo cual ocasionó que muchas familias abandonaran
casa y pasado y se fueran a refugiar a otras
poblaciones. Habían transcurrido apenas 20 años
después de dicho evento natural, y el humor de
la gente era triste y melancólico, no tenían
ánimos para organizar esta fiesta.
A pesar de esa drástica disminución del
número de sus pobladores, los que se quedaron
mantuvieron vivas las diversas manifestaciones
de su cultura, la práctica de sus tradiciones,
la celebración de sus fiestas patronales y las
fiestas de sus barrios.
Una vez que desapareció el humo del volcán y que
el viento se encargó de limpiar la ceniza de las
calles, dicha tradición se rescató en 1971,
cuando el festival de Zacán fue organizado por
el pueblo y los profesionistas del lugar durante
los días 17 y 18 de octubre.
Concurso de Músicos
Cada año artistas de las regiones indígenas de
Michoacán acuden a participar en este evento
artístico de la raza Purhépecha a disputarse los
primeros lugares. Algunos interpretan las
famosas “pirekuas” o “canciones”. Dicho tipo de
música tiene sus orígenes muchos años atrás
cuando los hombres sintieron la necesidad de
manifestar sus sentimientos hacia la mujer, las
flores, el cielo, la naturaleza, y formaron
grupos musicales, que se hicieron acompañar de
la guitarra y el violín, y entonaban cantos en
su idioma materno, el purhépecha.
Existe una gran variedad de música en
Michoacán, pues en dicho evento también
concursan las bandas y las orquestas, quienes
interpretan principalmente los “sones” y los
“abajeños”.
Las bandas de música de las comunidades
llegan a tener hasta 40 integrantes, mientras
que una orquesta no tiene más de 10. Dentro de
su repertorio musical estos artistas pueden
interpretar desde música clásica, hasta popular
y tradicional, sin faltar sus propias
composiciones.
Algunas de las bandas y orquestas que
hicieron presencia en dicho evento fue la
orquesta de Ichán, la banda de Zacán, entre
otras.
Los danzantes
En lo que se refiere a danzas el repertorio es
muy variado, este año acudieron desde la Danza
de los Viejitos, provenientes de la comunidad de
Jarácuaro, de donde era originario el creador de
la misma, Tata Gervasio López, hasta la danza de
las panaderas, los negritos, los kúrpites, entre
otras.
La danza que más impresiona y gusta a
los visitantes, es la tradicional Danza de los
Kurpites. Dichos danzantes se hacen acompañar de
una orquesta integrada hasta por 20 miembros.
Los expertos en interpretarla son los danzantes
originarios de las comunidades de Nuevo San Juan
Parangaricutiro y de Caltzontzin, quienes
compiten por originalidad y perfección en los
pasos.
Los “Kurpites” usan un atuendo muy
particular, máscara de tono rosado (tratan de
imitar el rostro de los Españoles), cubren su
cabeza con un trapo al cual pegan escarcha de
colores, como si fuera su cabello, cubren su
boca con un paliacate, atan a su cuello un
delantal detallado con lentejuelas de colores,
camisa a cuadros, pantalón de terciopelo y una
capa negra a la que pegan espejos e imágenes
religiosas.
El movimiento de sus pies al danzar es
muy delicado, usan botas que les permiten hacer
varios pasos a simple vista fáciles pero que les
lleva años de entrenamiento y dominio. En dicha
danza sólo participan hombres, uno de ellos es
el que hace el papel de mujer, con roma femenina
y movimientos muy delicados, cabe mencionar que
anteriormente a las mujeres no les era permitido
bailar con hombres.
El tradicional “Uárhukua”
El juego de pelota, conocido como “Uárhukua” en
el idioma purhépecha, es una de las
manifestaciones más antiguas en los pueblos
indígenas, dicho juego se mantuvo presente entre
las tradiciones comunitarias hasta nuestros
tiempos. A dicho juego se invita a los equipos
de pueblos vecinos y de otros estados. Se juega
durante la noche con una pelota encendida,
símbolo del Dios Kuricaveri.
Durante este XXXV Concurso Artístico de
la raza Purhépecha se llevan a cabo concursos de
“Uárhukua”, con el fin de promover dicho juego
ancestral. Con la exhibición de dicho deporte
será clausurado dicho evento en la comunidad de
Zacán, este 18 de octubre.