S E C C I Ó N :   N O T I C I A S

          DIARIO DIGITAL 24 de octubre del 2006

          San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México. 

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*En México se adopta el “Halloween”

 

Valoran en el Exterior Culto

 a la Muerte “A la Mexicana”

 

 Por: Hortencia Cruz García

 

 

         Jóvenes, niños y algunos adultos ya no quieren saber nada de la “antigua” forma de celebrar la Noche de Muertos, ya no les atraen los alimentos tradicionales, ni visitar los panteones y mucho menos hacer altares en honor a sus difuntos, ahora quieren usar máscaras con figuras de “mounstros”, pedir su “calaverita” y dulces de casa en casa, lo que se conoce como “Halloween” o Noche de Brujas.

         Mientras este fenómeno de rechazo a las costumbres y tradiciones crece en el país, los indígenas de México, como es el caso de los purhépecha en Michoacán, mantienen viva esta celebración como se puede ver año con año en la población de Pátzcuaro.

         Mientras muchos mexicanos le dan la espalda a su pasado y a la forma de celebrar la Noche de Muertos, en países europeos y norteamericanos se valora mucho el festejo de la muerte “a la mexicana” y realizan la celebración como en México, con la exposición de comida tradicional, la puesta de altares, música, obras de teatro, entre otros eventos.

         Un ejemplo de lo anterior es Canadá, donde cada año el Consulado General de México en la ciudad de Toronto lleva a cabo la celebración del Día de Muertos en Harbourfront.

         El año pasado los organizadores invitaron a participar a la cantautora Rosita Stone, con el fin de hacer un homenaje al maestro Armando Manzanero. Desde México estuvo el artista Gerardo Sánchez Acevedo, quien hace las tradicionales calaveritas de azúcar.

         Así mismo se presentó el grupo de danza Kallpulli Kuahuilama, quienes bailaron danzas tradicionales y ceremoniales de la cultura Azteca. Uno de los danzantes contó que en la antigüedad los Mexicas y Aztecas celebraban el Día de Muertos por 40 días y no por 3 como es en la actualidad. Agregó además que en México miles de bailarines danzan en honor a sus ancestros. Ellos danzaron con atuendos de plumas, y comentaron lo orgullosos que se sienten de mantener sus tradiciones y cultura.

         La bailarina y coreógrafa Norma Araiza realizó una presentación inspirada en el Día de Muertos denominada “Me Lleva la Flaca”, en la cual la muerte es personificada por el esqueleto de una mujer elegante y sexy, vestida con atuendos de inicios del siglo pasado.

         Para cerrar la celebración fue invitado el Mariachi México Amigo, quienes además de interpretar temas de su amplio repertorio, invitaron a un artista mexicano que estaba de paso por Toronto, Manuel Ascanio. En otros lugares de la ciudad también celebraron la Noche de Muertos con música, bailes, artes visuales, cine y con comida típica.

         Cabe mencionar que de igual forma en varios países del mundo, como Estados Unidos, Francia, España, entre otros, buscan algo más profundo, principalmente en el aspecto religioso y ancestral, para celebrar este día donde se recuerda a los seres que ya se fueron.

 

El origen del “Halloween”

 

La Noche de Brujas o Halloween se celebra desde hace más de 3 mil años por los Celtas, un pueblo guerrero que habitaba zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia. Precisamente el 31 de octubre, los Celtas celebraban el fin de año con el Samhain, una fiesta pagana.

         En esta fiesta se le daba la bienvenida al invierno, asociándola a la vez con la muerte del ser humano. Debido a esto, se creía que en ese día, "Samhain", el dios de la muerte, abría las puertas del otro mundo para que las almas de los muertos pudiesen regresar al mundo terrenal a visitar a sus familiares.

Al parecer, la costumbre de disfrazarse esta noche viene de la antigua práctica celta de vestirse con pieles y cabezas de animales en las ceremonias y grandes fogatas que se celebraban para festejar la visita de los espíritus.

 

Se cree que con la inmigración europea a Estados Unidos, principalmente la de los irlandeses en 1846, llegó también la tradición de Halloween.

Es en el vecino país donde Halloween es una verdadera celebración de grandes y chicos. Las casas se adornan con telarañas y figuras tenebrosas de color naranja y negro, los colores tradicionales de la Noche de Brujas.

Los adultos festejan con fiestas de disfraces, mientras los pequeños se disfrazan también de monstruos, princesas o héroes para pedir caramelos de casa en casa. Sin duda, es una noche de diversión con un toque de misterio, y aunque muy distinta de la fiesta celta original, es una oportunidad para envolverse en la fantasía de la noche.

        

Raíces de la Noche de Muertos en México

 

Esta fiesta en México que se lleva a cabo los días 1 y 2 de Noviembre tiene orígenes prehispánicos. En todas las culturas del México antiguo (Mayas, Olmecas, Mexicas, etc.) la muerte ocupaba un lugar muy importante. Los antiguos mexicanos, igual que en las culturas europeas y orientales, pensaban que el Espíritu de los hombres era inmortal, esto es, que existía un lugar a donde iban a parar las almas de los muertos. Los Nahuas o Mexicas llamaron Mictlán a ese lugar.

A pesar de la similitud con la creencia cristiana, existen diferencias importantes. Una de ellas es que al Mictlán van todos los muertos sin importar como se portaron en este mundo (es decir, no existía el concepto de "buenos" y "malos", por lo tanto no se trataba de premios y castigos). Sin embargo, no todos los muertos eran iguales. Muchos de ellos se convertían en dioses, según hubiera sido su muerte.

Los guerreros muertos en combate, se convertían en aves de plumaje muy colorido, que tenían la misión de acompañar al sol en su recorrido diario, especialmente al amanecer y en el atardecer.

Las mujeres que morían en su primer parto, recibían el nombre de Cihuateteo, y también tenían un lugar especial en el Mictlán. De esa manera los Mexicas rendían homenaje, tanto a la guerra como a la fertilidad (no debemos olvidar que fueron una civilización fundamentalmente guerrera). Los sacrificios humanos, también tenían una función ritual.

Pero el viaje a Mictlán era peligroso. Los muertos tenían que atravesar un río muy profundo, escalar montañas, pelear con fieras salvajes, etc. Por eso, cuando moría una persona era enterrada con un ofrenda, que consistía en cuchillos de obsidiana, comida y bebida suficiente para el viaje, un perro que los acompañara, y si el muerto era un personaje importante, lo enterraban con algunos sirvientes.

Durante la colonia, los misioneros cristianos trataron de erradicar esta costumbre. Lo único que consiguieron fue modificarla. La hicieron coincidir con la fiesta religiosa de "Todos los Santos".

Pero en la conciencia de los indígenas quedaron restos de su tradición original. La celebración actual conserva todavía el concepto de que los muertos no "mueren", sino que solamente se fueron a vivir a otro lado, y pueden recorrer el camino de regreso si tienen la comida suficiente para soportar la caminata.

Más que el hecho de morir, importa más lo que sigue al morir. Ese otro mundo sobre el que hacemos representaciones, costumbres y tradiciones que se convierten en culturas, todas de igual importancia, pues ante el camino desconocido que la muerte nos señala, sólo es posible imaginarla con símbolos.

 

 

 

 

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