Valoran en el Exterior
Culto
a
la Muerte “A la Mexicana”
Por:
Hortencia Cruz García
Jóvenes, niños y algunos adultos ya no quieren
saber nada de la “antigua” forma de celebrar la
Noche de Muertos, ya no les atraen los alimentos
tradicionales, ni visitar los panteones y mucho
menos hacer altares en honor a sus difuntos,
ahora quieren usar máscaras con figuras de “mounstros”,
pedir su “calaverita” y dulces de casa en casa,
lo que se conoce como “Halloween” o Noche de
Brujas.
Mientras este fenómeno de rechazo a las
costumbres y tradiciones crece en el país, los
indígenas de México, como es el caso de los
purhépecha en Michoacán, mantienen viva esta
celebración como se puede ver año con año en la
población de Pátzcuaro.
Mientras muchos mexicanos le dan la
espalda a su pasado y a la forma de celebrar la
Noche de Muertos, en países europeos y
norteamericanos se valora mucho el festejo de la
muerte “a la mexicana” y realizan la celebración
como en México, con la exposición de comida
tradicional, la puesta de altares, música, obras
de teatro, entre otros eventos.
Un ejemplo de lo anterior es Canadá,
donde cada año
el Consulado General de México en la ciudad de
Toronto lleva a cabo la celebración del Día de
Muertos en Harbourfront.
El año pasado los organizadores
invitaron a participar a la cantautora Rosita
Stone, con el fin de hacer un homenaje al
maestro Armando Manzanero. Desde México estuvo
el artista Gerardo Sánchez Acevedo, quien hace
las tradicionales calaveritas de azúcar.
Así mismo se presentó el grupo de danza
Kallpulli Kuahuilama, quienes bailaron danzas
tradicionales y ceremoniales de la cultura
Azteca. Uno de los danzantes contó que en la
antigüedad los Mexicas y Aztecas celebraban el
Día de Muertos por 40 días y no por 3 como es en
la actualidad. Agregó además que en México miles
de bailarines danzan en honor a sus ancestros.
Ellos danzaron con atuendos de plumas, y
comentaron lo orgullosos que se sienten de
mantener sus tradiciones y cultura.
La bailarina y coreógrafa Norma Araiza
realizó una presentación inspirada en el Día de
Muertos denominada “Me Lleva la Flaca”, en la
cual la muerte es personificada por el esqueleto
de una mujer elegante y sexy, vestida con
atuendos de inicios del siglo pasado.
Para cerrar la celebración fue invitado
el Mariachi México Amigo, quienes además de
interpretar temas de su amplio repertorio,
invitaron a un artista mexicano que estaba de
paso por Toronto, Manuel Ascanio. En otros
lugares de la ciudad también celebraron la Noche
de Muertos con música, bailes, artes visuales,
cine y con comida típica.
Cabe mencionar que de igual forma en
varios países del mundo, como Estados Unidos,
Francia, España, entre otros, buscan algo más
profundo, principalmente en el aspecto religioso
y ancestral, para celebrar este día donde se
recuerda a los seres que ya se fueron.
El origen del “Halloween”
La Noche de Brujas o Halloween se celebra desde
hace más de 3 mil años por los Celtas, un pueblo
guerrero que habitaba zonas de Irlanda,
Inglaterra, Escocia y Francia. Precisamente el
31 de octubre, los Celtas celebraban el fin de
año con el Samhain, una fiesta pagana.
En esta fiesta se le daba la bienvenida al
invierno, asociándola a la vez con la muerte del
ser humano. Debido a esto, se creía que en ese
día, "Samhain", el dios de la muerte, abría las
puertas del otro mundo para que las almas de los
muertos pudiesen regresar al mundo terrenal a
visitar a sus familiares.
Al parecer, la costumbre de disfrazarse esta
noche viene de la antigua práctica celta de
vestirse con pieles y cabezas de animales en las
ceremonias y grandes fogatas que se celebraban
para festejar la visita de los espíritus.
Se cree que con la inmigración europea a Estados
Unidos, principalmente la de los irlandeses en
1846, llegó también la tradición de Halloween.
Es en el vecino país donde Halloween es una
verdadera celebración de grandes y chicos. Las
casas se adornan con telarañas y figuras
tenebrosas de color naranja y negro, los colores
tradicionales de la Noche de Brujas.
Los adultos festejan con fiestas de disfraces,
mientras los pequeños se disfrazan también de
monstruos, princesas o héroes para pedir
caramelos de casa en casa. Sin duda, es una
noche de diversión con un toque de misterio, y
aunque muy distinta de la fiesta celta original,
es una oportunidad para envolverse en la
fantasía de la noche.
Raíces de la Noche de Muertos en México
Esta fiesta en México que se lleva a cabo los
días 1 y 2 de Noviembre tiene orígenes
prehispánicos. En todas las culturas del México
antiguo (Mayas,
Olmecas, Mexicas, etc.)
la muerte ocupaba un lugar muy
importante. Los antiguos mexicanos, igual que en
las culturas europeas y orientales, pensaban que
el Espíritu de los hombres era inmortal, esto
es, que existía un lugar a donde iban a parar
las almas de los muertos. Los Nahuas o Mexicas
llamaron Mictlán a ese lugar.
A pesar de la similitud con la creencia
cristiana, existen diferencias importantes. Una
de ellas es que al Mictlán van todos los muertos
sin importar como se portaron en este mundo (es
decir, no existía el
concepto de "buenos" y "malos", por
lo tanto no se trataba de premios y castigos).
Sin embargo, no todos los muertos eran iguales.
Muchos de ellos se convertían en dioses, según
hubiera sido su
muerte.
Los guerreros muertos en combate, se convertían
en
aves de plumaje muy colorido, que
tenían la
misión de acompañar al sol en su
recorrido diario, especialmente al amanecer y en
el atardecer.
Las mujeres que morían en su primer
parto, recibían el nombre de
Cihuateteo, y también tenían un lugar especial
en el Mictlán. De esa manera los Mexicas rendían
homenaje, tanto a la
guerra como a la fertilidad (no
debemos olvidar que fueron una civilización
fundamentalmente guerrera). Los sacrificios
humanos, también tenían una
función ritual.
Pero el viaje a Mictlán era peligroso. Los
muertos tenían que atravesar un río muy
profundo, escalar montañas, pelear con fieras
salvajes, etc. Por eso, cuando moría una persona
era enterrada con un ofrenda, que consistía en
cuchillos de obsidiana, comida y bebida
suficiente para el viaje, un perro que los
acompañara, y si el muerto era un personaje
importante, lo enterraban con algunos
sirvientes.
Durante la colonia, los misioneros cristianos
trataron de erradicar esta costumbre. Lo único
que consiguieron fue modificarla. La hicieron
coincidir con la fiesta religiosa de "Todos los
Santos".
Pero en la
conciencia de los indígenas quedaron
restos de su tradición original. La celebración
actual conserva todavía el
concepto de que los muertos no
"mueren", sino que solamente se fueron a vivir a
otro lado, y pueden recorrer el camino de
regreso si tienen la comida suficiente para
soportar la caminata.
Más que el hecho de morir, importa más lo que
sigue al morir. Ese otro mundo sobre el que
hacemos representaciones, costumbres y
tradiciones que se convierten en culturas, todas
de igual importancia, pues ante el camino
desconocido que la muerte nos señala, sólo es
posible imaginarla con símbolos.