Los Kiliwas de Baja California
deciden desaparecer como comunidad
Mediante un suicido colectivo llamado “pacto de
muerte”, 54 indígenas de la etnia llamada
kiliwas, en el estado de Baja California,
muestran su inconformidad ante el gobierno por
las injusticias históricas que han padecido, así
como por el despojo de sus tierras. Estas
personas, de las cuales sólo 4 conservan su
idioma, acordaron dejar de reproducirse.
Este es un pacto de muerte para
extinguirse como etnia nativa de Baja
California. En una entrevista con La Jornada,
Elías Espinoza, jefe kiliwa, dio a conocer esta
decisión y argumentó que cada día es más difícil
su supervivencia porque carecen de los servicios
elementales como agua, centros de salud,
escuelas y energía eléctrica.
La indígena cucapah Hilda Hurtado,
familiar político de Elías, comentó que el pacto
de extinguirse es una decisión respetable que
tomaron los kiliwas ante la desesperación por
ser olvidados por el gobierno.
“Nosotros (cucapahs) si quiera tenemos la pesca,
con todos los problemas que existen por la veda
de la curvina y las prohibiciones para pescar en
un lugar que nos pertenece, pero ellos no tienen
nada”, señaló al tiempo de solidarizarse con la
etnia hermana.
Los kiliwas han sufrido desde tiempos
inmemoriales el despojo de su tierra. Kiliwa es
el nombre de una
etnia que vive en el norte del estado
mexicano de
Baja California. Su lengua parece
estar emparentada con la familia
hokana. El área en la que habitan los
kiliwa abarca el valle de la Trinidad, que se
localiza entrer las sierras de San Miguel, San
Pedro Mártir y el desierto de San Felipe. Su
población étnica está compuesta por unas cuantas
docenas de personas, de las que sólo una pequeña
parte habla la
lengua kiliwa.
Ricardo Rivera López, abogado de las etnias
cucapah y kiliwa, explicó que el pacto de muerte
de la etnia bajacaliforniana es una decisión de
extinguirse para no continuar viviendo en la
extrema pobreza, por lo que no descarta la
posibilidad de interponer un recurso por
etnocidio ante los organismos internacionales
correspondientes.
Para el antropólogo Víctor Clark Alfaro hablar
de pacto de muerte es “irresponsable” y “sensancionalista”,
aunque estableció que los kiliwas únicamente
lograrán sobrevivir dos generaciones más por su
número de integrantes.
Clark Alfaro subrayó que el gobierno panista de
Baja California “ha dejado en el olvido” a las
etnias nativas de la entidad porque no invierte
lo suficiente para su desarrollo, mientras que
el despojo de tierras de que son objeto parece
no tener solución ante la inexistencia de
instituciones o personas que los defiendan.
El también ex consejero del Consejo Consultivo
de la Comisión Nacional para el Desarrollo de
los Pueblos Indígenas, explicó que los miembros
de dicha etnia desde hace tiempo dejaron de
reproducirse debido a que los jóvenes emigraron
a las zonas urbanas de las principales ciudades
de Baja California o Estados Unidos, donde se
han enfermado de tuberculosis o se han hecho
adictos a las drogas.
Eran dueños de tierras, ahora son empleadores
En la actualidad, en territorio bajacaliforniano
existen cinco grupos indígenas nativos: los
cucapahs, que habitan la zona aledaña al delta
del río Hardy, en el Mar de Cortés, mientras que
el resto se localiza en varias comunidades
principalmente del municipio de Ensenada, en la
parte alta de la península de Baja California.
Los kumiai residen en San José de la Zorra; los
pai pai, en Santa Catarina; los cochimís, en La
Huerta, y los kiliwas en el ejido Arroyo de
León, en la región serrana de San Pedro Mártir.
Hacia principios del
siglo XIX, debido a presiones
políticas, los clanes kiliwa se concentraron en
dos regiones de Baja California. Estas fueron
Arroyo Grande y
Arroyo de León. A partir del año
1840, los clanes que poblaban Arroyo
Grande comenzaron a desplazarse hacia Arroyo de
León, de suerte que esta zona constituye
actualmente la reducción territorial del pueblo
kiliwa. De cualquier manera, la posesión de
Arroyo de León por parte de los kiliwa siempre
ha resultado problemática, puesto que las
autoridades no reconocen plenamente la posesión
de la comunidad indígena.
En 1970 se les reconoció, por decreto
presidencial, poco menos de 27 mil hectáreas que
han ido diminuyendo gradualmente ante la
ambición de familias poderosas que encontraron
en la yuca y el agave productos de exportación.
Hoy en día, los integrantes de la etnia se han
convertido en empleados, jornaleros y migrantes;
otros se dedican a la venta de artesanías.
De acuerdo al Sistema Nacional de Indicadores
sobre la Población Indígena de México en el año
2000, mil 350 personas conformaban las cinco
etnias nativas de Baja California, de las cuales
80 eran kiliwas (sólo cinco, todos mayores de 70
años de edad, hablantes de su lengua original);
400 pai pai; 360, kumiais; 260, cucapahs y 240
cochimís.
Por:Hortencia Cruz García