Mujeres Indígenas Huyen de su
Comunidad y Migran a EU
Por:
Hortencia Cruz García
Meseta Purépecha, Mich.-
Cada día son más los indígenas michoacanos que
deciden dejar casa y patria para trabajar en
tierras ajenas. Hoy en día no sólo migran los
hombres, sino también las mujeres quienes cruzan
la frontera a Estados Unidos, en las mismas
condiciones de peligrosidad que ellos.
De acuerdo con José Manuel Figueroa Rosales,
delegado estatal de la Comisión Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) de
manera anual se registra un 30 por ciento de
flujo migratorio, del cual el 60 por ciento
corresponde a mujeres.
La mayoría de los hombres indígenas
trabajan en el campo o en el comercio ambulante,
mientras que las mujeres trabajan en casas
realizando labores de limpieza o en las
fábricas. En su condición de ilegales, estas
personas no reciben prestaciones de ley y además
sufren de mayores niveles de discriminación que
los mexicanos no indígenas.
Figueroa Rosales precisó que la mayoría no gana
más de dos salarios mínimos, y si se suma que de
este sueldo se les descuenta el hospedaje y
alimentación que generalmente es proporcionado
por sus propias patronas, nos damos cuenta de la
explotación en la que viven.
Las mujeres indígenas, al igual que los hombres,
utilizan el dinero que obtienen de su trabajo
para enviarlo a su familia, muchas de ellas
tienen hijos, los cuales dejan en su pueblo bajo
el cuidado de sus familiares. La mayoría de
ellos huyen de sus comunidades donde sólo
encuentran discriminación y pobreza.
Cabe mencionar que los michoacanos que viven y
trabajan en Estados Unidos se concentra
principalmente en California y Texas. Además los
mexicanos son ya más de 35 por ciento de la
población en cada uno de esos estados, y además
son casi la mitad de los que viven en Nuevo
México y aproximadamente 30 por ciento en
Arizona, es decir en los estados fronterizos.
Sufren Más las Mujeres
Un número indeterminado de mujeres habitantes de
zonas rurales e indígenas, comunidades pequeñas
y alejadas de las urbes donde los servicios de
salud son escasos, deficientes o definitivamente
no existen, mueren por problemas vinculados al
embarazo sin que exista una cifra oficial que
indique la gravedad del problema.
De acuerdo con el análisis de Gisela Espinosa,
de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)
respecto a la mortalidad materna en zonas
indígenas, la invisibilidad estadística de las
defunciones de mujeres por motivos relacionados
a la maternidad es una muestra más de la
discriminación que sufren, aún en su lecho de
muerte.
Del trabajo realizado con las 216 mujeres
indígenas se desprendió que en las muertes
maternas en este sector de la población se
conjugan problemas económicos, de transporte,
hasta orográficos y pluviales como los de
aquellas mujeres cuyos pueblos quedan
incomunicados en temporadas de lluvias.
Aunque también, salió a la luz que a pesar de
recurrir a una institución del sector salud no
se les garantiza la salud ni la vida, porque
muchas de las clínicas y hospitales son
“elefantes blancos” sin medicamentos, ni equipo
y con personal médico insuficiente.
Las mujeres indígenas participantes, denunciaron
ser discriminadas por los prestadores de los
servicios de salud por su condición femenina,
además de por su situación de pobreza.
A ello se suman otros factores de riesgo para
las mujeres indígenas que tienen que ver con
“los usos y costumbres” de sus pueblos. Ellas
mismas afirman que “no nos permiten tener ni voz
ni voto y estamos obligadas a obedecer”.
La investigadora Espinosa Damián advierte que
están tan arraigados los usos y costumbres que
subordinan a las mujeres indígenas a sus
familias, sus comunidades pero también a las
clínicas y hospitales del sector salud, que
hacen que los riesgos de la maternidad se
conviertan en decesos.
Así, las tasas de muerte materna en zonas
indígenas son muy superiores a las tasas de sus
propios estados, de tal forma que el riesgo de
morir por ser madre en zonas indígenas es tres
veces mayor que en el resto del país.
De acuerdo don datos del Censo Nacional
de Población y Vivienda, el dato más alarmante
en materia de pueblos indígenas es la pobreza.
Las entidades con una mayor proporción de
población indígena: Puebla, Michoacán, Guerrero,
Oaxaca y Chiapas, se ubican en los últimos cinco
lugares de la clasificación del Indice de
Desarrollo Humano en el nivel nacional. Esto se
traduce en que de 386 municipios de alta
marginación en el país, 209 sean de población
mayoritariamente indígena.