El Papa deja sin obispo a la
diócesis de Zamora
Meseta Purépecha.-
El Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia al
puesto del obispo de Zamora, Michoacán, Carlos
Suárez Cázares, en conformidad con el canon 401,
apartado 2 del Código del Derecho Canónico,
informó la oficina de prensa del Vaticano.
Este artículo establece a la letra que: "se
ruega encarecidamente al obispo diocesano que
presente la renuncia de su oficio si por
enfermedad u otra causa grave quedase disminuida
su capacidad para desempeñarlo".
Benedicto XVI no designó sucesor a dicha
demarcación mexicana como, por el contrario, sí
lo hizo con otras diócesis de otros países
latinoamericanos: la de Guantánamo-Baracoa y la
de Pinar del Río, ambas en Cuba; además de una "eparquía"
en Brasil.
En la localidad de Zamora, Michoacán, mediante
un comunicado que dejó en la Casa del Obispado,
dirigido a la Diócesis de Zamora, el ex obispo
Carlos Suárez Cázares aceptó que fue el Papa
Benedicto XVI el que le pidió la renuncia al
cargo que desempeñó durante 12 años. Las razones
de su retiró no se sabrán jamás, pues se trata
de “secreto pontificio”, revelaron sacerdotes de
la diócesis.
Tan sorpresiva fue su salida, como la propia
instrucción del Papa Benedicto XVI, quien nombró
al Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, para
administrar la Diócesis desde Guadalajara, donde
reside.
Carlos Suárez, quien ya no está en la ciudad,
exhibió en su misiva las razones personales de
su salida a sus subordinados; sin embargo,
oficialmente éstas no se sabrán jamás; se trata
de un “secreto pontificio”, coincidieron los
sacerdotes Miguel Esparza, Salvador Núñez López,
Jesús Ruiz y Santiago Ceja Novoa. Pide
comprensión. “Soy consciente de mis limitaciones
y omisiones y espero comprensión y su buena
voluntad”, dice a sacerdotes.
Suárez deja escrito que “a poco más de 12 años
de estar al frente de esta querida Diócesis de
Zamora, el Santo Padre Benedicto XVI me ha
pedido que deje la responsabilidad de esta
iglesia particular para enviar próximamente un
nuevo obispo”. Agrega que “con el mismo espíritu
de obediencia y de amor a la iglesia con que
acepté venir, con ese mismo espíritu acepto la
decisión del Santo Padre, que me fue comunicada
personalmente por el cardenal Juan Bautista Re,
prefecto de la Sagrada Congregación para los
Obispos, en octubre, en Roma”.
Tras declararse devoto de San Rafael Guízar y
Valencia se despide del clero local; agradece a
Dios por el tiempo que compartió con sacerdotes
locales. Habla también de su agenda, ahora que
deja el cargo. “Dispondré de un tiempo
suficiente para dedicarme a cuidar mi salud, en
general buena, pero con 60 años encima, a leer y
estudiar y por supuesto a escribir, pues saben
que me gusta hacerlo. Y lo principal, reforzar
mi vida espiritual y mi vocación”. El clero
local desconoce cuándo llegará el nuevo;
recordaron que a la muerte del obispo José Esaúl Robles, el 18 de octubre de 1993, fue
hasta el 20 de septiembre de 1994 cuando llegó a
ocupar esa vacante, Carlos Suárez Cázares; por
lo que dijeron que se desconoce la fecha en que
llegará su relevo, para dar seguimiento a la
causa que sigue la Iglesia Católica.
“Si Dios me da vida, me quedan todavía largos
años de servicio episcopal. Espero el momento en
el que el Santo Padre se digne confiarme una
nueva encomienda. No tengo un plan de vida ya
preparado, sólo proyectos. También aprovecharé
para estar más cerca de las familias de mis
hermanos, nos servirá tanto a ellos como a mí.
Le agradezco este camino que hicimos juntos en
este tiempo con sacerdotes, diáconos y
seminaristas, con muchas religiosas y varios
religiosos, con laicos de los movimientos
apostólicos y fieles de las parroquias. “Me
encomiendo a su oración ante el Señor, ante la
Virgen de la Esperanza y ante San Rafael Guízar
y Valencia, que va a ser santo de mi devoción
junto a San Carlos. Con mi sincero afecto y
también mi bendición”, dice la carta de ex
obispo.
En lo que refiere a los cambios en otros países,
para Guantánamo aceptó la renuncia de Carlos
Patricio Balardón Valdés también por el mismo
canon (enfermedad o incapacidad) y nombró en su
lugar a Wilfredo Pino Estévez, del clero de
Camaguey, hasta ahora vicario episcopal en esa
diócesis.
Pino, de 50 años, fue uno de los responsables de
los
comités diocesanos que coordinaron la visita del
extinto Papa Juan Pablo II en 1998 a la isla
además de haber sido párroco en varios templos
de esa localidad.
En Pinar del Río el líder máximo de la Iglesia
Católica aceptó la renuncia, por límite de edad,
de José Siro González Bacallao y en su lugar
nombró a Jorge Enrique Serpa Pérez, hasta ahora
rector del Seminario de San Cristóbal de La
Habana.
En Brasil aceptó la dimisión de Efraim Basilio
Krevey a la eparquía de San Juan Bautista de
Curitiba correspondiente a los cristianos
orientales de Ucrania y nombró a Vladimiro
Koubetch, hasta ahora coadjutor de esa misma
circunscripción eclesiástica.
Según el derecho canónico la eparquía es la
Iglesia particular de régimen ordinario en las
Iglesias Católicas Orientales; equivale a la
diócesis de los latinos.
La nota vaticana informó también que el Papa
aceptó la renuncia del obispo auxiliar de la
arquidiócesis de Nueva Orleáns (Estados Unidos),
Dominic Carmon y nombró como sustituto a Shelton
Joseph Fabre. (Con información de Arturo Ceja y
Notimex)