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-La
comunidad de Santo Tomás será la sede del evento... |
Los P’urhépecha Celebrarán su
Año Nuevo
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Por: Hortencia Cruz García
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Meseta P’urhepecha.-
Justo cuando la
constelación de Orión se encuentre en el cenit, suceso que
ocurre en la madrugada del 2 de febrero, los indígenas P’urhépecha
de Michoacán realizarán la celebración de su Nuevo Año
Purépecha, en esta ocasión la sede del evento será la
comunidad de Santo Tomás, municipio de Chilchota, en la
Cañada de los 11 Pueblos.
El Año
Nuevo Purépecha o “Fuego Nuevo” no se limita a reproducir el
rito antiguo rescatado de la tradición oral desde hace 24
años, sino que trata de rescatar la esencia misma de este
ritual, en el cual los T’erunchi
(persona distinguida que toma el cargo de la festividad) de
las cuatro regiones purépechas de Michoacán encienden el
fuego en honor a sus dioses antiguos.
Los p’urhépecha
dividieron el año en 18 meses de 20 días y cinco días
adicionales que utilizaban para meditar, ayunar y llevar
ofrendas a los dioses. También conocían el movimiento de
Venus y de algunas constelaciones.
La celebración iniciará desde el día
1 de febrero y concluirá alrededor de las 2 de la mañana del
segundo día. Dentro de las actividades que se realizan
Incluyen talleres, conferencias, juegos tradicionales,
danzas, música, rituales y otras expresiones artísticas.
El
ritual inicia con la labor de traer leña para los altares
del dios del fuego, luego: "los sacerdotes llevaban los
dioses a cuestas y tocaban sus cornetas en los cúes altos, y
a la media noche miraban una estrella del cielo y hacían un
fuego en aquella casa de los papás. Entonces otro sacerdote
llamado Hiripati dirige una oración al fuego y a la
estrella”, según relata el libro de la Relación de
Michoacán.
Esa
misma noche los T’erunchi
realizarán una reunión privada para elegir cual será la
próxima comunidad sede del Año Nuevo Purépecha 2008. Este
año 2007 la población de Santo Tomás fue elegida sede debido
a que hizo una solicitud formal para resguardar los símbolos
del “Fuego Nuevo”, que consta de una piedra calendario, una
bandera y un bastón de mando.
Las Raíces del
“Fuego Nuevo”
Las raíces de esta celebración, según relata el historiador
Merced Velásquez, antes de su encuentro con los
colonizadores europeos, los antiguos mesoamericanos ya
sabían que había un ciclo de 365 días relacionados con el
sol. 365 días es el tiempo que le toma a la tierra dar una
vuelta completa en torno al sol.
A diferencia del calendario gregoriano que
hoy utilizamos en todo el mundo, los pueblos precolombinos
celebraban el año nuevo en la madrugada de la fecha que hoy
conocemos como 2 de febrero, cuando la constelación de Orión
se encuentra en el cenit, cosa que ocurre justo en la
madrugada. La elección de ese día como punto de inicio, tuvo
que ver con la relación que guarda respecto a las estaciones
del año y al ciclo agrícola de Mesoamérica.
Cabe mencionar que esta celebración se lleva
a cabo solamente en el idioma purhépecha, sin embargo toda
la gente interesada en acudir a este evento puede hacerlo.
Puede llegar a la comunidad de Santo Tomás de
la siguiente manera: si viene de Guadalajara tome la
carretera a Zamora, de ahí son aproximadamente 30 kilómetros
con dirección a Carapan. Si viene de la ciudad de México
tome la carretera a Morelia, y de ahí tome al vía a Zamora.
La razón de la celebración
La razón fundamental de la celebración es el
fortalecimiento y unión del pueblo P’urhepecha, sustentada
en los propios orígenes. La recuperación de elementos de
identidad como son la lengua, la tradición y la cultura
propia, a través de una sana convivencia y encuentro, de
hermanos provenientes de comunidades P’urhepecha de las
cuatro regiones del Estado de Michoacán que son: el lago, la
sierra, la ciénega y eraxamani, ha reunido a la fecha a 24
comunidades sede del Jimbaŋi Uéxurhini, así como a muchos
hermanos, amigos del Pueblo P’urhépecha y visitantes que
desean acercarse a conocer esta celebración, afirma Irineo
Rojas Hernández, T’eruncheti de la comunidad de Cherán.
El Chupiri Jimbaŋi (Fuego Nuevo) es
autónomo, no permite la intromisión de instituciones
oficiales en su organización ni desarrollo, no permite la
participación de partidos políticos. La organización, queda,
y es responsabilidad de los cargueros en turno, auxiliados
en general, por el Consejo de T’erunchetiecha. El encendido
del fuego nuevo, marca la culminación de lo que durante un
año, se va preparando dentro de la comunidad sede; éste se
hace alrededor de la media noche, cuando la constelación de
Orión se encuentra en el cenit, signo de entrada para un
nuevo ciclo de vida en las comunidades agrícolas. Queda en
manos de los K’eri achamasïcha o ancianos locales, el
encendido, utilizando formas tradicionales.
Para registro de los años que
se han celebrado, se mantiene una piedra piramidal, en donde
se han ido cincelando, símbolos que cada comunidad sede ha
determinado le represente, y se considera entre los
P’urhepecha, como el calendario propio. Actualmente lleva ya
24 símbolos, y se llenará cuando se cumplan 52, que es el
número correspondiente al equivalente de un siglo
P’urhepecha, de acuerdo a los antiguos conteos del pueblo
prehispánico.
Otros símbolos que acompañan
actualmente a la piedra-calendario, son la bandera
P’urhepecha que está representada por cuatro colores de las
cuatro regiones: azul para el lago, verde para la sierra,
morado para la ciénega de Zacapu y amarillo para los Once
Pueblos. Al centro se concentran los símbolos de, una punta
de pedernal, que representa a Kurikuauri (el sol, el fuego),
flechas y un puño cerrado, acompañados de la leyenda Juchari
Uinapekua (nuestra fuerza). Un bastón de mando y dos figuras
de cantera que representan un pez y un uicho, elementos que
algunas comunidades sede, determinaron incluir.
La celebración ha venido
tomando fuerza con el devenir de los años, y ahora, algunos
P’urhepecha migrantes, radicados en los Estados Unidos, han
solicitado permiso al Consejo de T’erunchetiecha (máxima
autoridad en esta celebración) para replicarla en las
lejanas regiones donde radican por necesidad. Marca el fin
del encuentro del 1 de febrero, la designación de la nueva
sede para el siguiente año, la cual se determina por el
consejo de ex cargueros, quienes deliberan unas horas antes.
Una de las reglas marcadas hasta la fecha, es que la
celebración mantenga el carácter de itinerante, por las
cuatro regiones, y que se asuma de manera respetuosa y
seria, por quienes solicitan el cargo. |
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