La Paz.
“Es un milagro, yo sentí
que la Asamblea
Constituyente ya estaba
casi sepultada; los
compañeros
constituyentes son
milagrosos al
entregarnos hoy la nueva
Constitución del país”,
afirmó el presidente Evo
Morales al recibir de la
presidenta del foro
fundacional, Silvia
Lazarte, el legajo que
contiene la Carta Magna
aprobada esta semana por
164 asambleístas de 10
fuerzas políticas, de un
total de 255
constituyentes.
La próxima batalla en el
proceso de refundación
de Bolivia, coincidieron
Morales y Lazarte, será
a partir de ahora contra
los grupos oligárquicos
que pretendieron
infructuosamente abortar
la Constituyente.
Ante una abigarrada
multitud de miles de
indígenas, campesinos,
mineros, maestros,
estudiantes,
trabajadores organizados
por gremios,
cooperativistas
proveniente de los nueve
departamentos del país y
formaciones de los
diferentes cuerpos de
las fuerzas armadas, el
mandatario indicó que
“algunos autonomistas
separatistas están
golpeando los
cuarteles”, pero se
declaró “segurísimo” de
que “ningún miembro de
las fuerzas armadas se
va a prestar a esa clase
de pedido de un
autonomista que quiera
división”.
A modo de advertencia
comentó que “a estas
alturas nadie se
arriesgaría a acompañar
a García Meza en
Conchocoro”, en alusión
al militar que en 1980
dio el último golpe de
Estado del siglo XX en
Bolivia, que lleva 15
años en esa cárcel de
máxima seguridad por
alzamiento armado y
otros delitos.
Paralelamente, en sendas
concentraciones en las
capitales de los
departamentos de Santa
Cruz, Tarija y Beni (en
el sur del país) y en
Pando (norte), los
gobiernos provinciales
proclamaron sus
respectivos estatutos
autonómicos.
Si bien se había hablado
antes de iniciar
autonomías de facto,
ahora dijeron que
recogerán firmas para
convocar a un referendo
que legitime sus actos
con una votación
aprobatoria. Sin
embargo, el ministro de
Gobierno, Alfredo Rada,
aseveró que dichos
estatutos son
“separatistas”, en tanto
que el viceministro de
Coordinación
Gubernamental, Héctor
Arce, apuntó que en
especial el de Santa
Cruz propone “un Estado
paralelo y casi
independiente”, y que
los miembros de la
Asamblea Autonómica
Provisional que los
redactaron no fueron
elegidos por voto
popular. Desde Santa
Cruz, el prefecto Rubén
Costas contestó por la
tarde ante una multitud
que “esto no es una
advertencia; no es una
bravuconada, que no se
animen nunca a
invadirnos, que no se
animen nunca a
militarizarnos”.
Ante las afirmaciones de
Costas la gente
respondía a gritos “no
tenemos miedo, no
tenemos miedo”. Ni miedo
“ni temor, con la fe
puesta en el derrotero
que ya nos marcamos”,
añadió Costas. “Con el
compromiso de este
pueblo con su patria, de
que no vamos a dejar ni
hoy ni nunca que
sinvergüenzas e
impostores nos quieran
seguir enfrentando entre
hermanos bolivianos”,
agregó.
Habló en una “fiesta”
por la autonomía, con
miles de gentes que
enarbolaban banderas
cruceñas al grito de
“les guste o no les
guste somos autónomos” y
“no tenemos miedo,
carajo”. Entre los
oradores estuvo el
terrateniente y líder
del Comité Cívico de
Santa Cruz, Branco
Marinkovic, que propuso:
“Frente al comunismo
propongamos democracia,
frente al atropello
respondamos con diálogo,
frente al proyecto
autoritario del
Movimiento al Socialismo
(partido de Morales) que
beneficia a unos
cuantos, propongamos
autonomía para todos”.
En La Paz, desde
temprana hora empezaron
a darse cita en la plaza
Murillo tanto los
integrantes de los
movimientos populares
como los contingentes
militares. Al filo de
las 11 horas llegó
Morales con su gabinete
en uno de los
contingentes de la
marcha y luego de
instalarse en el palco
de honor, al que
acudieron también
integrantes del cuerpo
diplomático acreditado
en Bolivia, presenciaron
el desfile militar
popular que duró unas
cuatro horas.
Posteriormente vinieron
los discursos de Adolfo
Chávez, de la
Confederación de Pueblos
Indios del Oriente
Boliviano; Wilson
Changaray, de la
Asamblea del Pueblo
Guaraní; Saúl Ávalos,
constituyente de Santa
Cruz; Silvia Lazarte, el
vicepresidente Alvaro
García Linera y Morales.
Después la fiesta y el
baile con grupos
musicales originarios,
tanto dentro del palacio
Quemado como en la
plaza.