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Por: Raúl
Gatica Bautista
A
pocos meses de concluir, el gobierno de Vicente Fox, que los
mexicanos calificamos al menos de mediocre, dejará todos sus
compromisos de campana sin cumplir. Pero de los pendientes,
resalta lo relacionado al tema indígena, visibilizado con el
alzamiento del EZLN el 1 de enero de 1994 y que se
comprometió a resolver conforme a su histórica frase: “en
quince minutos”. No solo no resolvió, sino que hereda una
contra reforma indígena. Todavía más, quiere remarcar su
racismo y ha lanzado una ofensiva contra las radios
comunitarias, sobre todo, para las ligadas a procesos de
organización social, comunitaria y autónoma.
Por un
lado, con las reformas a la Ley Federal de Radio y
Televisión recientemente aprobadas por los diputados de
todos los partidos, incluido el PRD, conocida como “Ley
Televisa”, suspendida actualmente en la cámara de senadores,
para modificaciones en febrero de 2006, pero que no se ve
por donde pueda contener elementos favorables a los
indígenas. Y por el otro, usando la fuerza, con operativos
de la Agencia Federal de Investigaciones, AFI, y el ejercito
que del 13 al 16 de diciembre de 2005 cerraron las radios de
San Jacinto Amilpas y la de Tututepec, sumando con ello
cuatro, pues en 2003 clausuraron la de Tlahuitoltepec y en
2004 la radio Guetza de las comunidades del CIPO-RFM, todas
en el estado de Oaxaca.
Los
operativos de las fuerzas especiales llegan a las casas de
madera, muchas veces sin puertas, donde transmiten las
radios y encañonan, gritan, golpean y hasta detienen a los
jóvenes, mujeres, abuelitos y niños que están haciendo su
programa, aparte de desmontar las radios y llevarse el
equipo. El despliegue es impresionante por el armamento de
grueso calibre, la cantidad de efectivos y el lujo de
violencia contra las personas que encuentran.
Ahora ya
se sabe que la vocera es Xochitl Gálvez, de la Comisión
Nacional de Pueblos Indígenas, porque después de que ha
insistido que se cierren la radio para que ella tramite los
permisos viene la represión, que en Oaxaca va de la mano del
gobernador Ulises Ruiz Ortiz, principal operador de Roberto
Madrazo, candidato del PRI a la presidencia de México. Al
ver la sincronización del gobierno federal panista, con
gobiernos locales priístas, es claro que PRI y PAN marchan
juntos contra las radios comunitarias, porque en el marco de
las campaña presidenciales, estados como Oaxaca, donde las
únicas frecuencias independientes son de las radios
comunitarias, pues las demás están controladas por dinero o
miedo al gobierno del PRI que tiene a Oaxaca en estado de
excepción, clausurar radios independientes beneficia
directamente a los candidatos del PRI. Por lo anterior,
extraסa la posición cómplice del PRD ante las medidas represivas y
legislativas.
Ante esta
ola represiva sin duda se reanudará el debate sobre las
maneras de construir la comunicación comunitaria. Ojalá esta
agresión doble contra las radios comunitarias lleve, a
quienes participan de uno u otro modo en el proceso, a
revisar todos los posicionamientos y a reconocer los aportes
de aquellos que como Radio Guetza han planteado: “la mejor
manera de defender la radio y que se hagan leyes que nos
favorezcan, es haciendo radio, por eso, aparte de conseguir
los permisos, debemos impulsar, promover y ayudar con todas
nuestras fuerzas, a la creación, multiplicación y
funcionamiento a lo largo y ancho del país, de todas las
radios que sean posibles y un amplio movimiento que las
respalde” planteamiento que no ha compartido Aleida Calleja,
representante de AMARC-México, razón por la cual excluyó a
Radio Guetza de la posibilidad de un permiso.
Quizás
porque el gobierno sabe de la actividad solidaria de la
Radio Guetza, una de las acciones “gloriosas” de las fuerzas
del “orden” fue la realizada el 14 de septiembre de 2004,
contra ella. Se llevaron a dos de los operadores: Miguel
Cruz Moreno y Eleonor López Alavés, de 15 años, a quienes
después de golpear y torturar junto a otros 12 miembros del
CIPO-RFM, los mantuvieron presos, a algunos hasta por un
año, acusados de resistencia a la autoridad y lesiones a la
policía. Si, los policías presentaron certificados mיdicos especificando que tenían lastimados los dedos de la mano y del
pie, claro, de los puertazos y patadas que les dieron a los
indígenas. Todo consta en la queja presentada ante la
Comisión Nacional de Derechos Humanos, quien a más de un año
no ha emitido ninguna recomendación.
Afortunadamente la represión no han minado la práctica
solidaria de Radio Guetza, quien sigue acompañando y
asesorando a diversos proceso de radio en la Costa, Valle,
Sierra, Cañada, Mixteca e Istmo de Oaxaca, al tiempo que
ella misma comienza a ser una leyenda, pues de pronto
aparece en una u otra comunidad, transmitiendo en Zapoteco,
Mazateco, Mixteco, Chatino, etc., sostenida y cuidada por
las comunidades del CIPO-RFM, que ante la ola de represión
hacía las radios, se preparara para defender el poco equipo
que le sobrevive y que ayuda a mantener la comunicación
entre pueblos.
Sólo
queda la solidaridad concreta y el actuar conjunto para
evitar que la mancuerna PRI y PAN destruyan un esfuerzo que
ha costado mucho a las comunidades y organizaciones
indígenas. El posicionamiento o no de AMARC-México, hablará
por si solo de su compromiso con los procesos comunitarios,
pues al menos con el caso de Radio Guetza, pese a ser
afiliada suya, nunca la defendió. Por eso no es ocioso
exigir que todos los que en nombre de los procesos
comunitarios se beneficien o simplemente comparten en los
hechos que la comunicación es un derecho humano, expresen de
alguna manera y por cualquier medio, su repudio a la
agresión que sufren las radios comunitarias en Oaxaca,
México.
Vancouver, B.C. Canadá, diciembre de 2005
raulgaticabautista@yahoo.ca
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