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Voces
y ecos del Año Nuevo Purépecha
POR: MARTIN EQUIHUA
Patamban, 2 de febrero del 2006.- Con una destacada participación de los habitantes
del alfarero pueblo de Patamban, se consumó una ceremonia
más del encendido del Fuego Nuevo purépecha (jimbani
uéxurhini), al tiempo que el Consejo de Petámutis designó a
Santo Tomás como sede del próximo año, con la esperanza de
que esta ceremonia recuperada sirva de puente comunicador
entre quienes comparten la historia y la cultura purépecha.
La
madrugada de ayer, la plaza del pueblo fue escenario de un
hecho simbólico de singular trascendencia. Al saber de la
nueva sede, con algarabía desbordada la delegación de Santo
Tomás, de la Cañada de los Once Pueblos, pero especialmente
un grupo de jóvenes, festejó a la manera de los cánticos de
júbilo porque iremos al mundial futbolero: "Nos vamos a
Santo Tomás, nos vamos a Santo Tomás", coreaban y bailaban,
en la más clara señal de que algo importante, en el terreno
de las identidades, sigue abriendo brecha. Muchachos
futboleros, estudiosos, desmadrosos y, orgullosamente, de
corazón purhé, hasta las lágrimas.
Para
saber qué tanto esta celebración, y qué tanto otros factores
han influido en generar ese contento juvenil; qué significa
hoy esa representación, pilar de la cosmovisión purépecha
prehispánica; cuál es su lugar en el pueblo contemporáneo
real, en el pueblo purépecha diverso, cruzado por conflictos
agrarios y deforestación, deterioro de sus lagos y ríos, por
la migración creciente; qué representa en estos tiempos de
diálogo cultural asimétrico, globalizado, de ajuste de las
identidades; qué ante la fragmentación de su organización.
Para eso hemos consultado algunas opiniones de personajes
claves, influyentes, trabajadores.
La
Universidad Indígena no ha nacido: Ireneo Rojas
Para
Ireneo Rojas, el proceso del Año Nuevo ha contribuido para
"recuperar la dignidad", especialmente de la intelectualidad
indígena, que lejos de renegar ahora de su raíz acepta la
biculturalidad, a diferencia del pasado reciente, cuando se
avergonzaba: "tal vez ese sea el mayor logro" de estas 24
representaciones. Ahora hay, sostiene, un reconocimiento
recíproco entre la comunidad y sus intelectuales, si bien es
necesario estrecharlo más.
Pero la
batalla no se ha ganado, dice, pues sobre los pueblos indios
pesa la historia del indigenismo homogenizador del siglo 20,
y desmontar esas estructuras materiales y mentales implica
un proceso de largo tiempo.
Por otro lado, Ireneo Rojas sostiene que la fragmentación
es producto de "grupúsculos que a veces medran con la
representación y con el descontento", y que muchas de las
diferencias fueron "sembradas desde el exterior", amén de
las que serían naturales a toda comunidad humana. No
obstante, la cultura es un común denominador que debe
unificar por encima de las divisiones que "sólo benefician a
quienes quisieran seguir saqueando los recursos", estima.
A decir
del investigador universitario, y pieza clave de este
proceso cultural, el pueblo purépecha contaría con "una
pirámide académica completa", desde especialistas en
diferentes áreas de la ciencia, hasta los niveles básicos
cada vez más concurridos. Por eso, la pinza que hace falta
cerrar sería aquella del reconocimiento y plena confianza
del pueblo con su pirámide académica, y hacer que ésta fije
más los ojos en su pueblo.
A
propósito del proceso de formación, el también doctor en
Física sostiene que desgraciadamente "la Universidad
Indígena no ha nacido", pues ésta sería una "simulación",
sencillamente porque "no hay un decreto de creación", sino
apenas un convenio con la Universidad Michoacana de San
Nicolás de Hidalgo. Entonces, le parece "malo que algunos
purépecha crean que ya tienen universidad". En su opinión,
más "parece que nos están engañando", y ejemplifica, "es
como cuando nace un niño, si no lo registran, cómo lo va a
reconocer la sociedad".
Finalmente, Ireneo lamenta que en pleno siglo 21 los
indígenas sigan sin representación en las instancias de
decisión de este país, en los congresos, en los tribunales.
Por eso los cambios requeridos serían de fondo e
inevitables, "porque hicieron todo para borrarnos, pero las
raíces siguen vivas".
Se
magnifican los conflictos: Moisés Franco
Para
Moisés Franco Mendoza, investigador del Centro de Estudios
de las Tradiciones, de El Colegio de Michoacán, se trata de
una fiesta "y no de una recuperación", porque todos los
elementos de la festividad están presentes, como la
religión, la música, la comida, la alegría, la convivencia.
Y es que el pueblo purépecha de por sí es festivo.
Por otro
lado, asegura que los conflictos no son exclusivos del
pueblo purépecha, sólo que han sido magnificados "por la
publicidad", y que en todo caso no podría decirse que no
haya posibilidad de hermanarse, como ahora se muestra, entre
quienes sienten la identidad, aunque la celebración del Año
Nuevo y su fiesta en realidad sería universal porque está
abierta a quienes quieren participar.
En
consecuencia, apunta el investigador, la fiesta no
necesariamente es el camino de superación de los conflictos,
ya que "después de ella los problemas pueden seguir", sus
caminos son distintos, tienen otra dinámica, "y los pueblos
bien saben cuáles son las vías para superar los problemas".
Por otro
lado, señala que la demanda autonómica tampoco es exclusiva
del pueblo purépecha, sino un reclamo por todo el orbe, pues
las minorías quieren ser reconocidas, no quieren
desaparecer. Sin embargo, "la autonomía es un término muy
peligroso de manejar, porque cada quien lo entiende de una
forma, y hay algunas interpretaciones que no van".
Finalmente, Franco Mendoza asegura que de la Universidad
Indígena no está muy enterado para opinar si es el modelo a
seguir o no, pero que cualquier sociedad necesita de
instituciones superiores que fortifiquen sus valores, para
conservar su identidad.
Ejercicio autonómico, el Año Purépecha: Pedro Márquez
El
proceso que inició hace 24 años es una reinvención de la
cultura, algo nuevo en la medida en que los pueblos se
siguen apropiando de él, hacen acto de presencia, aportan,
se sienten parte de este proceso histórico y cultural, del
cual "ignoro si tendrá consecuencias políticas hacia fuera",
sostiene el también investigador de El Colmich y ex carguero
de Cheranástico, Pedro Márquez Joaquín.
Se trata
de un proceso que debería llevarse también al análisis de sí
mismo, asegura, porque se tiene la idea de no quedarse nomás
en "números folclóricos". Sin embargo, nadie quisiera
acelerar nada, nadie los presiona, nadie les exige, nadie
les pide cuentas, pues es ya un acto autonómico, al que bien
le vendría que otras entidades se mantuvieran al margen.
"El día
que se logre mezclar este evento y la reflexión política y
social, y hacer acto de presencia en instituciones con
posturas étnico políticas, y se nos escuche en los tres
niveles de gobierno, podríamos decir que estamos avanzando",
pero hoy no tenemos una unidad de visión, "esa es una
debilidad nuestra".
Finalmente, sostiene que la Universidad Indígena es un
"proyecto político sexenal", sin la menor garantía de
continuidad para el próximo ciclo de gobierno, al menos que
las bases jurídicas queden definidas ya. Si no se le da el
carácter académico de universidad, quedará como un proyecto
más de este gobierno. Por eso, si se trata de un interés
profundo, académico y socialmente comprometido, se deberían
sentar las bases legales.
Faltaron muchos: Francisco Martínez
La
celebración del Año Nuevo es un reto para el pueblo
purépecha, que le ayudará a decidir si sigue sus raíces en
diálogo con la modernidad, o si se desvanece frente a ella,
sostiene por su cuenta Francisco Martínez Gracián, párroco
de Nahuatzen. Estima que la gente que respondió a esta nueva
edición fue poca, "tanto en lo cuantitativo como en lo
cualitativo, con marcada ausencia de personalidades
purépecha connotadas".
Pero
seguirá siendo un parteaguas rumbo a la autonomía y no al
folclorismo, autonomía que en todo caso empieza por querer
ser autónomos, y después, por entender que sin territorio no
se puede alcanzar ese estado.
Una
fiesta auténticamente purépecha: Aurelio Guzmán
Tal vez
ésta sea la fiesta más importante del pueblo purépecha, dice
Aurelio Guzmán Mateo, pescador de Janitzio, preso durante
dos años e indultado por Fox por oponerse a la veda
decretada unilateralmente sobre la pesca del pescado blanco.
Para él, el Año Nuevo demostraría que se sigue avanzando en
la reunificación, "como estábamos antes, porque no es el
tiempo de estar peleando". De que puedan ganar los intereses
turísticos, asegura que no, y que en todo caso ya pasó
pruebas importantes como Janitzio, de donde fue carguero, y
donde se logró mantener desvinculado de la otra actividad.
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