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Mientras su sexualidad y su
condición de jóvenes indígenas no se encuentran debidamente
encauzadas, sufren cotidianamente de una escasez extrema de
oportunidades de trabajo y empleo, y de falta de condiciones
propicias para realizarse como hombres y mujeres de bien y
de provecho.
II.
CIENCIA,
COMUNIDAD
Y
UNIVERSALIDAD
INDÍGENA
La exclusión histórica de la
mujer, de las actividades del mundo de la ciencia, es la
mayor pérdida de toda la humanidad hasta nuestros días; y
las condiciones actuales de la educación y la vida
profesional siguen siendo desventajosas para las mujeres.
Cuando se haga en el futuro
el recuento del progreso de la civilización, y de lo que la
humanidad construyo de verdaderamente perenne, nos daremos
cuenta de que al no haber incorporado a la mujer en los
campos de la ciencia y la tecnología, perdimos al menos la
mitad de las oportunidades de creatividad y de desarrollo de
la inteligencia. De haberse
permitido la presencia de la mujer indígena en el mundo de
la ciencia, la realidad de nuestra humanidad cercana también
sería, otra, muy distinta.
Antes que la concepción de
“la universalidad del conocimiento”, siempre ha existido la
Universalidad Indígena, y ésta es la esencia de todas
las naciones. Desde la perspectiva del “Nuevo Mundo”, esta
afirmación resulta del hecho de que la “inteligencia” nunca
fue, no es, ni podrá considerarse monopolio de Occidente.
Los sitios arqueológicos
majestuosos, la creación de manera independiente del
concepto del cero en las matemáticas mayas, la existencia de
una astronomía avanzada y el complejo inventario de técnicas
agro-forestales, económica y ecológicamente racionales y
productivas de los indígenas, son prueba de la grandeza y
profundidad de la ciencia y la tecnología de nuestros
antecesores.
Contamos además –en
el dominio y práctica de nuestros médicos tradicionales–,
con la botánica medicinal, misma que no sólo ha sido
validada por los métodos científicos modernos, sino que
además es la fuente de medicamentos procesados e
industrializados y con provecho comercial.En resumen, la
Universalidad Indígena se manifiesta, de manera
viviente, en el conocimiento tradicional, mismo que se
generó –y que
actualmente todavía se aplica y convive–
en el seno de la comunidad.
Interculturalidad negada.–
La ciencia y sus
explicaciones acerca de la naturaleza son universales, y se
considera que el conocimiento científico es patrimonio de
toda la humanidad; pero los jóvenes de las comunidades
indígenas han sido sistemáticamente marginados del acceso a
una educación completa y pertinente para beneficio de la
sociedad en su conjunto.
Entre tanto, los problemas
del desarrollo de las comunidades rurales e indígenas se
siguen abordando en México de manera parcial y sin
resultados definitivos. Esto, porque son enfocados como un
fenómeno de “interculturalidad” y bilingüismo educativo, y
no para la eliminación de la marginación en todos sus
aspectos.
La discriminación constante
de acceso de los jóvenes a una educación completa es una
condición de “interculturalidad negada”, mientras que las
fronteras materiales de riesgo y sobrevivencia diaria de
nuestra gente, están en función de los recursos de las
frágiles economías locales y familiares; y de una riqueza
deteriorada de conocimientos tradicionales, historia
compartida y lenguaje común.
IV.
LA
JOVEN
INDÍGENA
DEL SIGLO
21
Las diferencias étnicas y
culturales de nuestro país enriquecen a nuestra sociedad
como un todo, mientras que las desigualdades sociales y
económicas existentes nos fragmentan mucho más profundamente
que estas diferencias culturales.
¿De qué manera, entonces,
conseguiremos integrar una verdadera nación?
Las comunidades indígenas aportamos nuestra parte.
Este mundo cósmico, del bosque, del aire y del agua, es la
riqueza material y patrimonio espiritual de nuestros hijos.
Y en la construcción de una nación mexicana, las mujeres de
nuestras comunidades tienen un papel especial y
responsabilidad mayor de cohesión social, en tanto que son
agentes principales en la conservación de la biodiversidad y
en la transmisión de la riqueza cultural.
Sobre la mujer indígena,
conductora de la familia, dependen también la salud, la
alimentación y la educación de miles de niños y niñas del
campo y de la ciudad. En el bienestar y en la capacidad de
hacer y de aprender de estos niños y jóvenes y, en su
educación oportuna y completa, se juega el futuro de
nuestras familias y de nuestra sociedad más inmediata.
De aquí el derecho
inalienable de las jóvenes mujeres indígenas de acceso a la
ciencia moderna y a una educación superior y de primer
orden. Hoy, más que nunca, la educación universitaria y la
actividad profesional que de ahí se deriva son esenciales
para la defensa de los territorios y para la preservación de
los derechos jurídicos y la autonomía de los pueblos
indígenas.
De acuerdo con el paradigma actual del desarrollo
sustentable, “si se educa a un hombre, se educa a un
individuo; en tanto que si se educa a una mujer, se educa a
toda una nación...” Una mujer educada, madre, hija, hermana,
cuenta con un efecto multiplicador en sus acciones normales
y cotidianas…Es la ‘esfinge’ del capital humano y de
la transformación social.
Para conseguir que se
anuncien auténticas profecías y se presenten cambios
verdaderos, como resultado de las “reformas indígenas”
inconclusas a nivel nacional, y de las “reformas educativas
y universitarias” pendientes en Michoacán, las mujeres
indígenas no podemos quedarnos esperando. Esto significa
participar directamente en el diseño y construcción de
nuevas instituciones y estructuras político-administrativas
propias y plurales que refuercen la autonomía comunal, el
control territorial y la promoción interna del bienestar de
nuestras comunidades.
Invocación.–
Preparemos a nuestras jóvenes desde la edad más temprana
para que puedan reclamar, con toda anticipación, la parte
que obligadamente les corresponde, ya, de este nuevo siglo.
Continuaremos en la lid, sin cansarnos nunca, para
construir lo que todavía no es, lo que todavía no existe, lo
que algún día será… Ka isïstia.
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