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Detrás
de lo que se lee, esta lo que no se ve…
Por: ALMA LUZ EQUIHUA
LA
OTRA CAMPAÑA
DE VISITA A TIERRAS PUREPECHA.
NURIO.
Ya se encontraba en estas tierras. Cualquier niño de
primaria hubiese contado sin el mayor problema los
asistentes. Once quince de la mañana. Culpa del cambio de
horario. Nos dirigimos hacia donde se pensó que estaría.
¿Quién?. El Subcomantante Marcos. Aun no salía de aquel
inmueble en el cual yacen los poderes comunales.
Probablemente estaría afeitándose la barba reprimida,
lavándose los dientes, fumando su famosa pipa. Lo mas seguro
es que fuera eso. A pesar del olfato de perro que carezco,
el olor de la pipa es bastante fuerte, al tiempo que se
mezclaba con el aroma de un platillo regional, del cual
ignoro su nombre, si es que lo tiene. “¿No quere
comida?”, dijo al tiempo que ofrecía aquel manjar, una de
las habitantes de la comunidad. Una por hambre, y otra por
aquello de no ofender, acepté probarlo.
Aquello era un desborde de culturas, corrientes e
ideologías, en fin, todo un colorido visual, las faldas
sucias y ligeras de algunas visitantes, así como las rastas
de otras, se mezclaban con las naguas y las trenzas de las
jóvenes del lugar, quienes permanecían en el atrio de la
iglesia y coqueteaban con algún pelos parados de color rojo,
ajeno a la localidad, dicho sea de paso. Por supuesto que no
faltaron los pantalones de mezclilla de algunas cuantas, y
el paliacate rojo amarrado al cuello, o alguno mas de
gorrita tipo sub, en fin pues, aquellos que pensaron
ir muy acorde a la ocasión.
Se desahogaban las ponencias en la plaza de la Tierra del
Nurite, frente a la capilla de la Purísima Concepción. Y
mientras el Subcomandante Marcos, escuchaba hablar
por más de cinco horas, a jefes de tenencia, comisariados de
bienes ejidales, representantes de las etnias ñañhú, mazahua,
nahua, huichol y purepecha, una decena de chamacos rodeaban
a un extraño para ellos: un dark vestido tipo
Marilyn Manson, que ya con el peso del nombre de dicho
personaje, sale sobrando la descripción. Curiosos,
preguntaban, ¿por qué la melena tan larga? ¿Por qué las
botas? ¿Por qué de negro?… en fin. Tantos porqués, que
terminé preguntando por qué en enero de 1994, el Sub
le pronuncio tantas preguntas a la patria, “a nuestra
patria”.
PAMATACUARO
Levanté mi brazo izquierdo, con la mano empuñada y salude a
la bandera, que lejos de ser sólo un símbolo, ya pesa en mi
conciencia. Ahí sí me llegaron sus palabras. Sería porque
hace poco tiempo, pasaban desapercibidos para mi, esta,
aquella o las otras campañas. Ahora lo diré así. Sentí
adrenalina por mi torrente sanguíneo, cuando El Delegado
Zero se mostró, como desde el inicio, en contra de
aquellos cabrones de allá arriba, que cabra no me asusto,
soy mas mal hablada que Polo Polo, pero oír a Marcos
decir; “hemos demostrado que podemos gobernar mejor que esos
cabrones que están allá arriba”, es de mucho mas “hue…sos”
que escuchar “chachalaca”. En fin. Puntos de vista
diferentes.
ZIRAHUEN
Me irritaron los ojos, el amarillo de la manta que parte del
escenario, en el que se llevó a cabo la reunión de la otra
campaña. Lo anterior, en el preciso momento en que escuche
hablar a Eva Castañeda, quien se pronunció fuertemente, en
contra de quienes les ha gustado mas el dinero que sus
tierras, de aquellos que prefieren quemar sus pinos, habló
también en contra de la planta del oro verde, que solo se
toma el agua y no la produce, como lo hace el pino. Y es que
el Sol estaba fuerte, mezclándose la luz del astro, con el
amarillo chillón de la lona, mis ojos ya no aguantaron más…
al momento que Evita como le dicen los que la conocen, lanzó
algunos vivas. “Viva el EZLN. Viva Zapata, Viva Zirahuen.
Viva El Subcomandante Marcos Viva la Comandanta Ramona”
Espero mis ojos se recuperen de tanto sentimentalismo del
que ingenuamente padezco, agradezco al Subcomante Marcos
su visita a estas tierras bañadas de hambre y sed de
justicia.
“Si el papel fuera de chicle, le recomendaría que lo comiera
y, masticando, se pusiera a hacer esas bombitas de chicle
que tanto escandalizan a las buenas conciencias, y que
demuestran la falta de urbanidad y educación de quien las
hace. Aunque hay algunos que las hacen con la esperanza de
que una de las bombitas sea lo suficientemente grande como
para llevarlo a uno de esa ruta luminosa que, allá arriba,
se alarga... como se alargan el dolor y la esperanza sobre
el cielo de nuestra América”.
(
P.D.
De la Carta dirigida a Eduardo Galeano. En mayo de 1995.
Subcomandante Marcos. Montevideo, Uruguay.
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