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Para
honra p´urhépecha
El de la palabra indígena: LA VOZ DE MICHOACAN
Este
escrito, amigo lector, no irá firmado con mi nombre. Y no es
porque lo quiera dejar anónimo. Jamás haría algo así. Porque
siempre, toda mi vida, cuando de dar la cara se trata, la he
dado así me haya costado desde perder la libertad, hasta
perder algo tan valioso como lo es un amigo. Si no lo firmo
es porque me interesa sobre manera que no mengüe en quien lo
lea su valor objetivo. Me explico. Ponderar los actos
meritorios de un ser cercano a uno, sobre todo cuando existe
ya entre ambos un parentesco espiritual y una historia común
ha ido hilando nuestros años, resulta lógico pensar que ese
ensalzar pueda ser subjetivo. Tal y como sucede cuando un
padre de familia habla bien de su hijo. Así que al calce de
este escrito no irá otra cosa que el seudónimo por el que
-en el mundo de las letras- soy conocido. Sobre aclarar que,
tal y como marca la costumbre entre los medios escritos,
Xiranhua tiene asegurada en sus registros -en caso de
ser requerida- mi nombre verdadero.
Cuando en medio de
tantas borrascas de carácter socio político, religioso y
cultural, de ésas que a ritmo creciente y en los últimos
quinquenios han obscurecido los cielos matrios de la nación
p´urhépecha; cuando en medio de tanta injusticia social, de
ésas que por más de 500 años han zarandeado la noble
estructura de esa etnia; cuando en medio de ese imparable
debacle ambiental que acosa de manera imparable su geografía
física; cuando en medio de esas luchas intercomunitarias de
carácter agrario que prácticamente han atomizado la urdimbre
de su humana geografía; cuando se da ya el triste caso que
halla una comunidad que no sólo ha despilfarrado su cubierta
forestal, sino que de la manera más procaz se ha convertido
en ave de rapiña de los recursos boscosos de las otras;
cuando en medio de una relación dispar con la sociedad
occidental circundante se ha intensificado como nunca un
proceso de transculturación en el que el perdidoso termina
siendo el p´urhépecha; cuando éstos y otros muchos avatares
pululan en las cuatro regiones de estas tierras, me da mucho
gusto, me llena de satisfacción que otee en nuestro
horizonte el público reconocimiento a la labor de un
compañero p´urhé que ha dedicado la última década de su vida
a mantener enhiestos y en pública palestra los valores de la
xiranhua p´urhépecha.
Frente a un silencio
ominoso como el que caracteriza a muchos medios de
comunicación cuando se trata de denunciar o ser portavoces
de la situación de marginación que aqueja a los pueblos
indígenas; frente al ninguneo o desprecio tácitos de los
valores característicos de sus culturas; frente al pisoteo
incesante de su lengua y costumbres; frente al irreverente
folclorismo con que son fichados… estos últimos diez años
han sido testigos no sólo del surgimiento sino del
establecimiento y consagración del hijo de un noble tata
k´eri y gran músico p´urhé, Tata Juan Victoriano,
oriundo de la comunidad indígena de San Lorenzo Narheni. Me
refiero al director fundador de Xiranhua y de XHKR
Xiranhua Kuskua Radio, el compañero de lucha, Pedro
Victoriano, quien será galardonado con la Presea Tocavén
al Mérito Social este lunes 19 de junio allá en Morelia.
Reconocimiento justo. Porque ambos medios han conseguido que
los indígenas de muchos países del mundo no sólo conozcan la
situación ambivalente en que se encuentra el pueblo
p´urhépecha y sus estadios de lucha, sino que tienen ya en
esos mismos medios una ventana amiga. Tan es así, que
Xiranhua fue distinguido el año pasado con el premio
internacional de World Summit on the Information Society
dado en Túnez y este año, Pedro Victoriano fue recibido en
La Paz, Bolivia por el Primer Presidente indígena de ese
país hermano, Evo Morales.
¿Qué sigue para el
galardonado ahora? Quizá ahondar los cimientos de su obra y
edificarla y operarla de manera comunitaria. Luego, ¿por qué
no? pasar al manejo de la imagen en movimiento con temas
inculturados de noticias y programas educativos. Los retos
de la Nación P´urhépecha son bastos y muchos. Como el
asimilar su pasado y, plantándose ante el futuro, afirmarse
de una vez y por todas. Ante la actual oleada globalizante y
neoliberal que permea a la sociedad dominante, es ya y sin
lugar a dudas, cuestión de sobrevivencia. Y es precisamente
ahí y en esos retos donde talentos como los de este joven
p´urhépecha cobran su expresión y cauce. ¡Adelante, Pedro
Victoriano!
Karasti: Jiuatsï Jandiojku
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