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¿EL DIA
INTERNACIONAL Y LA SEMANA NACIONAL INDÍGENAS?
Por: Martín Equihua
Lo
sabemos bien: cuando se decreta que reservemos un día de
nuestros calendarios para alguna causa, se hace para llamar
transitoriamente la atención sobre algo que permanecerá
ignorado el resto del tiempo, como ocurre ahora con el
extraño Día Internacional de las Poblaciones Indígenas
–regateado desde ahí el concepto Pueblo-, al que Vicente Fox
y su indígena de cabecera Xochitl Galvez, de plano le
anexaron una Semana Indígena –al fin que otros han reeditado
el Decenio inútil- en la que el distintivo fueron los
recorridos con sentido escenográfico, folclórico, acaso para
mitigar los efectos perniciosos de aquellos números que
siguen dibujando una condición de pobreza de los
descendientes de los pueblos originarios, contra la que, a
pesar del show, se estrella todo discurso festivo.
El presidente clausuró la Semana en Yucatán, en los
municipios “más pobres” -se subraya para redoblar el
agradecimiento de la visita-, porque según reportan, el
mandatario habría visto necesario “tener muy claro lo mucho
que resta por hacer”, a sólo algunos meses que levante su
changarro presidencial. Y es que no han bastado –suponiendo
que fueran reales- para paliar la pobreza, los más de 40 mil
millones de pesos que habría invertido su administración;
tal como su indígena favorita lo sentencia con crudeza,
alcanzar un nivel medio en algunas regiones necesitaría
décadas de trabajo y recursos sostenidos.
Realmente, habría que entender que los cerca de 15 millones
de indígenas mexicanos –más que la población de un rosario
de países- y sus 62 lenguas, desde la Montaña de Guerrero
hasta la Cañada de los Once Pueblos, desde la Sierra
Tarahumara hasta la Lacandona, desde el Istmo hasta la
Sierra Norte poblana, pasando por tantos rincones escabrosos
convertidos en refugios durante siglos, lo que más requieren
es el reconocimiento a su capacidad de sujetos que pueden y
deben asumir la responsabilidad de las decisiones
fundamentales de su vida. Tantos miles de millones de pesos
entregados mediante un pulverizado abanico de programas
trazados muchos de ellos por especialistas de escritorio,
terminan contribuyendo a fragmentar las de por sí menguadas
vidas comunales y las relaciones entre comunidades y
pueblos.
Hoy por hoy, el pago de la llevada y traída deuda histórica,
pasaría por desmontar los mecanismos de discriminación,
explotación y de racismo inocultables, a partir de la
constitución de estructuras que transiten hacia un nivel de
autonomía incluyente. Lo demás es lo de menos, así sean
cantidades desorbitadas de recursos por la vías
neoindigenistas.
LA NORMAL INDÍGENA
A
propósito de la Semana, estudiantes rechazados de la Normal
Indígena de Cherán, padres de familia y maestros,
solicitaron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en
su reciente visita a Huáncito, que revise si no estaría
violándose el derecho a la educación de más de 300 jóvenes
que fueron rechazados, por lo que estarían pidiendo la
reposición del procedimiento de ingreso a la institución
educativa y el cese del director de la misma, José Manuel
Torres Marcos, por la "corrupción tremenda que ya es
vergüenza para la escuela", según nos dijo Leopoldo Juárez
Urbina, miembro del consejo regional de lucha purépecha.
Según los inconformes, el favoritismo y la venta de exámenes
habría sido el distintivo de la jornada de ingreso, y "lo
más grave", la supresión de la prueba oral.
De
cualquier forma, es claro que no basta decir que reprobaron,
sino que es conveniente a ese grupo se le pueda ofrecer una
alternativa, pues en todo caso, las 100 matrículas de que
dispone la institución serían insuficientes.
Así, con la liberación de presos, la visita de la CNDH y el
encuentro de Santa Fe, se cumplió con la Semana y el Día.
Cabe destacar una vez más, que en la tierra de Elpidio
Domínguez, de diversas formas se insistió en la necesidad de
llenar el vacío de organización real, porque de
organizaciones virtuales sobran líderes y representantes.
POR EL BIEN DE TODOS, ACATEMOS DECISIÓN DEL TEPJF
No habiendo sustanciales cambios en el recuento de votos en
el sector de casillas sobre el que pesaba la sospecha mayor
–y a reserva de una lejana anulación- quedará por ver si el
peligro para México y la invitación presidencial para no
cambiar de caballo fueron determinantes a la postre y
merezcan la invalidación de la elección. Por el bien de
todos, deberá aceptarse la resolución juzgadora aunque sea
ácida, y retomarse la ruta de las reformas institucionales,
a la que la propia movilidad social podría imponer un ritmo,
y más que eso, un sentido donde nuevamente los pobres
escalen la prioridad; pues como es sabido, en una
democracia, a pesar de sus huecos, nunca se pierde para
siempre, y el tiempo, al fin de cuentas, seguirá por
delante.
A la coalición convendrá también, someterse a si misma a un
juicio severo en cada una de sus partes, y ver qué tanto
pesó el viejo canibalismo de las tribus perredistas por
ejemplo, las que ahí donde perdieron candidaturas hicieron
vacío; qué tanto pesaron personajes pistoleros de escándalos
etílicos, como el protagonizado por el hijo del papá; y qué
tanto la persistencia de las burocracias como la petista,
que mantiene secuestrado al partido prosalinista que nació
bajo el lema de Todo el poder al pueblo.
En fin que es tiempo, en un análisis adulto, de ver qué
tanto representó la ausencia de Cuaúhtemoc Cárdenas en la
escena coaligada; qué tanto los personajes de trapecio
circense devenidos en coaligados oportunistas entre los que
sobresale Arturo Nuñes; qué tanto la Otra Campaña arrastró
al basurero esas décimas porcentuales que han faltado, la
que a decir verdad y por su impacto, no fue Otra sino la
prolongación por otros senderos, de aquella que con otros
personajes arrancó en el desafuero…
TELEGRAMA
Como lo advertimos a tiempo, en Uruapan se sembró un
Elefante Blanco de la mano acarminada de la secretaria de
desarrollo social, el que serviría para transformar frutas
en mermeladas y sabedios cuántas cosas más. A un año y meses
de aquella inauguración faustosa donde Josefina Vázquez
Mota, entonces funcionaria foxista, afirmó que los programas
a su cargo no serían moneda de cambio electoral, y a seis
meses de que se “reinaugurara” para anunciar que ahora sí
las mermeladas estaban listas, el tal Elefante Blanco, la
mascota favorita de Carmina Andrade, ha sido transferido de
las reservaciones de la Sedeso a las de Sedagro, con la
promesa de que ahora sí el ex paquidermo carminiano comería
sus cacahuates. ¿Para estos asuntos que implican inversiones
importantes y discursos triunfalistas no se fincan
responsabilidades?
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