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El
fin del silencio
* El indigenismo de fox a muchas voces
* Universidad Indígena de ojalá y quizá
* El nuevo viejo Uruapan
Por: Martín Equihua
En
la Tzipekua, sede de la Universidad Indígena Intercultural
de Michoacán (UIIM), preguntamos al director del Instituto
Nacional de Lenguas Indígenas, Fernando Nava López, sobre su
evaluación del gobierno de Fox, y el carismático lingüista
no dudó en señalar los “avances importantes”, como la
desbancada de la institución que centraba “toda la atención
en todos los sentidos a toda la población indígena”,
sustituida por un modelo transversal, según dijo; también,
dice que hubo avance legislativo y que “ya no hay la pelea
por una ley indígena”. Pero si de carencias hay que saber,
el feliz hablante del purépecha apunta también dos; por un
lado, que no se logró la apertura de los medios de
comunicación a las lenguas indígenas; por otro, y en tanto
que no todo son presupuestos en la vida, observa un déficit
de participación y convivencia equitativa, democrática,
“pero de adeveras”.
Y ya
que habla en plata, le encargamos a Nava López, acciones más
eficaces para que el Inali se convierta realmente, en el
orificio por donde puedan colarse al futuro, por así
decirlo, los cerca de 20 idiomas con riesgo de extinción,
como el ixcateco, el kumiai, el lacandón, el paipai, el
cochimí, el kiliwa, el ópata, entre un chorro que viven en
la antesala de la muerte.
Una
evaluación del presidente sin informe es tan diversa
como el abigarrado mosaico de ideologías e intereses en
juego. Para eso, veamos una pequeña y arbitraria muestra,
con Guadalupe Hernández Dimas, José Manuel Figueroa Rosales,
Néstor Dimas Huacuz, Roberto Isidro Rangel y José Merced,
por lo pronto.
Roberto Isidro es funcionario de la Coordinadora
Insterinstitucional para la Atención a los Pueblos y
Comunidades Indígenas, originario de Caltzontzin, quien “a
título individual” se va al fondo: Fox ha quedado a deber
mucho, pues sólo ha entregado una migaja de lo que nos
corresponde como humanos, como mexicanos. Baste citar como
botón de muestra, el creciente interés por emigrar, lo que
contradice todo discurso triunfalista.
Para
el delegado estatal de la CDI, José Manuel Figueroa
-funcionario indigenista por muchos años, desde los tiempos
del INI, en el contrastante estado de Guerrero-, sí “hubo un
cambio trascendental” en la relación del gobierno federal
con los pueblos indígenas, por el respeto a sus derechos, la
apertura a su participación en la toma de decisiones, por
haberles canalizado el doble de recursos para
infraestructura, justicia y otros rubros. Pero como no todo
es miel sobre hojuelas, falta “mucho” en materias como
salud, educación, empleo y vías de comunicación, que serían
“de las lamentaciones de siempre”.
De la
administración de Cárdenas Batel, opina que tiene una
política “bien dirigida”, pero cree que “falta concretar,
aterrizar”, sobre todo en algunas áreas donde “no hay un
compromiso de todos los funcionarios”.
Desde
la fragilidad y solemnidad que le son propias –desde donde
de vez en cuando sale una sonrisa-, Guadalupe Hernández
Dimas, cree que no podemos hacer por ahora una evaluación,
que “es muy difícil”, pero que más allá de las palabras
habría que ver a las comunidades: “aun estamos en espera de
un desarrollo colectivo como pueblos indígenas”; y como no
queriendo, “lupita” da otro paso: no ha llegado lo que
prometió Fox en materia de la Ley que se basaría en los
Acuerdos de San Andrés. “Es indispensable que los pueblos
indígenas seamos reconocidos por la ley”. Y para rematar su
“difícil” evaluación, sostiene que “hay una ruptura” entre
el gobierno federal y los indígenas mexicanos. Nada menos.
En lo
estatal seguiría pendiente la ley correspondiente, y sobre
todo el reconocimiento de la sociedad en general, y para
ilustrarlo, sostiene que la relación con los demás
funcionarios estatales “no es nada fácil”, por lo mismo, por
la discriminación heredada de los modelos educativos, del
peso de la historia.
Para
el coordinador “interino” –según se definió- de la UIIM,
Néstor Dimas Huacuz, es necesario reconocer la tenacidad de
Xochitl Gálvez para conseguir recursos; y que si no han
cumplido con todo, sí “han elevado el nivel económico de las
comunidades y sí elevaron el nivel de participación en la
toma de decisiones”, asegura el también músico de Santa Fe
de la Laguna. En contraste faltó claridad para atender más
de fondo la problemática, mientras que, por el otro lado,
seguiría ausente la organización real de los pueblos
indígenas.
Para
José Merced Velásquez, promotor cultural, al gobierno de Fox
“le faltó todo hacia los pueblos indígenas”, desde una
definición de su política indigenista, y lo que se ha hecho
no es sino una copia del integrasionismo de viejo cuño, con
nulo avance en relaciones de respeto a la dignidad de los
pueblos originarios; “no hubo avance en nada”, concluye.
EL NUEVO URUAPAN
En su
acción política más trascendente, un grupo de regidores de
Uruapan, a principios del 2005, impidió el avance de un
proyecto de desarrollo urbano conocido como Nuevo Uruapan,
cuyo inversor principal, Claudio Gálvez, quiso aprovechar
sus “buenas relaciones”, como suele decirse, para
simplificar los trámites. Los focos rojos se encendieron en
distintos sectores de la sociedad, al grado que ahora mismo,
y contra la intención soterrada de reactivar el viejo Nuevo
Uruapan, la nueva asociación pro rescate del Cupatitzio se
ha interesado en un nuevo balance de los costos negativos
para el ambiente.
Por
cierto, hace unos días el presidente Marco Antonio Lagunas
nos confirmaba que el terreno es ya del gobierno del estado
(¿?) que sí estaría buscando establecer el asentamiento
cumpliendo el orden normativo, pero en tanto que “no hay
solicitud ni nada, es como si no existiera”.
Gente
bien enterada nos ha dicho que desde la concepción original
con Gálvez se hicieron estudios científicos que determinaron
que no habría impactos negativos, y que en todo caso
fallaron los tiempos de la tramitología. Sin embargo, nadie
debería equivocarse, sea gobierno del estado o particulares,
en cuanto a la percepción social hacia el “ecocidio”, como
ya se le conoce; y si técnicamente resulta viable, por
ahora, esa extraña intuición popular ha decretado que
atentaría contra los mantos acuíferos y las libélulas
plateadas, lo que dicho en cristiano asegura un buen
conflicto social.
MEDARDO ALEJO Y LA NECESIDAD DEL CONFLICTO
Medardo Alejo, el edil guitarrero de Paracho, no deja sus
andadas de patrón de taller de escobas. Resulta que el
pasado viernes llegó buscando al “pinche piojo ese” del
regidor Rodrigo Campos, y pidió a secretarias y funcionarios
menores, que le dijeran a “ese cabrón” que le urgía hablar
con él. Por si fuera poco, a 14 trabajadores que no
aparecieron en su toma de carretera ni en su marcha
de apoyo, les descontaron su salario. Y para seguirle
sumando manchas al tigre, sabemos que se ha quejado
oficialmente contra funcionarios estatales de campo, a
quienes declara personas no gratas al municipio, porque
supuestamente le alborotan la gallera opositora en las
comunidades. ¿Pero que necesidad –necedad- de tanta torpeza?
UNIVERSIDAD Y NORMAL
La
universidad indígena intercultural es una institución
perfectible que debe empezar a caminar ya, con todo el
respaldo que se anunció. Todavía está llena de “ojalás”,
“quizás”… porque el convenio con la federación no llega, la
convocatoria para docentes no se aprueba, la incertidumbre
del presupuesto, los golpes bajos, los incumplimientos de
acuerdos internos, el cese de los investigadores con quienes
dio sus primeros pasos, el temor porque caiga en manos de
los políticos todólogos, etc. Ya veremos.
La
normal indígena de Michoacán sigue en conflicto, y hasta
donde nuestra mirada alcanza, con los argumentos de unos y
otros, sugerimos a los jóvenes rechazados que valoren más la
oferta alternativa que les fue entregada oficialmente.
Incluye espacios en la UMSNH, Instituto Tecnológico
Purépecha –que vive cierta efervescencia por el cambio de
directivos-, Tecnológico de Uruapan y la UIIM. Sería bueno
saber ya, por propia voz, que piensan los “rechazados”, y
ciertamente que si las intenciones de Leopoldo Urbina han
sido buenas, debería entender que no puede sustituir a los
actores directos. La escuela ha sido recuperada en los
hechos por los estudiantes que también tienen ganas de
estudiar; los “rechazados” podrían dejar pasar una
oportunidad.
La
victoria sería de todos si se suman a una aventura
responsable –si se permite la expresión- por la búsqueda de
nuevos espacios, en lo que coinciden todos, o casi todos; y
desde ahí, las investigaciones que fueran. Lo demás se ha
desgastado ya como una vil grilla.
TELEGRAMA
Al
final, en San Lázaro, la casa de la palabra, entró el Himno
Nacional en voz de todos, porque, contra los excesos
verbales de unos y otros que creen que sólo su color
representa al pueblo, a la patria, a la
nación, al futuro, a la democracia… en
realidad lo único que proyecta lo diverso es el símbolo, lo
demás, unas voces y otras, una arrogancia y otra arrogancia,
sólo expresan un pedazo del ser que somos, de este México
diverso de veras. Por eso el Himno cantado así en el
congreso, por todos en pie; por eso el imperativo de no
dejar que se instale el odio y la violencia, sino la
palabra, apasionada ciertamente, pero con el límite de la
paz.
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