S E C C I Ó N :   O P I N I O N E S  

          DIARIO DIGITAL 4 de septiembre de 2006

          San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México..

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El fin del silencio

 

* El indigenismo de fox a muchas voces

* Universidad Indígena de ojalá y quizá

* El nuevo viejo Uruapan

 Por: Martín Equihua

En la Tzipekua, sede de la Universidad Indígena Intercultural de Michoacán (UIIM), preguntamos al director del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, Fernando Nava López, sobre su evaluación del gobierno de Fox, y el carismático lingüista no dudó en señalar los “avances importantes”, como la desbancada de la institución que centraba “toda la atención en todos los sentidos a toda la población indígena”, sustituida por un modelo transversal, según dijo; también, dice que hubo avance legislativo y que “ya no hay la pelea por una ley indígena”. Pero si de carencias hay que saber, el feliz hablante del purépecha apunta también dos; por un lado, que no se logró la apertura de los medios de comunicación a las lenguas indígenas; por otro, y en tanto que no todo son presupuestos en la vida, observa un déficit de participación y convivencia equitativa, democrática, “pero de adeveras”.

 

Y ya que habla en plata, le encargamos a Nava López, acciones más eficaces para que el Inali se convierta realmente, en el orificio por donde puedan colarse al futuro, por así decirlo, los cerca de 20 idiomas con riesgo de extinción, como el ixcateco, el kumiai, el lacandón, el paipai, el cochimí, el kiliwa, el ópata, entre un chorro que viven en la antesala de la muerte.

 

Una evaluación del presidente sin informe es tan diversa como el abigarrado mosaico de ideologías e intereses en juego. Para eso, veamos una pequeña y arbitraria muestra, con Guadalupe Hernández Dimas, José Manuel Figueroa Rosales, Néstor Dimas Huacuz,  Roberto Isidro Rangel y José Merced, por lo pronto.

 

Roberto Isidro es funcionario de la Coordinadora Insterinstitucional para la Atención a los Pueblos y Comunidades Indígenas, originario de Caltzontzin, quien “a título individual” se va al fondo: Fox ha quedado a deber mucho, pues sólo ha entregado una migaja de lo que nos corresponde como humanos, como mexicanos. Baste citar como botón de muestra, el creciente interés por emigrar, lo que contradice todo discurso triunfalista.

 

Para el delegado estatal de la CDI, José Manuel Figueroa  -funcionario indigenista por muchos años, desde los tiempos del INI, en el contrastante estado de Guerrero-, sí “hubo un cambio trascendental” en la relación del gobierno federal con los pueblos indígenas, por el respeto a sus derechos, la apertura a su participación en la toma de decisiones, por haberles canalizado el doble de recursos para infraestructura, justicia y otros rubros. Pero como no todo es miel sobre hojuelas, falta “mucho” en materias como salud, educación, empleo y vías de comunicación, que serían “de las lamentaciones de siempre”.

 

De la administración de Cárdenas Batel, opina que tiene una política “bien dirigida”, pero cree que “falta concretar, aterrizar”, sobre todo en algunas áreas donde “no hay un compromiso de todos los funcionarios”.

 

Desde la fragilidad y solemnidad que le son propias –desde donde de vez en cuando sale una sonrisa-, Guadalupe Hernández Dimas, cree que no podemos hacer por ahora una evaluación, que “es muy difícil”, pero que más allá de las palabras habría que ver a las comunidades: “aun estamos en espera de un desarrollo colectivo como pueblos indígenas”; y como no queriendo, “lupita” da otro paso: no ha llegado lo que prometió Fox en materia de la Ley que se basaría en los Acuerdos de San Andrés. “Es indispensable que los pueblos indígenas seamos reconocidos por la ley”. Y para rematar su “difícil” evaluación, sostiene que “hay una ruptura” entre el gobierno federal y los indígenas mexicanos. Nada menos.

 

En lo estatal seguiría pendiente la ley correspondiente, y sobre todo el reconocimiento de la sociedad en general, y para ilustrarlo, sostiene que la relación con los demás funcionarios estatales “no es nada fácil”, por lo mismo, por la discriminación heredada de los modelos educativos, del peso de la historia.

 

Para el coordinador “interino” –según se definió- de la UIIM, Néstor Dimas Huacuz, es necesario reconocer la tenacidad de Xochitl Gálvez para conseguir recursos; y que si no han cumplido con todo, sí “han elevado el nivel económico de las comunidades y sí elevaron el nivel de participación en la toma de decisiones”, asegura el también músico de Santa Fe de la Laguna. En contraste faltó claridad para atender más de fondo la problemática, mientras que, por el otro lado, seguiría ausente la organización real de los pueblos indígenas.

  

Para José Merced Velásquez, promotor cultural, al gobierno de Fox “le faltó todo hacia los pueblos indígenas”, desde una definición de su política indigenista, y lo que se ha hecho no es sino una copia del integrasionismo de viejo cuño, con nulo avance en relaciones de respeto a la dignidad de los pueblos originarios; “no hubo avance en nada”, concluye.

 

EL NUEVO URUAPAN

En su acción política más trascendente, un grupo de regidores de Uruapan, a principios del 2005, impidió el avance de un proyecto de desarrollo urbano conocido como Nuevo Uruapan, cuyo inversor principal, Claudio Gálvez, quiso aprovechar sus “buenas relaciones”, como suele decirse, para simplificar los trámites. Los focos rojos se encendieron en distintos sectores de la sociedad, al grado que ahora mismo, y contra la intención soterrada de reactivar el viejo Nuevo Uruapan, la nueva asociación pro rescate del Cupatitzio se ha interesado en un nuevo balance de los costos negativos para el ambiente.

 

Por cierto, hace unos días el presidente Marco Antonio Lagunas nos confirmaba que el terreno es ya del gobierno del estado (¿?) que sí estaría buscando establecer el asentamiento cumpliendo el orden normativo, pero en tanto que “no hay solicitud ni nada, es como si no existiera”.

 

Gente bien enterada nos ha dicho que desde la concepción original con Gálvez se hicieron estudios científicos que determinaron que no habría impactos negativos, y que en todo caso fallaron los tiempos de la tramitología. Sin embargo, nadie debería equivocarse, sea gobierno del estado o particulares, en cuanto a la percepción social hacia el “ecocidio”, como ya se le conoce; y si técnicamente resulta viable, por ahora, esa extraña intuición popular ha decretado que atentaría contra los mantos acuíferos y las libélulas plateadas, lo que dicho en cristiano asegura un buen conflicto social.

 

MEDARDO ALEJO Y LA NECESIDAD DEL CONFLICTO

Medardo Alejo, el edil guitarrero de Paracho, no deja sus andadas de patrón de taller de escobas. Resulta que el pasado viernes llegó buscando al “pinche piojo ese” del regidor Rodrigo Campos, y pidió a secretarias y funcionarios menores, que le dijeran a “ese cabrón” que le urgía hablar con él. Por si fuera poco, a 14 trabajadores que no aparecieron en su toma de carretera ni en su marcha de apoyo, les descontaron su salario. Y para seguirle sumando manchas al tigre, sabemos que se ha quejado oficialmente contra funcionarios estatales de campo, a quienes declara personas no gratas al municipio, porque supuestamente le alborotan la gallera opositora en las comunidades. ¿Pero que necesidad –necedad- de tanta torpeza?  

 

UNIVERSIDAD Y NORMAL

La universidad indígena intercultural es una institución perfectible que debe empezar a caminar ya, con todo el respaldo que se anunció. Todavía está llena de “ojalás”, “quizás”… porque el convenio con la federación no llega, la convocatoria para docentes no se aprueba, la incertidumbre del presupuesto, los golpes bajos, los incumplimientos de acuerdos internos, el cese de los investigadores con quienes dio sus primeros pasos, el temor porque caiga en manos de los políticos todólogos, etc. Ya veremos.

 

La normal indígena de Michoacán sigue en conflicto, y hasta donde nuestra mirada alcanza, con los argumentos de unos y otros, sugerimos a los jóvenes rechazados que valoren más la oferta alternativa que les fue entregada oficialmente. Incluye espacios en la UMSNH, Instituto Tecnológico Purépecha –que vive cierta efervescencia por el cambio de directivos-, Tecnológico de Uruapan y la UIIM. Sería bueno saber ya, por propia voz, que piensan los “rechazados”, y ciertamente que si las intenciones de Leopoldo Urbina han sido buenas, debería entender que no puede sustituir a los actores directos. La escuela ha sido recuperada en los hechos por los estudiantes que también tienen ganas de estudiar; los “rechazados” podrían dejar pasar una oportunidad.

 

La victoria sería de todos  si se suman a una aventura responsable –si se permite la expresión- por la búsqueda de nuevos espacios, en lo que coinciden todos, o casi todos; y desde ahí, las investigaciones que fueran. Lo demás se ha desgastado ya como una vil grilla.

 

TELEGRAMA

Al final, en San Lázaro, la casa de la palabra, entró el Himno Nacional en voz de todos, porque, contra los excesos verbales de unos y otros que creen que sólo su color representa al pueblo, a la patria, a la nación, al futuro, a la democracia…  en realidad lo único que proyecta lo diverso es el símbolo, lo demás, unas voces y otras, una arrogancia y otra arrogancia, sólo expresan un pedazo del ser que somos, de este México diverso de veras. Por eso el Himno cantado así en el congreso, por todos en pie; por eso el imperativo de no dejar que se instale el odio y la violencia, sino la palabra, apasionada ciertamente, pero con el límite de la paz.


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