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          DIARIO DIGITAL 11 de septiembre de 2006

          San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México..

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El fin del silencio… Por: Martín Equihua


 

* LA UNIVERSIDAD INDÍGENA Y SUS TELARAÑAS

* NOSOTROS, LOS INOCENTES

* USTEDES, LOS NARCO-PSICÓPATAS

 

La Universidad Indígena Intercultural de Michoacán debe abrirse más a la crítica interna y externa, porque su destino inexorable es consolidarse como la opción educativa más propia, y universal a la vez, de los pueblos indígenas michoacanos; ahora mismo tiene ya algunos saldos inexplicados, como los compromisos que contrajo con la Comunidad Valenciana a cambio de financiamiento, la salida del doctor Carlos Paredes, sin más explicación pública, siendo que se trata de un académico de solidez intelectual y moral, entre otras cosas, y sólo para no hablar de un legajo de “irregularidades administrativas” que nos ha llegado, y del que daremos cuenta cuando sepamos con claridad de la fuente. Nada más propio a una universidad que aspira a nacer sana, que la discusión abierta a las distintas perspectivas enriquecedoras.

 

ZETAS, PELONES, MARAS, KAIBILES… LA PARCA

         El narcotráfico sí es un peligro para México; contra él debería alzarse el poder todo del Estado y sus instituciones armadas, y también las desarmadas. A las cuentas pendientes que tiene con la justicia y con el sueño de una sociedad más justa, humana, democrática, ética, hay que sumar su pírrica victoria infringida a la tranquilidad de la ciudad hija del Cupatitzio, que años atrás respiraba el sabor pueblerino de sus novios tomados de las manos en los quicios de las puertas, mientras el olor de las camelinas, los floripondios, las guayabas y el café tostado, paseaban por las calles.

 

         Más que los aguacates y el monumento al guacamole en ciernes, lo que nos ha llevado al estrellato mundial ha sido el sadismo psicópata de los distinguidos señores que sueñan con poseer “la plaza de Uruapan”. De una vez y para siempre deberían saber que esta plaza nunca será ni de unos ni de otros, porque Uruapan es nuestra, de los inocentes, los que construyen organizaciones para rescatar el caudal mermado de su río, de los jóvenes deportistas de ayer, de los consumados Adolfo Ríos y Ziranda Madrigal, de la ejemplar Edna Díaz; de los beisbolistas de fin de semana, de los barrios tradicionales y su espíritu festivo; de las decenas de miles de estudiantes, profesionistas, desempleados, obreros, empresarios, religiosos. Nuca seremos ni de pelones ni de zetas, aunque sigan envenenando nuestra sangre. 

 

EL MENSAJE DE LOS INOCENTES

         Distinguidos señores zetas, y kaibiles aliados; excelentísimos señores pelones, y maras salvatruchas adeptas: esta es la voz de los inocentes, es decir, de los que deseamos conservar la cabeza fría -y en su sitio- y el corazón caliente -y entero-: ya no la jodan, qué tanta chinche matadera es esa, como preguntaría mi abuela, y lo que es peor, jugando a las escondidas del terror. ¿No sería mejor que se reclamaran frente a frente, y que el que escupa primero o le tiente el pecho primero al otro, gane la plaza?, ¿qué tal un partidito de algo, de básquet o de béisbol por ejemplo, o hasta una serie de volados, un burro castigado en las cartas, o hasta una infeliz lotería con la chalupa, el nopal, la rosa y la sirena? O por qué no -ya que el Estado sólo es un espectador de sus conflictos- eligen mejor un territorio de nadie, sin borrachos inocentes, sin niños inocentes, sin periodistas inocentes…

 

         Una maestra dice que en días pasados preguntó a sus pequeños alumnos si habían visto la hermosa luna que aparece estas noches prendida a un pedazo de cielo, y alguno preguntó apresurado que si era la misma de la noche cuando rodaron las cabezas, y en adelante en esa mañana, la única información que aceptaron, y que de hecho reclamaron, fue el asunto del Sol y Sombra. ¿No son chifladeras que estos críos tengan que meterse semejante ruido en sus cabezas, que jamás se equiparará con el de sus maquinitas, por muy violentas que sean? Recuerden que a los inocentes también se les mata un poco cuando saben que las cabezas no sólo sirven para pensar y amar, sino para rodar en las pistas.

 

¿POR QUE LA POLICÍA NO CONVENCE?

El encargado del bar Sol y Sombra, Carlos Álvarez Olmos, es un deportista que por la mañana conduce una unidad de servicio público, y por la noche y por necesidad, trabaja al frente del sitio donde vivió el momento más intenso de su vida.

 

“Fueron como cinco minutos lo que duró todo, desde que llegaron hasta que se fueron”, nos diría horas después del ingreso de los hombres de negro, encapuchados, de porte militar, que llegaron exigiendo que todos se tiraran al piso, pero “sin la intención de lastimar a nadie, porque simplemente querían ir a tirar las cabezas ahí”, nos dice un Carlos inmerso en el conocido síndrome de Estocolmo. Desde el piso frío escucharon rodar literalmente las cabezas liberadas en la pista de baile, el cuchicheo, las respiraciones cortadas de los bebedores, el rezar de las muchachas sin tubo y a media ropa, sin saber quienes eran esos 24 fulanos de negro. Cuando iba saliendo el último, tomó el teléfono y se comunicó a las policías habidas y por haber; “eso hicimos inmediatamente, como era nuestra obligación”.

 

¨        Como nosotros no somos de la Siedo ni de la procuraduría que no se investigará a sí misma, sólo dejamos la opinión de los responsables de acudir con “prontitud”, lo que en el reloj de Carlos quiere decir “como hora y media”.

 

 --¿Por que más de una hora después, a pesar de la dimensión del acontecimiento?, le preguntamos horas después al subprocurador Ramón Ponce.

--Porque a esa hora se tuvo conocimiento…

 

--¿Más de una hora después, subprocurador?_ insistimos, porque ese es un tiempo más que suficiente para que se esfume quien sea, y no se diga de tipos sin el mínimo asomo de conciencia moral.

 

--A esa hora nos notificaron, e inmediatamente se tomó conocimiento_ nos respondió.

 

--¿Por qué no entendemos que un comando se pueda esfumar así nomás hacia la nada? ¿Por qué a pesar de tantas acciones de este grupo, no hay detenidos y tal parece que hasta se les facilita la huida? ¿Qué está fallando?

 

--Yo tengo entendido que en algunas otras situaciones si se han detectado y detenido a personas con estas características…

 

-- ¿Cuantas detenciones tiene la subprocuraduría de gente de esas características?

-- Yo tengo entendido que el año pasado se detuvo a un grupo de estas personas…

 

Por si fuera poco, el subprocurador descarta que hubieran tenido algún vínculo con el crimen organizado, los asesinados José Villa Villa, ex director de seguridad pública municipal, y el comandante segundo de la policía ministerial, levantado el mismo día y hora en que el general Gonzalo Adalid pronunciaba a sólo unas cuadras, un discurso por la seguridad intermunicipal.

 

Al director de seguridad pública municipal, Martín Vega Villalobos, le preguntamos también la causa de su tardanza, y póngase atención en lo que dijo: “No, nosotros no, fue la ministerial la que llegó tarde, no, nosotros no… a nosotros nos reportaron una riña… y quince o diez minutos llegaríamos tarde”. Sin embargo, repetimos lo dicho por Carlos, “como hora y media después”.

 

Bueno, las voces inocentes claman porque el estado deje su papel de espectador y pare ya a estos enfermos. Consideremos a dos simpáticas damas, a quienes poco importa que sean el Chapo fugado y sus pelones, o que desde la cárcel Osiel Cárdenas mantenga los hilos de los zetas y esas cosas.

 

Para la Presidenta de la Camara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA), América Barcenas, la inversión se podría ir de Michoacán, pues no es atractivo arriesgar capitales en regiones de “secuestros, levantotes, ejecuciones”, por lo que exige que el gobierno sea más eficaz, pues pese a que se ha visto más Ejército y policía, “las cosas no mejoran sino al contrario, los ejecutados se han incrementado de uno a cinco por día”.   

 

Para la regidora que preside la comisión de cultura, Norma Adriana Madrigal Magaña, se trata de algo preocupante, sobre todo porque ocurre “muy seguido” por lo que debe buscarse ya un mecanismo definitivo de solución, pues los hechos sugieren que no hay eficiencia, “tal vez por el mismo temor de las autoridades, pero sino actúan ellas, ¿entonces quién?

 

Por cierto, el mismo día que se anunciaba que habrá un nuevo plan de seguridad pública, a instancias de las gestiones de la conago, aparecían seis cadáveres más, en la tranquilísima comunidad de Las Cocinas, donde no rompen un plato.

 

meequihua@yahoo.com.mx

 


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