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* LA UNIVERSIDAD INDÍGENA Y SUS TELARAÑAS
* NOSOTROS, LOS INOCENTES
* USTEDES, LOS NARCO-PSICÓPATAS |
La
Universidad Indígena
Intercultural de Michoacán debe abrirse más a la crítica
interna y externa, porque su destino inexorable es
consolidarse como la opción educativa más propia, y
universal a la vez, de los pueblos indígenas michoacanos;
ahora mismo tiene ya algunos saldos inexplicados, como los
compromisos que contrajo con la Comunidad Valenciana a
cambio de financiamiento, la salida del doctor Carlos
Paredes, sin más explicación pública, siendo que se trata de
un académico de solidez intelectual y moral, entre otras
cosas, y sólo para no hablar de un legajo de
“irregularidades administrativas” que nos ha llegado, y del
que daremos cuenta cuando sepamos con claridad de la fuente.
Nada más propio a una universidad que aspira a nacer sana,
que la discusión abierta a las distintas perspectivas
enriquecedoras.
ZETAS, PELONES, MARAS, KAIBILES… LA PARCA
El narcotráfico sí es un peligro para México;
contra él debería alzarse el poder todo del Estado y sus
instituciones armadas, y también las desarmadas. A las
cuentas pendientes que tiene con la justicia y con el sueño
de una sociedad más justa, humana, democrática, ética, hay
que sumar su pírrica victoria infringida a la tranquilidad
de la ciudad hija del Cupatitzio, que años atrás respiraba
el sabor pueblerino de sus novios tomados de las manos en
los quicios de las puertas, mientras el olor de las
camelinas, los floripondios, las guayabas y el café tostado,
paseaban por las calles.
Más que los aguacates y el monumento al guacamole en
ciernes, lo que nos ha llevado al estrellato mundial ha sido
el sadismo psicópata de los distinguidos señores que sueñan
con poseer “la plaza de Uruapan”. De una vez y para siempre
deberían saber que esta plaza nunca será ni de unos ni de
otros, porque Uruapan es nuestra, de los inocentes,
los que construyen organizaciones para rescatar el caudal
mermado de su río, de los jóvenes deportistas de ayer, de
los consumados Adolfo Ríos y Ziranda Madrigal, de la
ejemplar Edna Díaz; de los beisbolistas de fin de semana, de
los barrios tradicionales y su espíritu festivo; de las
decenas de miles de estudiantes, profesionistas,
desempleados, obreros, empresarios, religiosos. Nuca seremos
ni de pelones ni de zetas, aunque sigan envenenando nuestra
sangre.
EL
MENSAJE DE LOS INOCENTES
Distinguidos señores zetas, y kaibiles aliados;
excelentísimos señores pelones, y maras salvatruchas
adeptas: esta es la voz de los inocentes, es decir,
de los que deseamos conservar la cabeza fría -y en su sitio-
y el corazón caliente -y entero-: ya no la jodan, qué tanta
chinche matadera es esa, como preguntaría mi abuela, y lo
que es peor, jugando a las escondidas del terror. ¿No sería
mejor que se reclamaran frente a frente, y que el que escupa
primero o le tiente el pecho primero al otro, gane la
plaza?, ¿qué tal un partidito de algo, de básquet o de
béisbol por ejemplo, o hasta una serie de volados, un burro
castigado en las cartas, o hasta una infeliz lotería con la
chalupa, el nopal, la rosa y la sirena? O por qué no -ya que
el Estado sólo es un espectador de sus conflictos- eligen
mejor un territorio de nadie, sin borrachos inocentes, sin
niños inocentes, sin periodistas inocentes…
Una maestra dice que en días pasados preguntó a sus pequeños
alumnos si habían visto la hermosa luna que aparece estas
noches prendida a un pedazo de cielo, y alguno preguntó
apresurado que si era la misma de la noche cuando rodaron
las cabezas, y en adelante en esa mañana, la única
información que aceptaron, y que de hecho reclamaron, fue el
asunto del Sol y Sombra. ¿No son chifladeras que estos críos
tengan que meterse semejante ruido en sus cabezas, que jamás
se equiparará con el de sus maquinitas, por muy violentas
que sean? Recuerden que a los inocentes también se les mata
un poco cuando saben que las cabezas no sólo sirven para
pensar y amar, sino para rodar en las pistas.
¿POR QUE LA POLICÍA NO CONVENCE?
El
encargado del bar Sol y Sombra, Carlos Álvarez Olmos, es un
deportista que por la mañana conduce una unidad de servicio
público, y por la noche y por necesidad, trabaja al frente
del sitio donde vivió el momento más intenso de su vida.
“Fueron como cinco minutos lo que duró todo, desde que
llegaron hasta que se fueron”, nos diría horas después del
ingreso de los hombres de negro, encapuchados, de porte
militar, que llegaron exigiendo que todos se tiraran al
piso, pero “sin la intención de lastimar a nadie, porque
simplemente querían ir a tirar las cabezas ahí”, nos dice un
Carlos inmerso en el conocido síndrome de Estocolmo. Desde
el piso frío escucharon rodar literalmente las cabezas
liberadas en la pista de baile, el cuchicheo, las
respiraciones cortadas de los bebedores, el rezar de las
muchachas sin tubo y a media ropa, sin saber quienes eran
esos 24 fulanos de negro. Cuando iba saliendo el último,
tomó el teléfono y se comunicó a las policías habidas y por
haber; “eso hicimos inmediatamente, como era nuestra
obligación”.
¨ Como nosotros no somos de la Siedo ni de la
procuraduría que no se investigará a sí misma, sólo dejamos
la opinión de los responsables de acudir con “prontitud”, lo
que en el reloj de Carlos quiere decir “como hora y media”.
--¿Por
que más de una hora después, a pesar de la dimensión del
acontecimiento?, le preguntamos horas después al
subprocurador Ramón Ponce.
--Porque
a esa hora se tuvo conocimiento…
--¿Más
de una hora después, subprocurador?_ insistimos, porque ese
es un tiempo más que suficiente para que se esfume quien
sea, y no se diga de tipos sin el mínimo asomo de conciencia
moral.
--A
esa hora nos notificaron, e inmediatamente se tomó
conocimiento_ nos respondió.
--¿Por
qué no entendemos que un comando se pueda esfumar así nomás
hacia la nada? ¿Por qué a pesar de tantas acciones de este
grupo, no hay detenidos y tal parece que hasta se les
facilita la huida? ¿Qué está fallando?
--Yo
tengo entendido que en algunas otras situaciones si se han
detectado y detenido a personas con estas características…
--
¿Cuantas detenciones tiene la subprocuraduría de gente de
esas características?
--
Yo tengo entendido que el año pasado se detuvo a un grupo de
estas personas…
Por si
fuera poco, el subprocurador descarta que hubieran tenido
algún vínculo con el crimen organizado, los asesinados José
Villa Villa, ex director de seguridad pública municipal, y
el comandante segundo de la policía ministerial,
levantado el mismo día y hora en que el general Gonzalo
Adalid pronunciaba a sólo unas cuadras, un discurso por la
seguridad intermunicipal.
Al
director de seguridad pública municipal, Martín Vega
Villalobos, le preguntamos también la causa de su tardanza,
y póngase atención en lo que dijo: “No, nosotros no, fue la
ministerial la que llegó tarde, no, nosotros no… a nosotros
nos reportaron una riña… y quince o diez minutos llegaríamos
tarde”. Sin embargo, repetimos lo dicho por Carlos, “como
hora y media después”.
Bueno,
las voces inocentes claman porque el estado deje su papel de
espectador y pare ya a estos enfermos. Consideremos a dos
simpáticas damas, a quienes poco importa que sean el Chapo
fugado y sus pelones, o que desde la cárcel Osiel Cárdenas
mantenga los hilos de los zetas y esas cosas.
Para
la Presidenta de la Camara Nacional de la Industria de la
Transformación (CANACINTRA), América Barcenas, la inversión
se podría ir de Michoacán, pues no es atractivo arriesgar
capitales en regiones de “secuestros, levantotes,
ejecuciones”, por lo que exige que el gobierno sea más
eficaz, pues pese a que se ha visto más Ejército y policía,
“las cosas no mejoran sino al contrario, los ejecutados se
han incrementado de uno a cinco por día”.
Para
la regidora que preside la comisión de cultura, Norma
Adriana Madrigal Magaña, se trata de algo preocupante, sobre
todo porque ocurre “muy seguido” por lo que debe buscarse ya
un mecanismo definitivo de solución, pues los hechos
sugieren que no hay eficiencia, “tal vez por el mismo temor
de las autoridades, pero sino actúan ellas, ¿entonces quién?
Por
cierto, el mismo día que se anunciaba que habrá un nuevo
plan de seguridad pública, a instancias de las gestiones de
la conago, aparecían seis cadáveres más, en la tranquilísima
comunidad de Las Cocinas, donde no rompen un plato.
meequihua@yahoo.com.mx
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