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          DIARIO DIGITAL 14 de octubre de 2006

          San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México..

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Perforar en la Meseta

             

Por: Francisco Martínez Gracián

          

            Desde los últimos 27 años, puedo atestiguar, la historia de la Meseta, como entidad física y humana, ha venido acumulando cambios sustantivos. No sólo por el reiterativo proceso de aculturación, muchas veces imprevisible, casi siempre inevitable. Tampoco nomás por la imposición sistemática de un sistema y programas educativos al cariz de los que sufre la nación, cuya mediocridad nos coloca en la escala más baja de aprovechamiento escolar entre la mayoría de los países del mundo. Sino porque durante ese lapso esta región ha pasado de ser un área un tanto aislada y un entorno cuyas obras de infraestructura básica eran tan escasas que la mantenían privada, entre otros, de satisfactores tan vitales como la dotación de agua potable. No más. Ahora, con excepción de La Mojonera, Pichátaro, El Pino, Paramo, Comachuén y Tingambato, todas las demás comunidades cuentan con un pozo profundo casi a sus puertas que les brinda ese servicio.

 

            Los estudios geohidrológicos que hemos aplicado para definir el sitio donde efectuar la exploración, por lo general han tenido éxito. Si no a la primera como en Corupo, Charapan, Incháriintipakua, San Juan Nuevo, San Lorenzo, Arantepakua, Turíkuaro, Pomocuarán, Ahuiran, Urapicho, Nurío, Tanaco, Cherán, Quinceo, Paracho II, Tancítaro, Cocucho, Takuro, San José, etc., al menos al segundo o tercer intentos como en Nahuatzen, Patamban, Capacuaro, Sevina, Santiago Azajo, San Felipe de los Herreros, Aranza, La Cantera, Los Lobos, etc. Lo que ha sucedido no tanto por motivos relativos a la ubicación, cuanto por las dificultades técnicas inherentes a las condiciones inestables y heterogéneas del subsuelo. Circunstancias como ésta, le han otorgado a la Meseta una merecida mala fama entre las compañías dedicadas a la perforación, las que o se rehúsan a efectuar la obra, o la encarecen o, las más de las veces, la construyen mal, perdiéndose inversiones cuantiosas y enterrando ilusiones históricas.

 

            La mayoría de las perforaciones las hemos realizado utilizando el sistema rotatorio y circulación directa, no sólo para acortar tiempos, sino debido a los estratos de basaltos, fracturados o no, recurrentes siempre, que al alternarse con subformas de voleos y cavernas, lo vuelven más práctico. Con un costo: cantidades extraordinarias de bentonita y agua utilizados como fluido de perforación. Lo que no quiere decir que no nos hayamos valido de otros métodos, como son martillo (brechas de la sierra de Zacapu) y espumantes (Zirapóndiro). Una manera de discernir qué método sea más idóneo en cada sitio, a más de los fotomapas y la exploración geohidrológica directa mediante recorridos, es la aplicación de estudios geoeléctricos o geofísicos indirectos bajo la modalidad de Sondeo Eléctrico Vertical (SEV), por medio del cual se induce una corriente eléctrica en el terreno, midiendo las caídas de potencial y calculando las resistividades aparentes del terreno en función de los distintos espaciamientos eléctricos aplicados según un arreglo tetrapolar asimétrico tipo Schlumberger o utilizando la configuración Wenner. Gracias a este proceso puede formarse de antemano un criterio aproximado de los cambios estratigráficos con los que se enfrentará el proceso de construcción.

 

            La disposición estratigráfica de carácter reciente en la Meseta ha vuelto común que las perforaciones las efectuemos a fondo perdido (sin circulación de lodos) a partir de unos cuantos metros en delante, con una consecuencia: no vamos contando con información litológica directa. En otras palabras, trabajamos casi a ciegas. Además, siempre habrá que contar con una enorme inestabilidad en las paredes del pozo que le ocasionan derrumbes y atrapan la herramienta de perforación, originando desde retrasos en el programa de trabajo hasta la pérdida del pozo. Como nos sucedió en el Pozo II de Nahuatzen. De ahí la necesidad de medir  constantemente tanto el nivel del fluido de perforación -o, si es el caso, el nivel freático- como la dureza del material que se vaya triturando, ya que de factores como ésos depende la toma de decisión para definir cuándo parar la perforación a fin de aprovechar el acuífero contenido, si lo hay, en los intersticios de las rocas.

 

            Una nota final: perforista que sortee con éxito las dificultades que presenta la Meseta, podrá afrontar las que se le presenten en cualquier otra área geográfica, a sí se trate de rocas sedimentarias o plutónicas.

 

Francisco Martínez

          

                P. D. El aforo del Pozo Profundo de Sevina resultó positivo. Venga ahora el proyecto del sistema, al igual que los de Los Lobos, Santiago Azajo y Capacuaro. Estamos por iniciar El Cobrero, Paramo IV y Paracho III. Comachuén,  con las dificultades expuestas, avanza.  Bendito Dios.

 

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Comentarios: palenquepurhe@yahoo.com.mx


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