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La Meseta Purépecha y el presidente
Felipe Calderón
Por: Hortencia Cruz García
Los
indígenas de Michoacán y de México hemos sido utilizados y
golpeados durante muchos años por partidos políticos,
gobernantes, empresarios, extranjeros e incluso por algunos
de nuestros propios hermanos indígenas disfrazados de
“lideres” quienes sólo buscan su beneficio económico y
político. Pese a ello, nosotros, hombres y mujeres de los
pueblos originarios, nos prestamos para nuestra
autodestrucción, vendemos nuestras tierras, destruimos los
bosques, renegamos de nuestro idioma, tradiciones y
costumbres, ayudamos al político en su campaña y votamos y a
cambio solo recibimos “despensas”.
Nos hacemos llamar “comunidad” cuando poco o nada
nos queda de esa comunidad ancestral donde no existía la
propiedad privada y no cabía el pensamiento capitalista,
individualista. Ahora cada comunero cerca “sus” tierras,
divide su propiedad, siembra o compra sus alimentos y
defiende sus propiedades con leyes ajenas.
Como cada año electoral las comunidades indígenas
se dividen, eligen bandera, unos por el PRD, otros por el
PAN, otros por el PRI o por los partidos de reciente
creación. Nuestros “líderes” en su mayoría enemigos que
venden sin vergüenza a su comunidad, nos indican el camino,
nos presentan a “nuestro candidato” y se aprovechan de las
buenas intenciones de muchas personas quienes deciden a
quien dar su voto pensando solamente en el bien de sus
hijos, de su pueblo.
En las pasadas elecciones el pueblo indígena de
Michoacán se dividió principalmente en seguidores de López
Obrados y de Felipe Calderón. Dicha división ha causado un
enorme daño a nuestra población, compadres, familiares,
amigos, han roto relación amistosa por “diferencias
partidistas”, las campañas comunitarias para limpiar
carreteras o para reforestar los bosques han estado a punto
de desaparecer por esta división que dejaron nuevamente los
partidos políticos.
Nosotros hacemos votos por la unidad, porque
nuestro único partido sea nuestra comunidad, nuestra gente,
nuestros abuelos, nuestros hijos y nuestros nietos.
Lamentablemente dependemos, en muchos sentidos, de la
persona que está en el poder, del gobernante, de quien tiene
los recursos económicos para construir carreteras, para
crear programas sociales, para rescatar nuestros bosques,
recursos naturales, de quien tiene el poder político y
monetario para construir escuelas, para crear fuentes de
empleo, para salir de la marginación y desigualdad.
Hoy, nos guste o no, tenemos presidente “legitimo”,
Felipe Calderón Hinojosa, y queremos recordarle sus propias
palabras que pronunció cuando andaba de campaña por estas
comunidades indígenas de Michoacán, queremos exigirle que
cumpla sus promesas, queremos darle la confianza para que no
nos defraude y para que nos demuestre que no es uno más de
los políticos que nos han utilizado para llegar al poder.
Nosotros ofrecemos el trabajo y el amor por nuestra
comunidad.
Felipe Calderón en visita a la Meseta Purépecha:
“Yo ofrezco a las comunidades indígenas de la Meseta
Purépecha progreso en paz, desarrollo en paz para que salga
adelante nuestra gente. Eso es lo que ofrezco y no puede
ofrecer ninguna otra opción política en esta contienda
electoral”.
“Yo les ofrezco que por cada hectárea de maíz en la que
vuelvan a sembrar árboles, les voy a pagar el pro campo, les
voy a pagar lo que obtendrían por toneladas de maíz o trigo,
y les voy a pagar por cada árbol que siembren, y cada año
les voy a pagar por cuidarlos, y cuando sean grandes, la
madera será para ustedes, esa es la propuesta que haga desde
aquí.
“Quiero que Michoacán, mujeres y comunidades indígenas
salgan de la pobreza. Mi trabajo será que ustedes tengan
trabajo”.
Estas fueron solamente algunos de los compromisos
que hizo Felipe Calderón, ojala no se le olviden.
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horcruzg@hotmail.com
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