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Congreso Nacional de
Comunicación Indígena
Por Francisco Martínez Gracián
Para
la mayoría de las poblaciones no indígenas, la historia y cultura
que caracteriza a estos grupos humanos, así los tengan cerca y sus
geografía física y humana se hallen en una interacción inevitable,
están allí. Pero las miran como si no existieran. Criterios, por
desgracia, no sólo propios de esas poblaciones: también dentro de
los mismos indígenas -en nuestro Estado los p´urhépecha- hay quienes
quisieran borrar de un zarpazo su herencia cultural para echarse de
lleno al insondable mar del integrismo. Pareciera que los espejismos
lúdicos y los anzuelos tecnológicos de la cultura neoliberal, ésos
que caracterizan y ofrece el mundo de la globalización, pudieran
calzar como guante a la medida de una mano a una cultura que
precisamente se ha distinguido por sus valores comunitarios. Por su
percepción del tiempo. Por su integración con la naturaleza. Por mil
y un tópicos afines a la valoración de la persona, más que a su
cosificación estandarizada.
A pesar de ese fenómeno
lamentable, es innegable que la inmensa mayoría de los indígenas,
particularmente los p´urhépecha, en lo que respecta a su identidad
histórica y cultural, no han bajado la guardia. Y eso que llevan
librándola, en todos los aspectos, más de 500 años. Por ejemplo, y
aunque a un que otro lector le parezca insólito, la batalla que
tanto en la Región del Lago como en la de la Meseta, se ha estado
llevando en lo que a Medios de Comunicación respecta. Y es que no
sólo en Televisa se cuecen habas. Miren, si se tratara de
presumir, les diría que por acá tenemos algo que ni esa empresa
capitalista, ni los zamoras y uruápenes tienen. Me refiero a una
Radio caracterizada tanto por la enorme humildad de sus recursos,
como por el talento creativo, tozudez y congruencia de quienes la
han puesto a la vanguardia de las radios en México. Xiranhua
Kuskua Radio, que así se llama, transmite las 24 horas del día y
cada día del año, no sólo hacia la geografía regional donde se
ubica, sino que puede ser captada y de hecho es sintonizada, en
todo el mundo. Lo que, aprovechando la autonomía digital
comunitaria, la ha vuelto precursora. Y modelo.
Desde este esfuerzo
individual, que empezó de corto alcance, hasta los que vendrán
impulsados por comunidades, pueblos y organizaciones indígenas, es
que los que siempre han explotado a los marginados ahora proponen la
necesidad de construir a nivel nacional una Ley de Radio y
Televisión y una Ley de Telecomunicaciones que contemplen
a los pueblos indios como “dueños” de sus propios medios de
comunicación. Así sea con tecnologías que no tardarán en ser
desechadas. De ahí que pueda ser cuestionable que la Comisión de
Asuntos Indígenas de la Cámara de Diputados, LX Legislatura, la
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI)
y la Agencia Internacional de Prensa India (AIPIN) estén convocando
a periodistas y comunicadores indígenas, además de comunicadores no
indígenas acompañantes de procesos de desarrollo de medios de
comunicación indígenas, legisladores, organizaciones de la sociedad
civil y especialistas, al Palacio Legislativo de San Lázaro para los
días 10, 11 y 12 de Septiembre al Congreso Nacional de
Comunicación Indígena. A primera vista se trataría, palabras
más, palabras menos, de promover el reconocimiento del derecho a la
información y la comunicación que tienen los pueblos indígenas, de
revisar y proponer las reformas legislativas necesarias en materia
de información y comunicación indígena en el marco de la Reforma del
Estado y frente a los compromisos asumidos por México en los
acuerdos internacionales, de analizar la situación actual de los
medios de información y comunicación indígena y de proponer esquemas
de financiamiento para el desarrollo de los medios de información y
comunicación indígena. En otras palabras, de una actitud
indigenista, que no indígena.
Eso sí, Xiranhua y
Xiranhua Kuskua Radio asistirán. Como a todos aquellos
comprometidos con los valores de la mimíxekua, nos interesa
entrarle al ruedo, que diga, entrar al recinto de esos asalariados,
para dirimir si no hay óbice en lo que respecta al acceso a
tecnologías satelitales de vanguardia (tras de las que ya andan
Telmex, Televisa y anexas) Y si no hay óbice, entonces sí entrarle
al tema y preguntarnos ¿cómo hacer respetar e impulsar esos
esfuerzos aislados? ¿Cómo, a la par que se crean, fortalecer medios
propios? ¿Cuál es el papel que juegan o pretenden jugar los medios
públicos? ¿Cómo impulsar un proyecto de información y comunicación
indígena de alcance nacional, surgido, desarrollado y aplicado por
los pueblos indios? Y, sobre todo, ¿qué pretenden el Gobierno
Federal y las grandes corporaciones de comunicación hacer de los
medios públicos: radio, televisión, prensa y nuevas tecnologías?
¿Una puerta cerrada a la expresión de los más débiles? ¿No van a
garantizar en la ley que existan espacios para uso de los pueblos
indios? ¿Se va a descartar la creación de un Sistema Nacional de
Información y Comunicación Indígena surgido, desarrollado y
aplicado por los pueblos indios? Lo que sin duda que pretenden. Lo
que sin duda que no lo van a permitir pueblos indios que se
respeten. Porque autonomía encaja señorío en los medios de
comunicación. Y medios como Xiranhua están jugando un papel
fundamental en el fortalecimiento del intercambio informativo entre
los pueblos. Y en su defensa.
Francisco Martínez
Comentarios:
palenquepurhe@yahoo.com.mx
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