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Rompiendo Cadenas
Por Francisco Martínez Gracián
Pueblos
hay que llegan a acostumbrarse a la esclavitud. ¡Para su desgracia!
Sirva como trágico ejemplo la subordinada actitud de muchos países
americanos frente al imperialismo yanqui. Y, de todos, prácticamente
ante la dictadura de quienes tejen los múltiples lazos del
capitalismo neoliberal con que los embaucan. Uno de ellos, el
consumismo materialista. Y si bien ha habido luchas heroicas que
marcan el inicio de la independencia de muchos de esos pueblos
respecto a quienes llegaron a sojuzgaron -México, en 1810 un 16 de
septiembre- , actualmente, a parte de esfuerzos como los de Evo
Morales en Bolivia y los de Castro en Cuba, todo mundo termina
inclinando la cerviz con tal de seguir engañando su hambre con
alguna de las migajas que a precio de oro tiran los Estados Unidos a
esa parte de América que llaman su patrio trasero. Que así lo hacen
El Salvador, Colombia, Guatemala y, para vergüenza en casa propia,
México.
Porque si el dominio español pudo ser roto a través de
levantamientos armados, fue ciertamente porque estaban claras las
cadenas. No ahora. Ahora esos lazos son tanto más fuertes cuanto más
sutiles. Durante el Virreinato, por ejemplo, obvio era que España
imponía su Virrey y despojaba al país con sus impuestos. Hoy, somos
los mexicanos mismos quienes hacemos ese trabajo. Y no me refiero a
las clases media y marginada, me refiero precisamente a quienes por
el puesto que detentan debieran garantizar nuestra soberanía. Desde
el Presidente de la República, hasta esa clase asalariada que
allegándose todo tipo de canonjías y privilegios tiene secuestrado
al país: algunos Partidos Políticos y la Cámara de Diputados.
Sujetos que se apoltronan una y otra vez en su cargo popular,
atragantándose de privilegios y eternizándose en sus puestos, como
esos actores de pacotilla que repiten hasta el cansancio su papel en
los vodeviles y teatros de carpa. La historia nos advierte, no
esperemos de ésos tales sino mediocridad creciente, discursos
huecos, más de lo mismo.
De ahí que la liberación la tenga que hacer quien la
padece. De ahí que romper las cadenas le toque a quien se le halle
sujeto. La liberación, abajo se consigue y desde abajo llega. Si es
que llega. Y, no cabe duda, las últimas luchas significativas que se
han dado en nuestra patria de ahí han surgido, llámese el
levantamiento en Chiapas, cuando notorias u otras, como “la
conquista de la autonomía digital”, cuando, invisibles, se ciernen
entre las ondas radiofónicas. Que no es otra cosa lo que ha estado
haciendo el grupo de Xiranhua Comunicaciones de México a
través de su Página Web
www.xiranhua.com.mx, por medio de Radio Xiranhua Kuskua
Internacional y, últimamente, mediante la frecuencia 105.5 FM
Radio Indígena ubicada en la comunidad de San Lorenzo Narheni, iniciadas, sostenidas y dirigidas todas por el
compañero Tata Pedro Victoriano. Su idea, como toda idea
trascendente al tenor de Gandi, quizá, es muy simple: lo que “la
toma de la sal” en la India para desatarse del Imperio Británico
es la “toma del espacio digital” para Pedro Victoriano.
¿Quién reclamaría una rupia por un grano de sal que les era propia
en la India? ¿Quién un centavo por un atravesar el aire que le
corresponde a su territorio en la Meseta P´urhépecha, con alguna
onda radiofónica de frecuencia?
Esfuerzo éste último que a más de los logros
mencionados, ha empezado a ser reconocido ayer aquí en México,
Túnez, Bolivia y la ONU, hoy por Editorial OX de Costa Rica.
¡Y enhorabuena! Porque si bien las cadenas materiales no son fáciles
de romper, sí que lo son las invisibles. Como ésas que con sus
sonecitos, abajeños y pirékuecha comenzara una vez a romper
un Tata K´eri llamado Juan Victoriano y que hoy su hijo, al par de
muchas otras y de muchas noticias e ideas, no pide permiso para
enviar a través del firmamento p´urhépecha. Cadenas que se rompen.
Autonomía que empieza.
¡Felicidades, mil, Tata Pedro! ¡Diosi meiamukua ka
eska Achá Kuerhajperi újchakurákeni mentkixi!
Francisco
Martínez
P´urhé Pukutapu, 4 am, X/1º/07
Comentarios:
palenquepurhe@yahoo.com.mx
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