Escuche

  XHKR: Radio Purhépecha Internacional   www.purepechas.org 

    S E C C I Ó N :   O P I N I O N E S   / / 19 de octubre del 2007

    San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México. 

I N I C I O D I R E C T O R I O V I S I T A S    A R C H I V O  

    BUSCADOR        

 

h

  

Sección editorial

Nuestra palabra
Editorial

La palabra de...
La entrevista
El reportaje
La crónica
Fotografía
Noticiario
  Sección temática
Nuestra historia
Nuestra utopía
Arte indígena
Justicia
Legislación
Municipios
Página del lector

            Medios

            Letras oficiales

            Escríbanos

            Publicidad

 

E S C U C H E

LA NUEVA RADIO PURHÉPECHA

XHKR Radio por Internet


Música P'urhépecha

O N - L I N E


XIRANHUA

en T U N E Z


XIRANHUA EN BOLIVIA


 

Hoy en la palabra de...    


Cuando los papeles

sociales se trastocan (I)
                                                             Por Francisco Martínez Gracián

       A semejanza de lo que ocurre en Jalisco, Guanajuato y Guerrero, estados limítrofes del nuestro, por lo largo y ancho del estado de Michoacán cada año crece el número de comunidades y pueblos en que su población decrece. Algunos a grado tal, que su fisonomía e identidad social -a penas transcurre un decenio- resultan irreconocibles. Si Ud. hubo conocido años atrás pueblos como ésos, regrese y asómese, por nombrar a algunos, al Cerrito Pelón en la Ciénaga de Chapala, al Valle de Guadalupe en la región de Tangancícuaro o a Corupo, por acá en la Sierra. Pujantes otrora, llenos de vida y de gente, parecen pueblos fantasma. Dicen que al tenor en que se pueblan de casas nuevas se despueblan de gente. Que sus cambios internos aparecen muchos y múltiples: otrora llenos de muchachos y de familias completas, hoy prácticamente se reducen a dos generaciones. Una de niños sin padres o de padres ausentes, de viejos la otra. Antes, comunidades cuya estructura social se hallaba compuesta, como es natural, por personas de ambos sexos en proporciones casi semejantes. Hoy, las mujeres son más y andan solas.

 

            Lo que acarrea problemas. Cuando las estructuras sociales corresponden armónicamente a una tradición que ha acunado los anhelos culturales y religiosos de una comunidad cualquiera, traen como consecuencia una sociedad sana, en paz consigo misma, conciente de su pasado, viviendo con intensidad su presente y con una visión definida sobre su futuro. Se trata de estructuras que propician el desarrollo armónico de las capacidades y potencialidades de la sociedad en su conjunto. Y del individuo en particular. De esta manera la comunidad que las sostenga puede realizar, sin más tropiezos que los propios de la cotidianidad, su vocación histórica. ¿Por qué? Porque en ese caso la comunidad puede asumirse como dueña de su estructura social y de sus recursos naturales, de modo que los conoce, los valora, explota y administra de acuerdo a sus necesidades. Deviene así en un grupo humano cuyas estructuras sociales conforman in situ e in tempore la casa-hogar donde vive. Pero cuando las estructuras sociales de ese grupo humano terminan en contradicción con su cultura y vocación histórica, ocurre sin más una tensión opresiva y/o represiva que impide que la comunidad se goce y viva, simple y sencillamente porque sus estructuras ambientales y sociales no son las que corresponde a su entorno natural y cultural.

 

            Y es en este último caso cuando una comunidad, como las antes mencionadas, aparece a los ojos propios y a los ojos de los extraños, como un grupo humano disminuido, en cuanto se encuentra asfixiada por condiciones exógenas y endógenas que ni puso ni quiere. Tal y como sucede cuando en un momento y lugares dados existe una generación que, no habiendo conseguido cómo ganarse la vida en su terruño, se ve obligada a dejarlo, aventurándose a buscar la papa y a ser explotada allende las fronteras. Tal y como sucede a muchos migrantes. Es entonces que poco a poco algunos papeles sociales se trastocan. Por ejemplo, el de los hombres que a temprana edad, mero cuando les corresponde estudiar, se ven obligados a salir de su tierra a ganarse el pan en tierras extranjeras. O el de sus mujeres, hijas, madres y abuelas, que ante el creciente abandono y soledad en el que se quedan, terminan por asumir un papel que no les corresponde de manera natural. De ahí la aparición creciente de nuevos matriarcados, no sólo a través de lo largo y ancho del territorio nacional, sino aún en sociedades tradicionalmente “tradicionales”, como han sido la mayor parte de las comunidades rurales y las de la Meseta Purhépecha. Debido al fenómeno de la migración, ahora, por acá, las mujeres indígenas están siendo las encargadas de preservar su lengua, costumbres, tradiciones y educación de los hijos; así como de luchar con dignidad por la subsistencia diaria, en un lugar, que si bien ya no es el mismo de siempre, es el único que todavía les pertenece.

 

            Se trata de mujeres que con un marido o hijos mayores ausentes, se quedan solas intentando sostener una identidad familiar y comunitaria que no sólo corre el riesgo de perderse, sino que se está perdiendo de veras. Lo tienen qué hacer porque muchos de sus hombres (padres, esposos, hermanos e hijos), orillados por la necesidad, se enrolan -¿emboban?- con el sueño americano. Alejados de su familia y desde un lugar que no les pertenece, alimentan la fantástica ilusión de regresar un día cargados de billetes verdes. Sólo que algunos no regresan porque se enferman o mueren. Otros, porque se hacen allá de otra mujer y hacen otra familia. Otros despilfarran su dinero en alcohol y consumibles hasta que quedan en la ruina y se ven obligados a regresar con las manos vacías. Otros regresan, pero contagiados de SIDA, Algunos, atrapados por grupos fundamentalistas, vuelven con ideas comunitariamente ajenas. Otros, aunque regresan bien, debido al proceso de aculturación sufrido, ya no “se hallan” en su pueblo. Ni con su mujer. Factores que de hecho generan, unas veces la degradación de la comunidad, otras, la desaparición de culturas enteras…

     

Comentarios: palenquepurhe@yahoo.com.mx


       Anteriores artículos    

                                          Rompiendo Cadenas

                                          Diplomado en Comunicación Indígena

                                          ¿A qué edad comienza la vejez?

                                          Democracy and Indian People

                                          Congreso Nacional de Comunicación

                                         ¿“Gattaca” P´urhépecha?

                                          El suelo que pisamos

                                          UIIM, de lo discursivo a lo real

                                          Reforestar, del dicho al hecho

                                          Un p´urhépecha en la ONU

                                          Día Mundial de la Tierra … ¿de veras?

                                          Dialogo Imposible

                                          ¿Quién salvará nuestros bosques?

                                          8ª Campaña de Limpieza de la Meseta

                                          ¡Aguas con los ojos de agua!

                                          Para que no nos maten

 

 

Que no extinga la llama de Xiranhua

XIRANHUA BUSCA

TU AYUDA

DONA UN PESO

DONA UN DÓLAR

DONA UN EURO

U OTRA DENOMINACIÓN MONETARIA, PERO PARTICIPA EN LA CAMPAÑA DE RECAUDACIÓN DE FONDOS PARA XIRANHUA COMUNICACIONES

GRACIAS...

 Este sitio es la palabra virtual de Xiranhua Comunicaciones.  Copyright © Derechos Reservados.
 Comunidad Indígena de San Lorenzo, Meseta P'urhépecha, Michoacán. México.
Contacte  a  Xiranhua