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Michoacán, ¿en
la mira del D.F.?
Por Francisco Martínez Gracián
Generoso en recursos
hídricos, Michoacán ocupa el primer lugar nacional en número de
manantiales utilizados en unidades de riego y el segundo en
generación de energía por medio de plantas hidroeléctricas. Su gasto
promedio anual rebasa los 25,000 millones de metros cúbicos de agua.
Cuenta en su territorio con 21 acuíferos (Uruapan, Nueva Italia,
Apatzingán, Tacámbaro-Turicato, Maravatío, Zacapu, Pastor Ortiz,
Ciénaga de Chapala, Cotija-Los Reyes, Morelia-Queréndaro,
Lagunillas-Pátzcuaro, La Piedad, Zamora, Ostula, Playa Azul,
Coahuayana, Huetamo y Lázaro Cárdenas) que abarcan una superficie
de 11,476.6 km2 y son explotados por 6,335 pozos
profundos, de los que 4,112 (64.9%) se utilizan para riego agrícola,
1459 (23%) para uso público urbano, 247 (3.9% para uso industrial y
517 (8.2%) para servicios. A los recursos hídricos subterráneos
súmese el uso de los cuerpos naturales superficiales de agua,
ubicados en sus cuatros regiones hidrológicas: Balsas,
Lerma-Santiago, Armería-Coahuayana y Costa, con sus respectivas
cuencas: 6, 8, 1 y 2 en las que destacan las corrientes de los ríos
Lerma, Angulo, Cupatitzio, Tacámbaro, Cutzamala, Neixpa, Coalcomán,
Coahuayana y Balsas. Contándose además con el recurso de siete
lagos: Pátzcuaro, Ziranhuén, Cuitzeo, Chapala, Camécuaro, Orandino y
Bellas Fuentes. A lo que hay que añadir 261 obras hídricas de
control y almacenamiento artificial, con una capacidad de hasta
15,256.77 millones de m3: Infiernillo, Chilatán, La
Villita, Tuxtepec y, entre otras, Cointzio.
¿Qué destino le damos los michoacanos a esos recursos?
Los hídricos consuntivos (volúmenes de agua que se consumen al
ser extraídos o derivados directamente de cauces o almacenamientos)
tienen en el renglón agrícola su principal usuario con 5,230,970,000
de m3; siguiéndole los renglones público urbano 378.52 m3,
industrial 337.99 m3, exportaciones 501.28 m3
y servicios 66 m3. En tanto los hídricos no consuntivos (volúmenes
cuya única función es descargar su cuantía íntegra) tienen en la
generación de energía eléctrica su principal destinatario, con
25,931,900,000 de m3 y en mucho menos cuantía, la pesca y
acuacultura. En ambos casos, la fuente de abastecimiento es mixta.
Por ejemplo, el subsector agrícola es el mayor consumidor de
recursos consuntivos de los que el 88.5% corresponde a aguas
superficiales y el 11.5% a aguas subterráneas; en tanto que la
generación de energía eléctrica, renglón en el que más recursos
hídricos se utilizan, gasta el 99.86% del volumen total asegurado en
Michoacán de los recursos no consuntivos.
¿Con cuánta agua contamos los michoacanos? Nuestra
disponibilidad de agua superficial acusa 2,547 millones de m3
en lo que a la Región Lerma toca, 393 millones de m3
en la de Coahuayana, 1747 millones de m3 en la de
la Costa y 9,187 millones de m3 en la del Balsas. Por lo
que al agua subterránea se refiere: 924.8 millones de m3
en la Región del Lerma, 8.8 millones de m3 en la de
Coahuayana, 0 m3 y 439 millones de m3 en la
del Balsas. Sin embargo, que nos engañen estos millones. En lo que a
aguas superficiales respecta, se trata de aguas contaminadas.
Principalmente en la región del Lerma. En ninguna región se cuenta
con una infraestructura de saneamiento que resuelva de manera
adecuada y sustentable. Es más, tampoco se cuenta con recursos
económicos suficientes para llevarla acabo y en la mayoría de los
casos, ni siquiera con voluntad política. Y si bien últimamente se
ha avanzado un 19% en lo que respecta al tratamiento de aguas
residuales; el problema, debido al crecimiento demográfico y de las
manchas urbanas, dista de solucionarse. Añádase, como sombrío
panorama, que los michoacanos no poseemos cultura del agua.
Sí, a pesar de que ya existe déficit de recursos
hídricos en algunas de sus cuencas, nuestro Estado sigue siendo
privilegiado. Sólo que abunda en contradicciones. Su mayor acuífero
-y me refiero al Uruapan, capitalizado por las aguas meteóricas que
se infiltran en la Meseta- subyace en la zona más lluviosa de
Michoacán y da origen a la recarga de manantiales entre los que se
encuentran los que dar origen a ríos tan importantes como el
Cupatitzio, el Itzícuaro y el Duero. Sin embargo, mientras en la
Meseta P´urhépecha aún carece de agua potable el 30% de su
población, ni siquiera aguas abajo, allá por Tierra Caliente que se
beneficia directamente de ese acuífero, existen obras de riego y
ganadería. Y eso que tan sólo la CFE está utilizando 25,000 millones
de m3 de agua para generación de energía, de los que con
sólo el 2% se podría resolver la infraestructura hidráulica que
requiere el desarrollo regional de esa área. Además, con tanto agua
sobrante, y me refiero a la no consuntiva, es de temer que ya el D.F.
le esté echando el ojo a Michoacán para que en un futuro cercano le
venda una buena parte. Creo que el Gobernador Electo lo tendrá en
cuenta, dado el interés que ha demostrado en planear adecuadamente
su Plan de Desarrollo del Estado de Michoacán 2008-2012. Parte del
cual se hubo cocinado durante el Segundo Encuentro Ciudadano con el
tema “El agua, recurso estratégico para el desarrollo económico y
social con sustentabilidad” desarrollado el pasado 4 de diciembre en
las instalaciones del ColMich de la Piedad.
Comentarios:
palenquepurhe@yahoo.com.mx
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