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    S E C C I Ó N :   O P I N I O N E S   / / 24 de enero, 2008

    San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México. 

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Por que se tragan a sí mismas

      Autófagas. Como en su valle, Zamora. Como en la Meseta, Urapicho, Capacuaro y Cocucho. Adicción irremisible la de la primera: Zamora, empecinada en urbanizar el medio que le rodea, simplemente no ha intentando siquiera dejar de tragarse la fertilidad de los suelos en que asienta sus reales para luego, sin pudor alguno, deponerlos ahogados en concreto. Le encanta. Es su vicio. No se le advierte otro fin que imponerles cualquier uso, siempre y que contradiga su natural vocación agrícola, rica como pocas, que ya la quisieran otras partes del Estado. Zamora cierra los ojos. No quiere ni le interesa mirar la obtusa disminución de su entorno natural. A pesar de estudios bien fundamentados -geohidrológicos unos, otros ambientales, como los del Colegio de Michoacán- que señalan y demuestran su edáfico ecocidio, Zamora no ha pensado voltear siquiera hacia otras áreas piedemonteras que sí puede urbanizar.

 

            Contra todo principio de supervivencia, la autofagia implica una perversión vital. Patear al pesebre no es natural. Que así lo pateamos los michoacanos cuando contaminamos el medio ambiente que nos rodea y cuando le quitamos su vocación natural al suelo que nos sustenta. En la Meseta, por ejemplo, a excepción de Nuevo San Juan Parangacutiro, para vergüenza histórica, no existe comunidad alguna que no se esté tragando de la manera más descarada sus recursos boscosos. Otrora abundantes, hoy uno puede recorrerla casi toda sin poder eludir la resolana. Su escarpe noreste, por ejemplo, está para llorar: yacen por ahí, desolados, elevaciones volcánicas como los Cerros Cuates, El Cerro Azul, el Cerro de Patamban, los cerros Aguas Blancas, San Ignacio y Chilchota, prácticamente sin ningún pino. El escarpe sureste, allá por las elevaciones montañosas de Tingambato, Pichátaro, Comachuén y Arantepacua, plañe lo mismo.

 

            Un caso vergonzoso de manera particular, lo tipifica la comunidad hermana de Capacuaro. Habiendo dilapidado no sólo la rica superficie boscosa que en su territorio le heredaron sus antepasados, porta el estigma -no siempre merecido, quizá- de esquilmar esos recursos en otras comunidades de la Meseta. Cierto, no es la única. Pero sí está siendo la única que, en vez de ponerse a realizar una reforestación continua, progresiva e intensiva para recuperarlos, se ha dejado ir de la manera más desordenada a explotar sin más y de manera radial sus recursos pétreos y edáficos. Quien viniendo de Nahuatzen haga su ingreso a esta comunidad, verá sin más y a ambos lados de la carretera, explotaciones caóticas de piedra superficial en las brechas y coladas lávicas, de manera tal que de inmediato comienzan a deshidratarse sus acuíferos colgados. Lo mismo, pero tirándole a un aprovechamiento circunstancial, sucede por sus vías de salida a Uruapan o Zamora. Si viniendo de Uruapan, a penas si se pasa la desviación a San Lorenzo, Capacuaro se traga sus recursos edáficos o los contamina sin más. Si saliendo a Zamora, mírese a la derecha, a penas pasada la desviación a Quinceo. ¡Qué tragedia! Sobre todo porque se trata de una comunidad cuya relación con la tierra tendría que ser con una relación filial y no mercantilista.

 

            Autófago, el otro caso que quiero referir lo tipifican, entre otras, las hermanas comunidades de Urapicho y Cocucho. Por pecado de omisión. Cuando se tienen tierras en litigio y se alarga la solución de manera progresiva y, es más, se lucra con el problema, entonces se deja inactiva la productividad de sus tierras. En este caso, entre 700 y 900 has. de suelos andos de primera. Buenos no sólo para cultivar maíz, ahora con su precio tan elevado, sino para instalar de manera conjunta un proyecto productivo que les saque de su pobreza. En otras comunidades, para ilustrar lo que afirmo, pudimos implementar un Instituto Regional de Capacitación al Trabajo, como es el ICATMI en Corupo. En otras, como en San Felipe de los Herreros sucede, estamos implementando un proyecto religioso y turístico con la construcción del Centro Cultural P´urhépecha al Señor de los Milagros, que muy avanzado se encuentra. En fin, porque se tragan a sí mismas, entidades como Zamora, Capacuaro, Cocucho y Urapicho debieran comprender que así como no se vale el suicidio, tampoco el ecocidio.

 

 Francisco Martínez

        

Comentarios: palenquepurhe@yahoo.com.mx


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