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Hoy en la
palabra de...
Domesticación indígena
No
hay peor golpe, que el que da la mano amiga. No existe tampoco, peor
traición, que la hecha por quien dice estar a nuestro lado. De ahí que a
nosotros los p’urhépecha no nos extrañe ni que el gobierno federal, que
encabeza el michoacano Felipe Calderón Hinojosa, ése mismo al que el PRD
califica de “gobierno espurio”, se pasee por tierras p’urhépecha
prometiendo desarrollo para las comunidades indígenas de Michoacán.
Tampoco que el gobierno democrático de Leonel Godoy esté prometiendo una
verdadera reforma a través de una nueva ley “indígena”. Golpes como ésos
los hemos recibido con toda la contundencia demagógica que conllevan. Lo
que sí duele esta vez, es constatar cómo muchos aguerridos líderes
indígenas, como ellos mismos se presentan, estén disfrutando con plena
desvergüenza de su actual domesticación en sus nuevas trincheras,
llámense CDI a nivel federal o “Secretaria de Pueblos Indígenas”, aquí
en Michoacán.
Como
p’urhépecha que soy, ahora, de frente les pregunto: teniendo en cuenta
que son ustedes experimentados lideres indígenas y sabiendo muy bien que
los gobiernos federal y estatales ustedes mismos los calificaron de
represores por naturaleza, ¿creen que desde esas instancias podrán
hacer del Movimiento Indígena Michoacano, una lucha que otorgue la
justicia social que durante años hemos reclamado? ¿Creen que ésta vaya a
ser de veras a favor de las comunidades? De hecho ésa fue la pregunta
que expresamos en la Mesa donde se desarrollaba la Tercera Reunión de
Comunicadores Indígenas, convocada por la Secretaria de Pueblos
Indígenas (SPI), el pasado 2 de julio, en la ciudad de Morelia. Rogelio
Mercado Damián, ex miembro de la Congreso Nacional Indígena (CNI) y
Coordinador de Asesores de la Secretaria Indígena, -persona muy cercana
a Alfonso Vargas, actual titular de SPI-, fue uno de los primero en
responder, argumentando que para él, el movimiento indígena en Michoacán
continúa, a pesar de que ya sienten los primeros rechazos del CNI, van
emprender un trabajo desde dentro a favor de la lucha indígena.
Por su parte, Norberto Calderón Molina (seguidor del FZLN y uno
de los personajes que impulsaron la lucha indígena bajo la bandera de
crear una Nación P’urhépecha), reconoció que el movimiento se ha
institucionalizado, “caímos en la trampa de Leonel Godoy al aceptar la
firma el Pacto por el devenir de los Pueblos Indígenas”. Se refería al
plan electoral, “nos la jugamos con el hoy gobernador, ganamos y aquí
estamos; si no se cumple el convenio, yo me voy… ha pasado un año ya y
no se ve nada claro”. Calderón Molina, funge como asesor de la
Secretaria Indígena, junto con Jaime Alonso Domínguez, Guadalupe
Hernández Dimas, Abundio Marcos Prado, Rogelio Mercado Damián, Abelardo
Torres Cortez y José Alonso Sebastián. Todos ellos ex lideres indígenas
que en el pasado mostraron su garras para defender los intereses del
pueblo p’urhépecha y que ahora se encuentran tras las rejas de sus
oficinas, muy domesticados.
Abelardo Torres Cortez, en esa misma mesa informó a los
comunicadores los avances de la elaboración de la Iniciativa de la Ley
de los Derechos de los Pueblos Indígenas: “de aprobarse esta Ley, dijo,
será una de las mejores en México, incluso en América Latina, pues es un
marco para hacer llegar la justicia a los pueblos indígenas de
Michoacán”. Fue entonces que vino nuestra pregunta: “En las luchas
indígenas de los últimos años, usted, profesor Abelardo y usted, también
profesor, Norberto Calderón, han reclamado la existencia de una Nación
P’urhépecha; pero ahora que están dentro del gobierno de Leonel Godoy
¿por qué en esa iniciativa de ley no vemos el término de Naciones
Indígenas de Michoacán?”. -“El término de Nación P’urhépecha, fue
sólo con fines políticos (¡!!!), sólo para llamar la atención,
ahora que estamos en este plano jurídico tenemos que ser muy claros y la
palabra Pueblo es lo más propio para una Ley”, coincidieron en
responder los dos asesores en cuestión. Insistimos, y estas fueron
nuestras palabras: “Los indígenas canadienses, de quienes conocimos su
proyecto de autonomía, ellos se denominan llamar Nación Indígena Métis y
el gobierno canadiense les entregó su acta de nacimiento como Nación
Indígena; luego demarcó el territorio que habitan y desde hace unos 6
años vienen construyendo una Constitución Política de la Nación Indígena
Métis. Ellos no se hacen llamar Nación como Nación Estado, sino Nación
para organizarse en lo político, gobierno, trabajo, desarrollo y otros
aspectos para el bien de sus comunidades indígenas. Esto constituye un
ejemplo para Michoacán donde Uds. presumen que harán una Ley Indígena de
Michoacán en términos de ser el mejor de América Latina”
Para terminar, nuestro amigo comunicador del Cambio de
Michoacán, Samuel Ponce, coincide con nosotros, hace días afirmó que “el
actual movimiento indígena en territorio michoacano esta adormecido,
estático, paralizado, inerte y a raíz de ello, las históricas demandas
de las etnias han sido archivadas, algunas de manera parcial y otras
totalmente. Hay un clima moteado de paz, pero ello no implica que no
están ahí los problemas de la tenencia de la tierra, de la depredación
de los recursos naturales, del subdesarrollo, de la pérdida de la
identidad y de la discriminación, muchos de ellos en una prolongada
tregua que cuelga de alfileres. Hay que resaltar que en la agenda
inmediata del Ejecutivo y de los congresistas no están involucrados los
indígenas; no al menos como un asunto prioritario. Por ejemplo, ni
gobierno estatal ni el Congreso local contemplan a corto o a mediado
plazo sacar adelante una ley en materia indígena. Tampoco están
contempladas las grandes obras, no sólo aquéllas encauzadas a dotar de
infraestructura básica, sino a crear nuevas fuentes de empleo, como una
forma de atenuar la inevitable migración.”
Lo
que no va a suceder. Sobretodo ahora que muchos líderes indígenas han
aceptado ser domesticados. Por ejemplo, Prisciliano Jiménez Rosales de
Capacuaro, asumido por la Comisión Nacional para el Desarrollo para
Pueblo Indígenas (CDI). También, acá en casa, en Michoacán, con la
creación de la Secretaria de Pueblos Indígenas (SIP) líderes indígenas
que todavía en el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel peleaban a favor de
la lucha indígena, sumados a los mencionados líneas arriba, ahora están
en la nómina del actual gobierno: Epitacio Campos Bautista, Coordinador
de Normas y Políticas Públicas; María Lucrecia Alonso Ortiz, en la
Coordinación de Programas Sociales; Ignacio Hernández Cristóbal,
Coordinador de Proyectos de Desarrollo Económico y Social más alrededor
otros 35 a 40 que laboran en las oficinas centrales en Morelia; todos
ellos bajo la rienda de Alfonso Vargas Romero, Secretario de SIP,
Gregorio Uribe Guardián, Secretario Particular y Néstor Dimas Huacuz,
Secretario Técnico.
Pareciera que estos “compañeros”, antes aguerridos luchadores a favor de
la lucha indígena, ahora ignoran que en los primeros meses de entrar en
funciones el Gobierno Estatal y la Secretaria Indígena, dos actos de
represión al movimiento indígena surgieron: el primero fue un ataque al
líder zapatista p’urhépecha, Tata Juan Chávez Alonso, como él mismo lo
denuncia en una
carta abierta. El segundo, en la comunidad de Cherán, donde fue
ejecutado uno de los líderes de dicha comunidad,
Leopoldo Juárez Urbina.
¿Quien sigue?
P.D.
Ixi eska na káramka chanxini kurhamukuparini enga cha uandamka
tsiuengarhini eroparini juchari iretani, iaxtu karaxaka kurhamukuparini
pinasku jakuani. Axi ikiake, tsipi je, ixitsi uekaska.
Escribió: Pedro
Victoriano Cruz
pedro_victoriano@yahoo.com.mx
.
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