ACACHUEN, Municipio de Chilchota, Michoacán.- Los habitantes de esta comunidad exigen que las autoridades estatales y federales frenen de inmediato la acción de grupos de talamontes fuertemente armados de la comunidad de Santa Cruz Tanaco que están exterminando impunemente el recurso forestal de esta comunidad ubicada en la región de La Cañada de los Once Pueblos.

 

Los comuneros de Acachuén califican como verdaderos rapamontes a quienes les roban y les cortan los pinos mediante métodos y tácticas que sólo pueden atribuirse al crimen organizado. Señalaron que los talamontes, apoyados por gente de Capacuaro, no solamente han arrasado con mil hectáreas de bosque de la comunidad de Acachuén sino que incluso impiden a los comuneros subir a la parte del cerro en el que tienen parcelas.

 

Que desde hace dos años los campesinos ya no pueden sembrar en sus parcelas donde cultivan maíz por la falta de seguridad y de garantías puesto que cuando lo han intentado los grupos armados de Santa Cruz, Tanaco los reciben a balazos. Esas tierras agrícolas se localizan en el predio conocido como Mesas de Acachuén, donde cultivan 200 hectáreas.

 

Que incluso esos grupos han matado por lo menos a 3 comuneros de Acachuén ya otros los han dejado con secuelas, en algunos casos de por vida, por las heridas producidas por las armas de alto poder con que cuentan los rapamontes. A uno de los comuneros agredidos lo dejaron impedido para trabajaI:.

Según los comuneros de Acachuén, después de haber rapado unas mil hectáreas en el rumbo del Cerro Viejo ahora, desde hace unos dos meses, los talamontes se recorrieron hacia el oriente, a la altura del kilómetro7 de la carretera Carapan-Uruapan, al poniente de la comunidad de Rancho Morelos.

 

         La comunidad hace un llamado para que intervengan las autoridades estatales y federales sobre todo a las dependencias que tienen que ver en forma más directa con el saqueo del recurso forestal de que es objeto. Concretamente señalan como responsables de intervenir a dependencias como la Secretaría del Medio Ambiente (SEMARNAP) y Procuraduría Federal del Medio Ambiente (PROFEPA) del gobierno federal y a la Comisión Forestal del Estado (COFOM) y Secretaría de Gobierno de Michoacán.

 

Señalan que la intervención de las autoridades es urgente y debe ser enérgica pues dicen que no se trata de simples talamontes que se roban la madera por necesidades económicas sino que se trata de bandas bien organizadas en las que llegan a participar hasta 200 individuos.

 

Los comuneros dicen que ya no saben a quién recurrir. Que ya han recorrido todas las instancias posibles. Que en .el Gobierno del Estado ya están enterados plenamente del grave problema, lo mismo que en las dependencias federales pero que "parece que se hacen de la vista gorda".

 

Una de las autoridades agrarias de la comunidad comentó que cuando los talamontes empezaban a entrar a cortar pinos los comuneros comenzaron a detener camiones cargados con troncos de los que aún chorreaba la resina o trementina. Que no se procedía contra los talamontes porque simplemente reportaban que se trataba de madera "muerta", es decir, de madera seca.

 

Los recibieron a balazos

El pasado 5 de este mes un recorrido de comuneros de Acachuén por el cerro de su propiedad estuvo a punto de terminar en tragedia para ellos pues fueron emboscados y recibidos a balazos. Afortunadamente no hubo desgracias en parte porque los salvó luna impresionante movilización policíaca encabezada desde el aire por el Subsecretario de Seguridad Pública del Estado.

 

         Según el testimonio de una de las víctimas de la agresión, el pasado 5 de este mes un grupo de una docena de vecinos de Acachuén, encabezado por las autoridades agrarias de la comunidad, decidió realizar un recorrido de vigilancia por cerro. Acompañaban al grupo alrededor de 8 elementos de la policía estatal conocida como Grupo de Operaciones Especiales (GOE) que forman uno de varios grupos diseminados en la región.

 

         Los vecinos de la comunidad tenían versiones en el sentido de que gente de Santa Cruz Tanaco andaba en el cerro cortado los pinos, como lo ha hecho desde hace años de manera ilegal. Lo que no sabían era la magnitud del contingente de talamontes ni lo bien armados que andaban. Llegaron a un plan y empezaron a subir a lo alto del cerro. Avistaron a cierta distancia a algunos talamontes. La intención, explicó un comunero de Acachuén, era preguntarles quién les había vendido la madera.

 

         Al ascender un poco más hacia lo alto del cerro advirtieron que la tala era a gran escala. "Por el ruido de las motosierras nos dimos cuenta de que se trataba de un verdadero hormiguero de talamontes". Que los comuneros de Acachuén tuvieron a la vista por lo menos 8 camionetas de doble rodado en los que los talamontes bajarían la madera.

 

         Cuando los comuneros de esta población trataron de acercarse a los talamontes que tenían a la vista éstos en vez de dialogar se echaron a correr. Entonces uno de ellos hizo un disparo al aire. Mientras corrían hacia la parte más alta del cerro los talamontes empezaron a disparar armas de grueso calibre.

 

         Después del disparo de alerta empezaron a surgir sujetos armados de todas partes puesto que estaban dispersos en el cerro. Se juntaron, según el testimonio, por lo menos unos 200 individuos que empezaron a emboscar a los comuneros de Acachuén y a los policías del GOE.

 

         Ante esa situación, los comuneros de Acachuén retrocedieron y empezaron a correr con rumbo al pie del cerro Inchákuman, que es en el que se estaban los talamontes. A fin de tratar de proteger a los comuneros, los elementos del GOE disparaban a los sujetos armados mientras y pedían refuerzos retrocedían hacia el pie del cerro. Los sujetos armados empezaron a perseguir a comuneros y policías rumbo al pie del cerro. La salvación para éstos, según consideran los comuneros, fue que en esos momentos apareció sobre el cielo un helicóptero del gobierno del Estado que llegó con el Subsecretario de Seguridad Pública a bordo para auxiliarlos.

Ante ello, los agresores emprendieron la huída hacia diversas partes de lo más alto del cerro. Estos, según el testigo, se cubrían la cara con pasamontañas o paliacates o con el ala de sus sombreros. Para entonces había transcurrido alrededor de una hora y media desde que inició la balacera.

 

         Cuando comuneros y policías del GOE estaban al pie del cerro se registró una impresionante movilización policíaca. A los elementos del GOE se sumaron alrededor de 250 policías. Al llamado de auxilio acudieron contingentes policíacos pertenecientes a varias corporaciones de los municipios vecinos.

 

Arribaron policías de Chilchota, Purépero, Paracho, Nahuatzen, Tangancícuaro y Cherán, entre otros. Los talamontes, por su parte, se dispersaron en el bosque sin que nadie los molestara.

 


(Este articulo se publico 15 de Febrero, 2004 en el Semanario GUIA de Zamora página 25, numero de edición 2,683)