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DIARIO DIGITAL 4 de mayo de 2005

San Lorenzo Narhén, Uruapan - Michoacán - México.

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Murio el abogado de los pobres...

 

Efrén Capiz, una leyenda viviente

 Por: Guillermo Correa  

Morelia, Mich.- Fundador de la Unión de Comuneros Emiliano Zapata (UCEZ) y de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), Capiz terminó la primaria a los 21 años. Antes trabajó la tierra. Fue talabartero, huarachero y panadero, pero se le conoce más como el “abogado de los indios” porque también terminó las licenciaturas en Derecho y Filosofía. No obstante, su labor al frente  del movimiento campesino independiente, quizá sea más reconocida en el extranjero que en su propio país.

         Purépecha de corazón y de cabello totalmente blanco, Capiz Villegas lleva años de viajar constantemente a la ciudad de México para arreglar los problemas campesinos de su región y de otras partes del país. Se le conoce por su largo y grueso bigote al estilo zapatista, por su redondo sombrero y su imprescindible sarape al hombro.

         En un tiempo se le identificó porque siempre cargaba en bolsas hasta 35 kilos de documentos, que no eran más que los expedientes de los indios despojados de sus tierras, prisioneros o asesinados por defender la tierra. Cuatro veces ha estado en la cárcel y él mismo se ha defendido jurídicamente para obtener su libertad. Por su lucha a favor de los más desamparados perdió a un hijo de 14 años de edad.

         Entre otros, ha sido abogado de los trabajadores detenidos por el movimiento ferrocarrilero de 1958 y de Flores Bello; chofer de Genaro Vázquez Rojas, el guerrillero muerto a principios de 1973 en las cercanías de Morelia. Líder estudiantil en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo durante la década de los 60 del siglo pasado y presidente estatal del Comité de Solidaridad con Nicaragua antes de la Revolución Sandinista, han sido otras de sus facetas.

 Como dirigente campesino, su trabajo ha sido difundido por toda Europa, a través de la televisión belga. Por medio de la UCEZ ha organizado encuentros en todas las regiones conflictivas de Michoacán, los que se caracterizan por la participación de los comuneros.

 Entre sus experiencias, Capiz cuenta con la participación en varios foros internacionales, esté invitado o no. Por ejemplo, en el Congreso Mundial de Sociología Rural, celebrado en 1981 en la capital de la República, pidió a los investigadores que “ya dejen de estudiar a los indios porque ahora nosotros somos los que los vamos a estudiar”.

          A los 55 poetas de todo el mundo que asistieron al II Festival Internacional de Poesía en Morelia, en octubre de 1983, Capiz les dijo: “Hoy con ustedes queremos recuperar la fuerza de la palabra, a la que nunca renunciamos, pero no aquella que dice por decir, sino precisamente la de los poetas, la que permite afirmar lo que otros callan, la que denuncia la explotación, la que habla de verdadera libertad, la palabra que dice el dolor del pueblo, el amor al pueblo, el odio, la ilusión, la pasión, el sueño y el hambre del pueblo; por ese venimos esperando que nos escuchen, que atiendan a esta palabra que expone una verdad que se olvida o se conoce a medias: en México la tierra no es de quien la trabaja.

         “…Somos indígenas, somos pobres, somos explotados y queremos ser dignos representantes de los millones de muertos que han sido asesinados por atreverse a soñar en no tener hambre y en tener libertad. Si peleamos la tierra es porque peleamos el pan que a nosotros y a nuestros hijos les falta; si peleamos la libertad es porque nos negamos a ser esclavos, porque queremos ser hombres, porque soñamos, como muchos de ustedes, en que es de lesa humanidad que muchos muramos para que algunos vivan y tengan en sobrada cantidad lo que a otros por siglos nos ha faltado”.

 La tierra es de quien la trabaja, la defiende y no se raja

          Una de las tantas luchas ejemplares encabezadas por el líder de la UCEZ fue la que se dio por 1982 en Aquila, Michoacán, contra el poderoso grupo Alfa,  que por medio de sus empresas HYLSA y Casolar, se dedicó por más de 30 años al saqueo de playas y minas de los indígenas de esa entidad, de Jalisco y de Colima, a cambio de sólo dejarles miserias, una vaga ilusión de progreso y la división.

         Constituidos en tribunal popular, representantes de cien mil purépechas, otomíes y nahuas reunidos por Capiz y Carlos Ramos, quien encabezaba el Comité de Defensa de los Recursos Naturales, acordaron entonces pedirle cuentas al consorcio encabezado por Bernardo Garza Sada; juzgaron culpable de “alta traición” a la Secretaría de Reforma Agraria y decidieron iniciar entonces una serie de movilizaciones den defensa de sus recursos naturales.

         San Miguel de Aquila contaba entonces con poco más de 25 mil habitantes quienes tomaron la mina de Tenamaxtle pues en conjunto sólo habían recibido un total de 4 mil pesos a título de renta de tierra, dos máquina de escribir, 10 becas para estudiar bachillerato y pequeños volúmenes de materiales de construcción. Por la explotación de esos recursos, la acerera más grande de Latinoamérica había obtenido en 1981 ventas superiores a los 21 mil 932 millones de pesos.

         Un años después, en 1983, erigido de nuevo a manera de tribunal supremo, víctimas y jueces a la vez, los integrantes de la CNPA fundada por Capiz, provenientes de 22 estados de la República y reunidos en San Felipe de los Alzati, Michoacán, caracterizaron a la Secretaría de la Reforma Agraria cuya titularidad tenía Antonio Toledo Corro, como “una noble institución al servicio de los latifundistas”, semillero de corruptos, cómplice de la arbitrariedad en el agro, estafadora de labriegos, demagógica e impulsora de la represión.

         Era el primer año de Miguel de la Madrid como presidente. Los desalojos de tierras se multiplicaban  por todo el territorio nacional y el dirigente de la UCEZ salía en defensa de poco más e 500 presos políticos campesinos en el país. Luego, en 1985, durante una reunión de trabajo entre campesinos y catedráticos de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, Efrén Capiz, con sarape al hombro y sobrero purépecha, dijo a los universitarios: “Ya no queremos que nos usen objeto de estudio y conejillos de indias, sino sujetos dinámicos de la transformación de nuestras prácticas cotidianas campesinas y que sean compatibles los objetivos de la universidad y de los que laboran en el agro. Estamos cansados de que se sirvan de nosotros, ya es tiempo de que ustedes nos seas útiles para resolver nuestros problemas”.

         1987. Gobernaba Michoacán Luis Martínez Villicaña. La Corriente Democrática del PRI, en todo su apogeo, aliada con la UCEZ, hacía patente el inicio de una época de terror en la que abundaron los insultos, difamaciones, asaltos, ataques, amenazas de muerte, persecuciones, torturas y aún de asesinatos contra muchos de los integrantes de ambas organizaciones.

         “Yo lo digo porque no tengo miedo”, dijo entonces Efrén Capiz a este reportero cuando lo entrevistó en uno de los múltiples lugares en que se ocultaba, debido a las numerosos órdenes de aprehensión de que era víctima el líder comunero quien confesó: “Si bien esa no es mi línea, tengo que denunciar que lo que huele a cardenismo en Michoacán sea ha tornado casi un delito”.

         Durante este año, el primero de Villicaña, la UCEZ de Capiz contaba con más de dos mil órdenes de aprehensión. Sin desprenderse un solo momento de las luchas populares, la figura de Efrén Capiz dio la vuelta al mundo ya que en foros de los cinco continentes intervenía para denunciar la crítica situación por la que siempre han atravesado los indios y campesinos de México.

         Fue así que en marzo de 1994, en plena efervescencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el indio purépecha se trasladó hasta San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde, acostumbrado ya a la palabra rimada, expresó: “Desde Michoacán yo vengo a luchar en este sitio por los problemas que tengo. Son problemas de tierras comunales y ejidales, las que nos quieren quitar los invasores legales. En términos generales, nuestra lucha es por los pobres que trabajan, los trabajadores. Contra los tiranos que nos quitan nuestras tierras comunales y nuestros predios urbanos…”. Más adelante, en homenaje al luchador de Michoacán, en el almacén comunitario del municipio autónomo de San Pedro Polhó Chiapas, fue pintado un mural con la imagen de Efrén Capiz quien en correspondencia al iniciar marzo del 2001 cuando el EZLN se dirigía a la ciudad de México y llegaba a Nurío, entregó al subcomandante Marcos un gabán tradicional que lució el líder rebelde.

Tan sólo dos años después, en octubre del año pasado, la UCEZ de Capiz dio surgimiento en Zirahuén al primer municipio autónomo indígena de Michoacán. El Caracol Zapatista se denomina desde entonces “Erupción de rebeldía en el agua azul”.

 Ejemplo de generaciones

       Amigo de toda la vida y compañero de luchas, Genaro Domínguez Maldonado, más conocido como “El Jarocho”, líder de la Coordinadora Nacional de Pueblos Indios (CNPI), dice de Efrén Capiz: “No sólo merece reconocimiento, sino que es un ejemplo para las generaciones actuales y las que vienen, porque pertenece a una estirpe que ya no existe. Lo conocí en la lista de presos políticos de 1968 encerrado en Morelia por haberse opuesto a la represión estudiantil y defender la educación de la Universidad Nicolaita de Michoacán.

      “Su único objetivo ha sido servir a los obreros, a los campesinos y a los indios. Reconocer eso es lo menos que puede uno hacer de quien se ha entregado totalmente a las cauasas de los que menos tienen. Él es el Nahuatzin, un pueblo de la campiña de Michoacán”.

     El dirigente recuerda que en 1979 centenario del nacimiento del general Emiliano Zapata, coincidieron físicamente en Cuatla, Morelos. Desde entonces UCEZ y CNPI marchan juntos, principalmente los doce de octubre de cada año, fecha que bautizaron como “El día de la dignidad del indio”.

      Dice que Efrén Capiz está casado, más que con Eva Castañeda, compañera de toda la vida, con sus ideales. “Él es de la madera que no se apolilla. Lo he visto sufrir por sus padecimientos físicos de su edad, pero nunca se queja y, en cambio, se entrega cada vez más al servicio de las causas populares”.

       La Unión de Comuneros Emiliano Zapata, nace cuando Efrén se da cuenta en 1979 que los indios necesitan más que una expresión de misericordia. Más tarde, en octubre, en Eva a la cabeza, procrean en Milpa Alta a la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, de la que “luego nos retiramos, porque muchos nada más buscaban la diputación”.

    Cuenta Genaro Domínguez que en una ocasión cuando se encontraba desesperado por las tantas amenazas de muerte que recibía, le dijo a Efrén: “Ayúdame, tú que eres bueno para los amparos”. Él se sonrió antes de responder: “Tu y yo no necesitamos más que hacer muy bien lo que hacemos, luchar por nuestras causa, ese es nuestro más importante amparo”.

       Para el líder de la CNPI, Efrén Capiz siempre ha estado en defensa del agua, los bosques, las selvas y demás recursos naturales, propiedad de los indios. No olvida las movilizaciones en Michoacán contra el grupo Monterrey, la transnacional Resistol, el Club Mediterrané, o los ganaderos de Quiroga.

     “Su trinchera ha sido defender la tierra y derechos de los pueblos”. Es vital mostrarlo a los jóvenes que en lugar de quedarse a luchar aquí, prefieren irse a Estados Unidos a ser explotados y vejados”.

    Humilde, cuando sale del estado, Capiz gusta de comer en los mercados. No le incomoda que lo califiquen como el ensarapado, pues según dijo que el gabán le sirve para todo, como cama, cobija o escritorio; además de que al portarlo expresa su amor a México y en concreto a Michoacán.

Una de sus más precisadas virtudes que se le reconoce, es haberse casado con Eva Castañeda, una mujer entregada a él y a lo que cree, plenamente convencida de que su compañero tiene razón y ella, como los indios y campesinos “le tiene fe”.

 

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