|
La
ejecución del último Rey P’urhépecha
*Fue el último cazonci y descendía del linaje directo de los
uacusechas. Tanganxoan II,
último gobernante purépecha y señor de Tzintzuntzan,
fue ejecutado el 14 de febrero de 1530 en la
población actual de Conguripo, municipio de Puruándiro, con
ello cerró el primer capítulo de la “conquista” española.
Michoacán. México.-
Tanganxoan II, el último gobernante y señor de Tzinztunztan
antes de la conquista, fue ejecutado por el 14 de febrero de
1530 en la población actual de Conguripo, municipio de
Puruándiro, Michoacán, cerrando con ello el primer capítulo
de la Conquista, iniciada en julio de 1522 en Michoacán; 475
años después aún se recuerda su partida como uno de los
episodios más tristes de la caída de los señoríos indígenas
de Mesoamérica, ya que su agonía fue lenta, después de haber
sido desprestigiado, traicionado por sus colaboradores más
cercanos, engañado, apresado y llevado a Tenochtitlan (hoy
ciudad de México) y depuesto de su cargo en Tzintzuntzan, la
capital del señorío purépecha, Taganxuan II, o Don
Francisco, nombre que le otorgaron los evangelizadores
después de su bautismo, fue torturado, flagelado y quemado
vivo por órdenes de Nuño de Guzmán, bajo los cargos de
asesinar y desollar a emisarios españoles; interrumpir el
funcionamiento de las encomiendas, no otorgar víveres, oro y
plata a Nuño de Guzmán, además de haber pactado con los
Kuinao para derrocar del mando a los conquistadores.
El
último Cazonci descendía del linaje directo de los
Uacusechas que arribaron a la región del Lago de Pátzcuaro
entre los siglos XII y XIII de nuestra era, y que tuvieron
como señores a Ticateme, Tariácuri, Tsïtsïki p´andacuarhe
(con el que el señorío purépecha alcanzó su mayor expansión
territorial), y Suanga, su padre, muerto de viruela.
Tanganxuan II recibió un territorio vasto, con una riqueza
natural heterogénea en la que se incluían una considerable
extensión de litoral y las minas de Zacatula, así como
diversas zonas climáticas y regiones multiculturales en las
que convivían tribus nahuas, otomíes, matlatsincas,
kuitlatecas, chichimecas, escamocha y uetamacha, entre
otras, que de acuerdo con su condición en estos territorios,
rendían tributo y obediencia, o eran socios en el comercio o
la guerra, con los purépecha. Además de Tanganxuan II,
Suanga engendró a Tirimarasko, Asincha y Kuini, y adoptó a
Taxauato y Kuinierangarhi, que después se conocería con el
nombre cristiano de Don Pedro.
La
historia cuenta que antes del arribo de los españoles hubo
algunos augurios fatídicos entre el pueblo p’urhépecha, uno
de ellos es el paso de un cometa que se documenta en varias
crónicas y relaciones de la conquista, y que de acuerdo con
la opinión de especialistas en cosmogonía indígena, los
pueblos mesoamericanos creían que los astros tenían "un
poder mágico" para destruir la vida; otro antecedente menos
sideral fueron las tres embajadas que enviaron los aztecas a
territorio p’urhépecha entre 1519 y 1521, las cuales
avisaron de la presencia ibérica en la gran Tenochtitlan y
de sus terribles acciones en aquella urbe del altiplano
central mexicano, noticias que los purépechas consideraron
relevantes, más no prestaron la ayuda militar que les fue
solicitada para expulsar a los españoles, ya que existía
entre ambos pueblos una añeja rivalidad en la que predominó
el dominio de los purépecha en los tres intentos de los
aztecas por tenerlos bajo su yugo.
El
primer contacto directo entre españoles y purépecha fue con
la llegada de Antón Caicedo y Francisco Montaño en 1521; el
segundo contacto fue con enviados del Cazonci a Tenochtitlan;
el tercero con la presencia de Cristóbal de Olid en
Tzintzuntzan, a quien entregan el tesoro del Cazonci, este
episodio es considerado el inicio informal de la Conquista
en Michoacán; después de huir a Uruapan, Tanganxuan parte a
Tenochtitlan a entrevistarse con Hernán Cortés. Ya en la
capital azteca, es recibido con honores, pues Cortés le hace
creer que es su aliado; sin embargo, es "aislado" por
órdenes Olid, y amenazado de muerte. Antes de ser entregado
a Nuño de Guzmán, quien lo apresa y ejecuta su muerte. El
Cazonci vislumbró la suerte de su pueblo mediante las
acciones de los conquistadores, antes de su ejecución, Don
Pedro, su hermano, lo depone del cargo como señor de los
purépecha y toma su lugar, siendo fiel sirviente de los
invasores claro, después de haber sido torturado y amenazado
de muerte.
Uno de
los aspectos de la personalidad de Tanganxuan II que tanto
se han mencionado es que entregó el señorío sin mediar
batallas, lo cual no es del todo cierto, pues se conoce de
emisarios españoles que fueron sacrificados; además de un
intento fallido por asesinar a Cristóbal de Olid; también se
sabe de la asamblea que realizó con los sabios y en la que
se decretó pelear en contra de los españoles, para lo cual,
se pidió la ayuda de las tribus aliadas que vivían en el
territorio; otros factores que obstaculizan el análisis
objetivo del comportamiento del gobernante son la división
de la cúpula purépecha, las traiciones de sus colaboradores,
y la costumbre de su pueblo de brindar cobijo, alimento y
vestido a los extranjeros (pretexto con el que los españoles
se infiltraron en Tzintzuntzan), el Cazonci es recordado
como un hombre inteligente, leal a sus convicciones, fiel a
su pueblo y a los usos y costumbres de su tiempo, por ello,
hoy el pueblo purépecha le honra.
(Con información de Luis Gabino Alzati,
Relación de Michoacán, Monumentos Literarios y otros
textos históricos)
|
|