S E C C I Ó N :   R E P O R T A J E S

DIARIO DIGITAL 12 de julio de 2005

San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México. 

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En la época de la colonia, la Iglesia Católica era las que organizaba...

Fiestas comunitarias de Michoacán

pierden el rumbo de sus raíces

Muchas fiestas comunitarias que antes eran centro de la cultura indígena, ahora son solo y comercio y consumo de bebidas embriagantes.

            Meseta Purépecha.- Las fiestas patronales, son un ejemplo de la forma en la que se consumó la conquista militar y espiritual - ya que el santo patrón o patrona están íntimamente ligados a la pacificación y fundación de los pueblos y los barrios así como con la organización de los gremios y los oficios, afirma Claudia Oseguera, investigadora de las Tradiciones Indígenas de Michoacán.

En la historia oral indígena es frecuente que se hable de cómo decidió un santo o una virgen "llegar" a esa localidad y de que, antes de asentarse definitivamente allí, lo había intentado en otras localidades cercanas, las que abandonó por una razón u otra, señala. En muchos pueblos y ciudades existen varios barrios vinculados a las reducciones forzadas que hicieron los españoles con el fin de tener mejor control.

Cada barrio o comunidad adoptó a un santo patrono, secundario en importancia al de todo el pueblo, pero al cual se festeja. En tales celebraciones se nombran encargados, reforzando los lazos dentro de la comunidad. Aunque en la actualidad en muchas poblaciones de las comunidades indígenas del Estado, ese sistema de cargos ha desaparecido y la fiesta comunitaria se ha convertido en una feria donde predomina las bebidas embriagantes y comercio de fayuca.

Las fiestas fueron muy importantes socialmente ya que cada barrio, pueblo, colonia y oficio reforzaba su identidad a través de esta celebración. En algunas comunidades todavía salen con los santos y vírgenes patronales: salen de su comunidad en peregrinación a fin de visitar a otra comunidad durante los ciclos de fiestas, fortaleciendo los vínculos sociales y económicos regionales.

         Desde hace un cuarto de siglo, las fiestas se celebran conjuntamente con Moros y Cristianos, destacando entre sus actos históricos: la Procesión, Ofrenda de Flores al Santo y Misa Mayor. La representación de la mujer “huanacha”, (servidora de la Virgen)  es plasmada en la figura de las Reinas y Damas de Honor, que presiden todos los actos. La coordinación de los actos corre a cargo de una Comisión nombrada por los cargueros o mayordomos de las fiestas.

 

La música en las fiestas…

El antropólogo Víctor Acebedo Martínez puntualiza en el libro Diario de campo -que edita el INAH-, que la observación de las manifestaciones etnográficas llevó a determinar la presencia de dos grandes cuerpos rituales: de carácter ritual agrícola y de curación, y otro más relacionado con las fiestas patronales. Ambos casos, en los que abunda la comida, la bebida y la música, "constituyen una ofrenda para las deidades que disfrutan y se deleitan con su esencia."

Las expresiones acústicas correspondientes al otro gran corpus ritual, el de las fiestas patronales, se dan en el marco de misas, procesiones, corridas de toros y vaquerías, que tienen como principal objetivo honrar a un santo.

La música empleada en dichos festejos es básicamente son los abajeños, ritmo muy alegre, una expresión instrumental más conocida y representativa en las comunidades, ésta adquiere un significado de "ofrenda, plegaria o una forma de enlazar los diferentes momentos del ritual".

Estas distinciones refieren que al menos uno de los integrantes conoce ciertas técnicas como el solfeo, y que los individuos participantes en la orquesta jaranera provienen de comunidades distintas y que su trabajo es remunerado.


Las fiestas…

María Moliner define fiesta como “el conjunto de actos extraordinarios, con que se celebra un acto familiar o, para regocijo público, se organizan en un sitio público con motivo de algún acontecimiento o en fechas señaladas en el año.” El primer elemento es su condición de extraordinario.

Los días de fiesta son diferentes a todos los demás, se les espera e implican preparativos. El otro aspecto importante de la fiesta es la razón por la cual se celebra. Evidentemente, hay celebraciones familiares, en ellas, lo que se celebra es un acontecimiento especial en la vida: matrimonios, bautizos, cumpleaños, nacimientos y muertes. Pero así como la vida de la gente tiene días comunes y días de fiesta, las ciudades, los santos y sus santuarios así como la tierra, tienen los suyos. Los días memorables hay que festejarlos de manera especial.

Las fiestas reflejan y representan el mestizaje, pues los indígenas y los españoles no sólo mezclaron sus genes, comidas y palabras, sino creencias y desde luego, las fiestas. "Dos sangres hermanadas, aunque antagónicas en su origen, cuando se derramaban de manera literal. Pero más sangre ha nacido de este venturoso mestizaje, que aquella pérdida para lograr la asimilación", señala.

México es un país alegre. El calendario festivo registra más de 5,000 fiestas anuales en todo el país. En las fiestas cívicas se conmemoran eventos históricos como la independencia, una batalla ganada o el nacimiento de un conciudadano distinguido. La iglesia, en nuestro caso la católica, también tiene su propio calendario de festividades para conmemorar momentos especiales para los creyentes.

Existen fiestas patronales dedicadas a los santos patronos que protegen, un pueblo o un barrio. Tanto los Santos como las Vírgenes y los Cristos de los santuarios tienen sus propios días festivos. Por último, las fiestas de origen prehispánico honran a la tierra, nuestra madre, quien tiene que ser tratada de manera especial algunos días, y tanto ella como las otras fuerzas de la naturaleza que la complementan, responden a un calendario en el que los ciclos agrícolas, los rituales prehispánicos, la iglesia católica y la cultura europea se reúnen para hacerles los honores. Para tal efecto se realizan las fiestas de glorificación del ciclo solar, las fiestas de fertilidad y prosperidad y las fiestas de la oscuridad y penitencia.

Valor sagrado de las fiestas…

Las actuales fiestas obedecen al antiguo calendario ritual agrícola. Su origen y significado se relaciona con el cultivo del maíz que, en las culturas prehispánicas, tiene un valor sagrado y forma parte de los mitos cosmogónicos del origen del universo y de la vida.

Según el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, después de varios intentos fracasados con otros materiales, los dioses crearon al hombre con maíz: “…de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne, de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados”.

          En el clima mexicano hay dos ciclos agrícolas fundamentales: la época de secas y la de lluvias. Cada una de ellas corresponde a un momento en la vida del campesino y la importancia de la cosecha y la lluvia, respectivamente, está interrelacionada con el calendario de fiestas. De hecho muchos pueblos celebran rituales que apuntan a propiciar lluvias o a agradecer a la madre tierra por las cosechas recibidas. Desde la Conquista, los ciclos festivos y los santorales católicos se unieron a los ciclos agrícolas que marcaban las fechas de fiestas sagradas de los pueblos americanos, esto dio lugar a las celebraciones actuales, clara evidencia de la incorporación de elementos europeos a las tradiciones propias de los pueblos conquistados.

Como se puede ver, muchas fiestas prehispánicas eran religiosas y lo siguen siendo, sólo que ahora son fiestas religiosas católicas. Las deidades que antes se honraban, simplemente se suplantaron por otras del panteón católico. Los frailes evangelizadores supieron otorgarle a sus santos las características apropiadas y los indígenas, en el fondo de su conciencia, aceptaron un cambio de imagen que no conlleva a un cambio esencial de su fe porque, ambas, la antigua y la católica, terminaron por ser consubstanciales la una de la otra.

La inevitable relación entre los grupos y el empeño de los evangelizadores para hacer aceptable la imposición de los ritos católicos, hizo posible el fomento de un culto en el que se incorporaron elementos de la tradición indígena, haciendo más festivos y espectaculares los actos litúrgicos externos, desde el momento en que indios, negros y españoles empezaron a convivir más intensamente.

De alguna manera las fiestas del país, que como mexicanas que son, tienen tantos elementos prehispánicos como europeos y africanos. Las que tienen evidente arraigo y origen prehispánico, se pueden agrupar según el significado que tienen en: fiestas de fertilidad y prosperidad en el campo, fiestas de glorificación del culto solar y fiestas de la oscuridad y la penitencia.

Luz y oscuridad

Entre los pueblos prehispánicos todas las fiestas eran periódicas y derivaban de los ciclos de vida que evidencia la naturaleza: la lluvia y la sequía se alternan como la luz y la oscuridad.

Desde la perspectiva europea, también hay ciclos y las fiestas pueden ser de celebración, pero también de contrición y castigo. En este sentido, las fiestas manifiestan el ciclo que representan la vida y la muerte de Cristo. El calendario inicia con la Candelaria, sigue con el Carnaval, la Cuaresma y termina con la Semana Santa.

La fiesta de la Candelaria coincide con las celebraciones que se realizaban en el primer día del año indígena Purépecha, -primero de febrero- en honor a Kuricaveri, Dios del fuego y otras deidades. El nombre de Día de la Candelaria tiene su origen desde el Siglo IX, época en la que se incluyó la ceremonia de la Bendición de las Candelas y las velas benditas que servían para auxiliar a los moribundos, para salvarse de los rayos y los truenos y prevenir las tentaciones del demonio.

Como casi todas las ceremonias cristianas, muchas de las fiestas patronales tienen un origen pagano. Posiblemente sea de origen moro, aunque se sabe que en tiempos precristianos, en Europa Central y del Norte, era una de las dos grandes festividades de la fertilidad, curiosamente sus sacerdotisas fueron las que originaron la idea de las brujas.

En la mayoría de las comunidades de la Meseta, en la fiestas patronales se presenta las danza de los Moros, son dos grupos y en algunas hasta 4 que hacen su presentación en la fiesta, de hecho es uno de los actos centrales el danzar de los Moros, aunque en algunas poblaciones esta tradición ha ido en decadencia.

Cambios en la vida indígena

La pobreza, migración, políticas de asimilación y otras formas de exclusión social han provocado grandes cambios en los sistemas normativos de los pueblos indígenas en México y continuarán afectándolos.

De hecho, tan pronto como se formuló el paradigma del clásico sistema de cargos en los sesenta, éste empezó a cambiar significativamente. Distintos antropólogos han elaborado sistemas para analizar los cambios --sobretodo la desintegración-- del sistema de cargos, entre ellos los efectos de mayor contacto con el mundo exterior, la "ladinización" y la imposición de otras estructuras políticas.

Fernando Díaz, promotor de la reconstitución las comunidades indígena de México, señala al sistema educativo como factor principal en la pérdida de algunas costumbres. Los miembros de la comunidad que tenían más educación formal impusieron reglas de aulas en la asamblea comunitaria para reducir el tiempo de discusión y poner orden al procedimiento. El levantamiento de manos, listas para dar la palabra y votación por mayoría redujo la duración de las asambleas pero llevó al aburrimiento y enajenación de algunos miembros. Cuenta que decayó el interés y asistencia, y sólo con el regreso a las formas de consenso se ha levantado de nuevo.

Una tendencia marcada por la literatura antropológica reciente es hacia la separación de los cargos cívicos y religiosos, y hacia un debilitamiento del sistema en su conjunto. La asamblea general y la organización de las fiestas suelen ser las estructuras tradicionales que sobreviven más allá de la jerarquía de cargos.

El crecimiento demográfico, el desarrollo del protestantismo, las migraciones y la crisis económica son otros factores multicitados en el debilitamiento del sistema de cargos. Bajo este sistema (de usos y costumbres) la ciudadanía en forma generosa y voluntaria presta servicios a la comunidad, como también auxilian en diferentes cargos municipales lo que ya no es posible...porque dada la crisis económica que vive el país, ya los servicios y cargos municipales no se prestan en forma gratuita, de tal forma que es necesario cubrir con una remuneración los trabajos que los ciudadanos del lugar prestan en beneficio de sus conciudadanos."

Las diferencias entre el autogobierno indígena y los sistemas políticos y jurídicos occidentales son profundas. Sin embargo, estas diferencias nos dan la clave para entender la identidad indígena y el pensamiento y filosofía indias. En comunidades donde las decisiones se toman por consenso, en las asambleas que parecen interminables, la comunidad misma sale fortalecida y reafirmada. En estos procesos, la meta principal es la cohesión de la comunidad en su conjunto así que se hace todo lo posible para integrar la postura minoritaria al proceso.

Los servidores públicos que no reciben ninguna remuneración para sus servicios y que consideran el honor de servir compensación adecuada para un año de su labor, trabajan desde una perspectiva radicalmente distinta a la gran mayoría de los funcionarios gubernamentales. Esta es la raíz del "mandar obedeciendo". Lejos de ser un ideal impuesto por una visión utópica, es una realidad -difícil de llevar a cabo- para las autoridades indígenas en las comunidades.

Transformación de las fiestas

         Más allá de la velocidad de los procesos de cambio, los casos estudiados y la literatura existente proporcionan elementos suficientes como para esbozar algunas hipótesis sobre algunos factores que sabemos están vinculadas a las transformaciones de las fiestas patronales.

Dentro de la multiplicidad de factores posibles, me detendré sobre cinco que considero particularmente importantes: la articulación con el mercado, la vinculación con la política local, la emigración, la defensa de la tradición o de la etnicidad y, las políticas pastorales.

Ahora bien, estos cinco factores actúan de manera diferente dependiendo del tipo y cobertura de las fiestas patronales: la posición de la fiesta en el ciclo local y regional es un factor que condiciona los efectos que pueden causa los otros cuatro; ello está en función a su tamaño, su cobertura y –aunque es un factor que analizamos más adelante- a la presencia o la ausencia de emigrantes

Raíces que se pierden

Los Mayores han dicho que la fiesta de San Lorenzo, tiene una finalidad que es estar alegres, contentos y dar gracias por los favores recibidos de parte del Creador, y seguir siendo jucha anapu. K’uincheni (para comunicarnos  entre la naturaleza creadora y la vida) para eso era la fiesta y para ello, hasta hace algunos años la comunidad vivía varios aspectos: el saludo de los Tata K’eriecha del pueblo y de las comunidades vecinas en el atrio antes de la danza de los Moros, la uanopikua, procesión de los símbolos religiosos, las serenatas de bandas con música de compositores purépechas y de otros músicos universales, no como los que se interpreta y se escucha a hoy; los cargueros que organizaban la corrida de toros, todo esto se esta perdiendo.

Al igual que en otras comunidades, este fenómeno es general,  las bandas tocan más “música pop” que la de nuestros compositores, en la plaza se venden pizzas, sopas japonesas instantáneas, hamburguesas gringas, cervezas corona y modelo al por mayoreo, nada de artesanía que producen los pueblos, hasta llegan a las comunidades enfiestados los "desplumadores" de incautos con las famosas rifas y ruletas; el jefe de tenencia recibe un impuesto por la colocación de todo tipo de vendimias y juegos mecánicos, tan estorbosos para la realización de la verdadera fiesta. Son pocos los que hacen caso a las actividades religiosas.

Por historiadores no indígenas, se sabe que después de la “conquista espiritual”, las parroquias de las comunidades organizaban la fiesta en coordinación de las autoridades tradicionales y civiles, pero hoy los curas de cada lugar solo se limitan a recibir su parte de las cooperaciones y a gastarlo en la realización de la concelebración eucarística y la comida y vino para curas invitados.

 

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