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Tirindaro, mpio. de Zacapu, Mich. -Sea en Paracho, mediante la lucha política; en Tingambato, atrayendo turistas o en este territorio, que ahora viste el morado de luto, por ser el área en donde más se ha olvidado la cultura ancestral, los P´urhépecha, aferrándose a los saberes antiguos, se pronuncian por construir una nueva sociedad que los acepte con su bagaje, su universo y su espíritu indomable que los ha impulsado a no extinguirse, como el "Tata Fuego" que invocaron en una plaza cívica que recuperó su carácter de ceremonial. Aquí, Tiríndaro, como en la sierra, la Cañada de los Once Pueblos y en el Lago, con febrero llegó el nuevo ciclo. Es el año 18 para los P´urhépecha, quienes retomaron el conteo que perdieron y se preparan para ingresar en el 2001 de la era común, al ciclo del sexto Sol.
A los ojos de los turhixi, (hombres blancos, de alma negra), las
manifestaciones culturales de la gente p´urhépecha constituyen un foco
rojo en la geografía política. Para el gobernante
turhixi, la manifestaciones culturales de la etnia, su deseo de
recuperar lo que les fue arrebatado hace más de 500 años y los valores de
los que se pretende despojar todavía, tiene matices de separatismo y de
subversión, mientras que para el p´urhépecha es simplemente reclamar el
respeto que se le negó a sus usos y costumbres y que aún no es elevado a
rango de ley. Para los que están en medio, a falta de canales adecuados de comunicación los P´urhépecha, son una "bola de indios revoltosos que mejor deberían ponerse a trabajar" o bien sus manifestaciones de inconformidad son parte del folklorismo que se les acostumbró a entender, desde tiempos de Luis Echeverría. Aunque desde antes, se les enseñó que los pueblos indios y la población mestiza, son seres aparte, con ideas diferentes. Se ensanchó la brecha entre ambos, pero siguieron unidos por el vínculo de la miseria. Sin embargo, los p´urhépecha únicamente están pidiendo un lugar en el universo y que se salde la deuda que el poder económico y político tiene con ellos. LA ERA DEL SEXTO SOL Durante todo el primero de Febrero, los p´urhépecha de las cuatro regiones que se representa en la bandera de la etnia con el azul para el lago, el verde para la Meseta, el amarillo para la Cañada y el morado para la Ciénaga, se reunieron para encender el fuego nuevo. Esto significa de acuerdo a lo dado a conocer por el p´urhépecha licenciado en Ciencias Políticas, José Merced Velázquez Pañeda, "entrar a un nuevo ciclo que de acuerdo a la concepción indígena se ingresa entre las últimas horas del primero de enero y las primeras horas del 2 de febrero". De acuerdo al "calendario propio, se comenzó un nuevo ciclo, en lo que se refiere a este tiempo inmediato; pero también tenemos otro gran acontecimiento: todo este tiempo que va a transcurrir del año 2000 al 2001, de la era común, vamos a entrar a un nuevo tiempo o una nueva era: la del sexto Sol". SI, SOMOS SUBVERSIVOS Con una mirada capaz de salvar la fachada humana y con el porte majestuoso que le dan los atavíos de la Sierra de Cherán, el matemático Irineo Rojas se apasiona y responde que "sí es subversivo tratar de recuperar la dignidad humana, la dignidad de las culturas, entonces, sí somos subversivos. Si a eso le llaman subversivos, pues entonces lo somos. Agregando enfáticamente con las flechas de sus ojos, Irineo Rojas dispara: "la gente no ha entendido realmente lo que es México. Es uno de los países más hermosos en el mundo. Pocos países conozco yo, con esta riqueza cultural que tiene y esto solamente los auténticos mexicanos, los de origen, con dignidad, con orgullo propio, podemos apreciar en este país". La paradoja gubernamental que se difunde contra las manifestaciones culturales p´urhépecha tiene origen, explica este hombre, hace 18 años, cuando junto a otros hermanos decidieron que el fuego, el tata, no debe volver a sofocarse; "hay un grupo de gente en el poder que piensa que nosotros somos subversivos y eso es una mentira". UN MEXICO INGRATO Protegido por un elaborado gabán le dice a la entrevistadora "que ella y muchos otros, deben cambiar de actitud y considerar que somos subversivos. Este México ha sido ingrato con las culturas nuestras y esa ingratitud todavía es una deuda". Alza la voz, para vencer las notas del son que nos evoca a Juan Colorado en su potro "El Huracán" y puntualiza sus concepciones: "tenemos que entrar a un plano de igualdad, a un plano en donde todos tengamos la misma voz; donde todos podamos decir esto también es válido". Con una emoción que da tintas a su voz reclama: "porqué razón durante muchos años mintieron y nos engañaron que nuestras lenguas eran dialectos? Nos metieron en la cabeza eso y todavía muchos lo siguen creyendo. Es la mentira más horrible que nos han dicho y es el engaño más terrible. En México se hablan más de 60 idiomas, aparte del español". Concluye intentando acallar las notas de los sones: "por esta razón creo yo, mucha gente cree que somos subversivos, porque estamos tratando de construir ese México que no han podido construir los otros y eso, lo vamos a hacer nosotros". COLONIZACION POLITICA Y ESPIRITUAL No sólo el sector oficial ha demostrado su oposición a la ceremonia que desde hace 18 años retomaron los p´urhépecha y que en esta ocasión tuvo su sede en la comunidad de Tiríndaro en donde muy pocos ya hablan su idioma original. Hay representantes de la iglesia católica que ven un peligro en el interés de la gente p´urhepecha por recuperarse.
José Merced Velázquez Pañeda, uno de los cargueros para la próxima ceremonia
que se realizará en Cherán, opina que, "la colonización que se ha dado a
través de patrones religiosos, han confundido a nuestra gente, haciéndole
pensar que lo que buscamos en este proceso de recuperación y revaloración de
todos los aspectos nuestros como pueblos, se pretende crear una nueva
religión y eso es absolutamente falso". Entrevistado, mientras sus hermanos y hermanas celebraban la llegada de lo que las dependencias turísticas oficiales han traducido como el Año Nuevo P´urhépecha, considera que se está buscando "simple y sencillamente retomar los valores, la concepción y una serie de conocimientos que mantienen nuestros pueblos, para llegar a conformar un nuevo modelo; una nueva sociedad, como p´urhépecha en este caso". "Nosotros- continuá- queremos remarcar que, a diferencia de algunos que consideran que los indígenas estamos retrocediendo, pensamos que al contrario: estamos recuperando, reafirmando nuestras raíces y cultura para avanzar en el futuro, en nueva sociedad, que en lo inmediato es urgente". LA ESENCIA COMUNAL José Merced Pañeda, especializado en Administración Pública, describe "esa nueva sociedad que tendrá que ver mucho con el comunitarismo o la relación de las personas sin distingos, fraterna y humanitaria; una relación que en la sociedad en que vivimos se está perdiendo, porque todo se está dosificando, materializando y perdiendo la espiritualidad que al margen de las religiones, todos los seres humanos tenemos". "Recuperar, revalorar lo propio, lo nuestro,para avanzar en una nueva sociedad incluso tecnológicamente, como en la computación, el internet y el correo electrónico. Los p´urhépechas no nos negamos a esos avances, al contrario, pero una cosa es avanzar hacia ese proceso sin identidad y sin raíces o con ellas", señala el cheranense. TRABAJO Y TURISTAS A fines del 99 en Tingambato se realizó una ceremonia de renovación del fuego, pero a la usanza tolteca. Ahí, el custodio del Tata Fuego, José Luis Hernández, solicitó dos bienes a los dioses: fuentes de trabajo y turistas. Esta ceremonia se viene realizando desde 1992, pero en esta ocasión se montó todo un operativo para recibir a los turistas. El rito del Fuego Nuevo se ha venido efectuando en el centro ceremonial de dicho municipio, con fines de rescate cultural. Ahora se le da promoción como folklorismo y sus habitantes, golpeados con la baja en la circulación de vehículos, que se traduce en bajas ventas y que es consecuencia del uso de la supercarretera Uruapan-Pátzcuaro, se aferran a las propuestas oficiales. Para el custodio o carguero del fuego en Tingambato, la ceremonia tenía como fin "purificar los objetivos del pueblo, a la vez que se quiere promocionar turísticamente". Dijo en esa ocasión que al contactarse con los elementos considerados sagrados en las culturas antiguas, "estamos refrenando los proyectos que tenemos para echarlos adelante, seguir con el proceso del pueblo y seguir buscando fuentes de trabajo". Pero además de pedir bendiciones, el sacerdote del fuego explicó: "porque es nuestra raíz". |