|
¿QUÉ SOMOS? Punto primero Somos un combate concreto por la libertad; un movimiento, no una organización delimitada, una resistencia a la opresión y a la explotación a nuestro pueblo, al poder y a la vida indigna de un ser humano a los que está sometida nuestra población. Somos combatientes jóvenes que han resuelto no dejar que sean arriadas las banderas por la que dieron su vida cientos de luchadores en el país y en el mundo. Somos estudiantes y profesores rebeldes que hemos decidido construir, con nuestra lucha y con nuestro estudio, una escuela, una universidad de Nuevo Tipo, que se erige como una institución para la critica, para el desarrollo y el despliegue de una ciencia para la vida; una escuela y una universidad que formen alumnos y profesionistas, profesores e investigadores imbuidos de una militancia científica, es decir, comprometidos con una vocación de ser científicos, promotores de una educación orientada a enfrentar y resolver los problemas fundamentales de nuestros pueblos, comprometidos con la gran hazaña de la liberación, de la democratización de nuestra educación y nuestra vida toda. Somos una propuesta, antes que ser una impostura; somos una construcción, una proyección y un proyecto de vida escolar y universitaria; no somos negadores ni destructores en primera instancia. Para nosotros no es el grito el que está al principio; al principio fue y es la práctica, la lucha propositiva y de ejercicio en los hechos de relaciones educacionales de autodeterminación. Punto segundo EL MOMENTO ACTUAL EN LA LUCHA ESTUDIANTIL Nos proponemos desarrollarnos como Movimiento Nacional Estudiantil en momentos en que, por una parte, el sistema educativo en general y particularmente el universitario, pasa por una profunda crisis y, por otra parte, la resistencia estudiantil se desenvuelve con serias dificultades. I La crisis a nivel educacional y específicamente universitario presenta tres características: 1.- Una crisis de conocimiento. 2.- Una crisis de Institucionalidad. 3.- Una crisis de legislación. La crisis de conocimiento constituye el aspecto fundamental de ésta, pues es el conocimiento el fundamento de la dimensión educacional. Por una parte el conocimiento que se imparte y se construye en nuestras escuelas y universidades es, esencialmente, un conocimiento obsoleto; nuestras instituciones educacionales mantienen un atraso, un subdesarrollo considerable. El subdesarrollo y la dependencia no sólo se dan en la esfera de la economía sino que engloban al conjunto de la vida social. La educación en México es dependiente y subdesarrollada. Al mismo tiempo, nuestro sistema educativo no reivindica ni recupera de manera pertinente al conocimiento tradicional que en todas las esfera de la vida ha permitido a nuestro pueblo vivir y sobre vivir, sorteando etnocidios, genocidios y los distintos intentos de destrucción de los pueblos por parte del imperio y de las burguesías locales. Al mismo tiempo, el conocimiento de punta, el que expresa los avances civilizatorios mas altos conseguidos por la humanidad, no están recogidos en nuestros planes y programas de estudio. La recuperación del conocimiento de punta y del conocimiento tradicional es altamente marginal y solo tiene lugar en pequeños espacios del sistema educativo; solo pequeños núcleos de docentes y de investigadores que generalmente operan en las redes educativas y de investigación del imperio -la mayoría de las veces sin saberlo y creyendo gozar de privilegios- están actualizados o reivindican el conocimiento ancestral de nuestro pueblo. Como Movimiento Estudiantil de Nuevo Tipo, nos proponemos reconstruir nuestro sistema educacional mediante proyectos que le doten de nuevos contenidos programáticos, que enriquezcan la curricula o sea el tipo de asignaturas y de disciplinas que se imparten, el establecimiento de una distribución equilibrada de los distintos conocimientos que se imparten, con la consiguiente actualización y reconstrucción de los acervos bibliográficos y de las fuentes del conocimiento. La crisis del conocimiento ofrece un segundo aspecto en lo que se refiere a la relación entre docencia e investigación, y en general al papel protagónico o subordinado de los docentes y de los alumnos. Aunque resulta de suma importancia recomponer las técnicas de enseñanza y los procedimientos pedagógicos, lo más importante reside en que nuestras escuelas son espacio de transmisión de conocimiento y no de su construcción, un conocimiento que como ya dijimos es generalmente un conocimiento viejo o, si es nuevo de todas maneras está desfasado de los mayores avances civilizatorios. La relación entre docencia e investigación es actualmente de yuxtaposición, de separación. No solamente se considera que a nivel de secundaria y nivel medio superior no cabe la investigación que se dejaría para el nivel de licenciatura y sobre todo posgrado, sino que mas grave aun es que se considera que la relación maestro alumno solo debe ser de docencia y no de investigación pues se asume que solo el docente es capaz para investigar y no el alumno. Los programas y los contenidos de las asignaturas nunca se asumen aunque sea en algunas de sus partes como protocolo de investigación; las materias solo tienen transmisión de conocimiento dado. Por otra parte, el sistema educativo nacional es productor y reproductor de valores consumistas, deshumanizantes acríticos que no forjan en el alumno y el profesionista una voluntada científica y militancia científica. Por voluntad científica entendemos la disposición del alumno para forjarse como profesionista que es científico y que permanentemente busca desarrollarse como científico, que se propone y se dispone constantemente a ampliar su actualización y constantemente se dispone a ubicar los problemas fundamentales de la humanidad y hallarles solución mediante un ejercicio investigativo permanente. Tener voluntad científica significa que el estudiante no quiere ser un profesionista del montón, que no se satisfaga con la simple obtención del titulo y la obtención de un trabajo remunerativo, sino que construya un acervo científico cultural actualizado y se despliegue como investigador sistemático; por militancia científica entendemos que el profesionista que tiene vocación y voluntad de científico se inscribe en la lucha por mantener a la ciencia al servicio de la vida, se inscribe en el combate para que la ciencia deje de servir a la explotación y a la opresión y se difunda y comuniquen sus logros como hechos de progreso, incremento de bienestar de vida auténticamente humana y como hechos de liberación y no como propiedad del capital. El ejemplo típico de una militancia científica que no se concibe como pertenencia a un partido la dieron científicos como Albert Einstein que orientaron sus esfuerzos contra los usos capitalistas y militaristas de la ciencia; la militancia científica implica el compromiso activo para que la ciencia sea usada para generar una vida auténticamente humana. La crisis se expresa también como desgaste, inoperatividad de las estructuras de gestión de administración y gobierno de las escuelas y universidades; es también una crisis de institucionalidad. Los órganos de gobierno de las escuelas y universidades ya no responden a las necesidades de un proceso moderno, y coadyuvador de una capacidad para enfrentar y resolver los problemas fundamentales de la sociedad mexicana, los órganos de gobierno se dedican a administrar los atrasos educacionales, y casi siempre operan como espacios de enriquecimiento personal o trampolín político. En las escuelas y universidades ya no hay administración que promueva el desarrollo científico y cultural; hay burocracia, hay administración para la reproducción de todas las prácticas educativas de la dependencia y desarrollo de la misma acumulación de capital; las administraciones escolares y universitarias son botín y promotoras del capitalismo y en esa medida van perdiendo reconocimiento y autoridad ante la base magisterial y de estudiantes. La crisis ofrece un tercer rostro como crisis de la normatividad de la convivencia escolar y universitaria. Las leyes orgánicas y el conjunto de reglamentos escolares son normas de poder, son normas que diluyen la capacidad crítica del magisterio y de los estudiantes que inhiben a la base y que solo buscan la reproducción de los regímenes escolares que ni siquiera permiten la modernización en términos capitalistas, menos la autodeterminación de las bases. La crisis ofrece muchas facetas y siempre será necesario no olvidar ninguna. Nosotros, en este momento resaltamos los tres aspectos señalados, y nos proponemos enfrentar esta crisis subvirtiendo esas tres relaciones sociales en una lucha de propuesta y construcción de relaciones educacionales de nuevo tipo. II Después de la ultima huelga encabezada por el C.G.H. la resistencia estudiantil se expresa de manera desarticulada con poca claridad en los objetivos y en los métodos de lucha y sobre todo hegemonizada con una concepción y un pensamiento desfasado de los retos actuales de la educación, de la escuela y de la universidad. El movimiento estudiantil con expresión nacional no existe, y al interior de las escuelas y universidades son pequeños grupos los que intentan resistir. Lo más grave es que se carece de una definición de priorizar el trabajo al interior de la escuela y universidad y los esfuerzos se canalizan hacia la solidaridad con sectores externos a la escuela y universidades; los pequeños y esporádicos destellos de resistencia estudiantil son defensivos prioritariamente ó sea se despliegan ante los embates del gobierno y ante la iniciativa de la cúpula de la universidad; son movimientos contra la elitización de la educación, contra la privatización, contra la caída de la matrícula y el presupuesto, contra la congelación de salarios y el empeoramiento de las condiciones de estudio y de vida. El carácter defensivo del movimiento expresa que se trata de un movimiento de viejo tipo, un movimiento que no pone por delante la propuesta, la alternativa, el ejercicio práctico de lo que se necesita y se quiere, en fin un movimiento eminentemente contestatario. Sin embargo, estos pequeños brotes de resistencia ponen de manifiesto una extendida insatisfacción social por parte de las generaciones jóvenes, un hartazgo hacia todas las formas de cultura de vida cotidiana y de ejercicio de gobierno y de política en general; expresa la conformación de una nueva generación de jóvenes, los jóvenes de la crisis, sin perspectiva ni futuro, los jóvenes que estudian sin saber para que, solo sabiendo que un incierto porvenir los espera; es una generación que no cree en si misma ni en nadie y que resiste con formas que recuerdan mucho al viejo nihilismo y al existencialismo individualista, pero se trata de una generación con formas inéditas de resistencia, formas que no pueden ser captadas por el pensamiento tradicional, que constituyen una potencia pues encierran grandes posibilidades de desarrollo. Ningún llamamiento, ni esfuerzo tradicional puede aparecer como alternativa para estos jóvenes, sólo un planteamiento radical, solo un proyecto auténticamente revolucionario. La realización del estudio aparece en la actual juventud como ejercicio sin esperanzas. En consecuencia, la resistencia estudiantil no encuentra motivaciones para orientarse al interior de la escuela y la universidad. Pero en la medida que esta resistencia no enfrenta los problemas de su vivencia socio productiva o sea las formas concretas que toma el poder y la explotación al interior de las escuelas y universidades, en esa medida la resistencia no es ni puede ser revolucionaria por mas desplantes rechazadores, ruidosos que se hagan. Esta potencia implícita en el profundo hartazgo hacia su vida educacional y en general a su vida social puede realizarse a condición de que la resistencia sufra un giro radical totalizador, a condición de que ubique y se despliegue reconociendo que un movimiento estudiantil es de nuevo tipo porque es revolucionario, porque lucha contra el poder; lucha por el poder por- que se sustenta en autodeterminación y construye autodeterminación; y es autodeterminado porque es capaz de construir acciones de manera libre, porque es capaz, de construir y ejercer relaciones educacionales que respondan a los intereses de la base educativa y universitaria, porque es capaz de ubicar y hacer prevalecer la dignidad de la base educativa y universitaria y porque se hace de condiciones de todo tipo para sacar adelante los proyectos construidos por su propia práctica, o sea un movimiento estudiantil de nuevo tipo y un movimiento magisterial de nuevo tipo porque es libre, autónomo, independiente y soberano. Escribió :I reri Huacuz Dimas E mail: uarhitam@hotmail.com |