El pasado 14 y 15 de noviembre se celebró en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, la XIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, cuyo tema central fue “La inclusión social: motor del desarrollo de la comunidad iberoamericana”. Desde los primeros días de octubre, América Latina y el mundo, supieron de la titánica movilización del pueblo boliviano. La convulsión andina que triunfó en La Paz el 17 de octubre, derribó al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. En la gran eclosión social, los pueblos indígenas fueron, son y serán un referente central en la rebelión popular. Con justa razón, se considera a los quechuas y aymaras bolivianos, como un faro de orgullo para los pueblos indígenas del mundo. Indios, mineros, campesinos y otros sectores pobres, decidieron dejar atrás el oprobioso camino de la exclusión, la discriminación y el racismo.

  Este fue el contexto histórico de los días que precedieron la celebración de la Cumbre Iberoamericana. En el medio diplomático, en los sistemas de seguridad y en el análisis político de gobierno, se conjeturaba sobre la posibilidad de cancelar o posponer la Cumbre en Santa Cruz. Afortunadamente, imperó el optimismo y la esperanza de hacer cumplir la premisa de la inclusión social, para dar voz y participación a la disidencia. La Cumbre Iberoamericana, al proclamar la importancia de la inclusión social, tuvo que abrir su espacio de diálogo a las otras miradas y discordantes y contradictorias a la visión de los Jefes de Estado y de Gobierno.  

Además de los representantes indígenas de América Latina, hubo un nuevo actor político en la Cumbre Iberoamericana de Santa Cruz. Desde 1991 en que se instaura el sistema de cumbres iberoamericanos, por primera vez, un Secretario General de la ONU

participa en el debate interamericano. Koffi Annan, fue el personaje político de mayor importancia en el cielo andino. Trece años después, la representación indígena también irrumpió en la Cumbre Iberoamericana. La  presencia indígena modificó el protocolo presidencial y , esperamos, haya inaugurado un nuevo mecanismo de interlocución con las voces plurales de la sociedad latinoamericana. 

         En mi carácter del Presidente del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina (Fondo Indígena), fui invitado a Santa Cruz para presentar el Informe Ejecutivo del Plan de Reestructuracion del nuevo proceso de relanzamiento institucional. En mi exposición con los Responsables de Cooperación Iberoamericana  (RCI), presenté los resultados más sobresalientes y solicité la inclusión en la agenda iberoamericana, la intervención de tres dirigentes indígenas de la región. La voz de Sebastián Manchinery, Presidente de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA, con presencia en 11 países suramericanos), la visión de   Jorge Fredirck, Presidente del Consejo Indígena de Centroamérica (CICA, con presencia en 7 países centroamericanos) y la palabra de un representante de la CIDOB de Bolivia, abrieron un proceso inédito en la historia de las Cumbres Iberoamericanas. Escuchar las voces de alarma y preocupación de los representantes indígenas con  los RCI, sólo fue un preludio del grito y exigencia que en días posteriores  presentó el vocero del Encuentro Social Alternativo.        

         Sin embargo y a pesar de todo, el nivel de los RCI, sólo era una primera fase en la cual se trataba de iniciar el diálogo de posiciones y visiones con los pueblos indígenas. La inclusión era incipiente, complicada pero irreversible.  

         En el contexto de mi gira de trabajo en la Cumbre Iberoamericana a Santa Cruz, junto con Koffi Annan, Secretario General de la ONU, el 13 de noviembre participé en La Paz, a una reunión de trabajo con los principales líderes indígenas de Bolivia. Al día siguiente, en Santa Cruz, tuve el honor de participar en un encuentro privado entre K. Annan y Evo Morales, uno de los principales líderes políticos y parlamentario del Movimiento al Socialismo (MAS). En este contexto del diálogo político de alto nivel, sostuve un encuentro privado con Felipe Kispe Wanka, principal cabeza político del Movimiento Indígena Pachakuti. La presencia de K. Annan en Bolivia, fue un factor central para propiciar mensajes de diálogo, concertación y acuerdos mínimos entre los pueblos indígenas, en la búsqueda de caminos no violentos hacia una convivencia pacífica con los pueblos andinos.    

 La presencia y el diálogo político de K. Annan con las principales fuerzas políticas bolivianas, contribuyó a disminuir el nivel de confrontación con el Gobierno. La presentación de sus buenos oficios de velar por la protección de los derechos de los pueblos indígenas, hizo renacer esperanzas hacia una reconciliación frágil. En mi presencia, los líderes indígenas exigieron un mayor compromiso de la ONU para fincar responsabilidad sobre los 84 muertos, el tema de la despenalización de la coca, la defensa del gas, los hidrocarburos y la nueva constituyente para todos los bolivianos.  

         Concluido el diálogo político con dirigentes y legisladores indígenas, mantuvimos una interlocución permanente con los responsables del Encuentro Social Alternativo. En la ceremonia de inauguración destacó la intervención de Koffi Annan, la de Carlos  Mesa, Presidente de la República de Bolivia y la de Carlos Eduardo Medina, vocero del Encuentro Social Alternativo. Por vez primera en la historia de las Cumbres Iberoamericanas, los Jefes de Estado y de Gobierno, escucharon una voz enérgica que interpeló y cuestionó temas cruciales de iberoamérica. Los 23 mandatarios escucharon con silencio. Para algunos, su actitud denotaba una mezcla de incredulidad, asombro y sorpresa, mientras para otros, coraje, indiferencia, desprecio y malestar.  Sólo unos cuantos, muy pocos, se mostraron respetuosos, sus rostros no simulaban alegría, admiración y una mueca de alianza en las próximas batallas que se desarrollarán en el escenario latinoamericano.   

 El vocero indígena del Encuentro Social Alternativo, planteó tres temas centrales: la realización de una Asamblea Constituyente, la modificación de la Ley de Hidrocarburos y un referéndum que exprese la voluntad popular sobre la exportación del gas. Por si fuera poco, el mensaje político de Carlos E. Medina, destacó el rechazo al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).  

 Indudablemente, hay temas espinosos con posiciones duras e inflexibles. La sensibilidad política de Carlos Mesa, Presidente de la República de Bolivia, ganó la admiración de propios y extraños, cuando afirmó: “... lo que vale para Bolivia y lo que significó un momento tan duro para nuestro país, probablemente vale para el conjunto de nuestras naciones y nos obliga a detenernos en el camino, reflexionar y plantear respuestas nuevas, no solamente más creativas y flexibles, sino sobre todo más tolerantes, en la idea de entender al Otro, no como algo distinto y peligroso, sino como alguien que te puede enriquecer con una visión del mundo y de su sociedad. Decirles también de lo que tenemos que entender, y esa ha sido la razón por la que ha estado aquí en esta Cumbre Iberoamericana, un representante del Encuentro Alternativo, es aprender a escuchar, entender que las visiones para el futuro son distintas y a pesar de que tenemos una lógica y una racionalidad desde nuestros Estados! , y a  pesar del mundo globalizado en el que vivimos que demanda ciertas respuestas  racionales, debemos ser capaces de comprender que hay otras miradas y debemos ser  capaces de acercarnos a esas otras miradas, aunque no compartamos necesariamente  todos sus puntos de vista”.  

Estas son las miradas de los nuevos actores sociales que demandan con emergencia el ejercicio de la tolerancia, la flexibilidad, del acepta y respeta al Otro, de los que saben ver una visión de visiones posibles y variadas. No un solo camino, debemos ser creativos para superar los enconos y las diferencias de una manera civilizada, sin que tengan que haber muertos, sangre y  luto. 

         Mi admiración, respeto y reconocimiento a los pueblos indígenas de Bolivia, a su Presidente Don Carlos Mesa, desearle lo mejor en la difícil tarea de transición y reconstrucción nacional y a Koffi Annan, por dignificar el papel de la ONU en América Latina y por pregonar la paz en el cielo y territorio andino.   

*Presidente del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y experto del Foro Permanente para Pueblos Indígenas en el sistema de las Naciones Unidas. Artículo de opinión publicado en El Sur. Acapulco, México 4 de diciembre del 2003.