La justicia en la región sólo se aplica en un idioma: español, y pese a que la ley obliga a que a las personas de origen indígena se les explique su proceso judicial y su sentencia en su idioma natal, en el Centro de Readaptación Social e Uruapan (CERESO) no se cumple, “aquí nuestros abogados solo hablan español y toman la declaración de los internos en español, no importa que sean indígenas”.

Según Francisco Jaimes Monje, director del Cereso en Uruapan, aproximadamente un 18 por ciento de los 2 mil 196 internos son de origen indígena “tenemos hombres y mujeres de la meseta purhépecha, y la verdad creo que no necesitan abogados ni custodios que hablen su idioma, porque casi todos dominan también el español”.

            Y aunque Jaimes Monje reconoce que algunos internos dicen no hablar español “es mentira, dicen eso por conveniencia, para que les demos un trato especial, pero no caemos en el engaño”.

-¿Por qué tipos de delitos en especial son encarcelados los indígenas?, le pregunté     

-No hay un delito en especial que cometan los indígenas, violan las mismas leyes que los de la ciudad: asesinatos, robos, asaltos, violaciones, es lo mismo. Algunas personas caen por tala de bosques, pero esos delitos también los cometen los citadinos.

“todo está bajo control”

          El tráfico y uso de drogas, de influencias, de alcohol, la prostitución y hasta los malos pensamiento de los internos, “ya pasaron a la historia”, aseguró el director CERESO, quien con menos de 20 días al frente de esta cárcel, asegura que “todo está bajo control”.

Francisco Jaimes Monje, , quien anteriormente a estado al frente de las cárceles de Apatzingán, Lázaro Cárdenas y Zamora, en entrevista para la Opinión dijo estar consciente del lugar que está pisando “tengo muchas responsabilidades a mi cargo, tengo que cuidar que realmente haya una readaptación para los internos que por diversas causas purgan aquí su condena”.

El Mayor Jaimes Monje, quien es egresado del Heroico Colegio Militar, reconoció que tienen sobre cupo en la cárcel, pues mientras el Cereso fue construido para un cupo de mil 500 personas, en estos mementos viven en el lugar 2 mil 196 internos, de los cuales 135 son mujeres.

La edad de los condenados son varias, sin embargo Jaimes Monjes especificó que la mayoría tiene entre 20 y 25 años de edad, y los motivos por los que la mayoría fueron juzgados fueron varios “se comenten los mismos delitos que en otros lugares, asesinados, robos, narcotráfico, entre otros delitos”.

 Lucha contra tráfico de drogas

          “Aquí en el Cereso ya todo está muy cambiado, si viera que bonitos jardines tienen los internos y que limpio está el lugar, ni siquiera afuera hay esta belleza en jardines”, aseguró el Mayor Francisco Jaimes, quien en el momento de la entrevista vestía pantalón de mezclilla, camisa a cuadros tipo Monterrey, y una gorra donde estaba grabado el nombre de “Astros”.

-En casi todas las cárceles del país se han presentado casos de tráfico y uso de drogas al interior del penal ¿qué sucede al respecto en este Cereso?. Le pregunté.

            -No me va a creer pero aquí ya no pasan estas cosas, yo he hablado con los custodios y con todo el personal del Cereso, le he dicho que no quiero corrupción ni negligencia y que se castigará a quien viole las leyes de la cárcel, y me ha funcionado bien. Lo único que hago es aplicar la ley pareja, tanto a internos como a empleados de la cárcel.

“Siempre tengo que estar pendiente de lo que pasa aquí. Hay veces que luego de mucho trabajo ya estoy descansando en mi casa y como a eso de las 2 o 4 de la mañana me agarra la preocupación y me pregunto ¿qué estarán haciendo mis muchachos...? entonces me vengo aquí y realizo algunos recorridos en el interior de la cárcel, hasta las habitaciones donde están los internos, para vigilar de cerca que no haya drogas ni otras violaciones a la ley. Hay veces que hasta me preguntan los trabajadores ¿a qué hora duerme mi Mayor”.

Se acabó el abuso contra mujeres

          Pese a que hace algunos meses mujeres internas del Cereso denunciaron ante la opinión pública y Comisión de Derechos Humanos sobre los abusos de los que eran víctimas dentro del lugar, como “violaciones sexuales, golpes, prostitución”, entre otros. Al cuestionar al director de la cárcel sobre en qué condiciones viven las internas, este aseguró “todos los vicios en general ya pasaron a la historia. Antes se cometían porque así lo permitían las autoridades que estaban al frente del Cereso, pero ahora eso ya se acabó.

“Ahorita ya todos los internos saben defender sus derechos y si sufren algún abuso ya saben a dónde denunciarlo”. Por otra parte, Francisco Jaimes Monje aseguró que está trabajando en mejorar las condiciones de salud de los internos “tratamos de que si están enfermos y requieren una operación se les haga inmediatamente, los mandamos al Hospital Regional para que ahí los atiendan, ya si se mueren es porque Dios quiso”, aseguró.

En cuanto al deporte, el entrevistado señaló que al interior de la cárcel existen 100 equipos de fútbol “y se ganaron el Campeonato de la Liga Regional”, presumió, y aseguró que las mujeres juegan voleibol.

Miedo: valor controlado

        Cabe mencionar que el Mayor Francisco Jaimes, apenas tomó su cargo como director el pasado 16 de octubre, y aunque asegura que todo está muy bien en el interior de la cárcel y que ya se acabaron todos los vicios, violaciones de leyes y otros males que históricamente ocurren en el Cereso, familiares de los internos aseguran que sus pariente no viven bien “hay otros internos que son los líderes, los que controlan los dormitorios y a los que no tienen dinero y son líderes les quitan la comida, les piden dinero, abusan de ellos”, dijo una mujer entrevistada que no quiso dar su nombre.

Por su parte Jaimes Monje señala “estoy haciendo lo mejor que puedo”, y al preguntarle si tiene miedo estar al frente de esta cárcel, con antecedentes como el que ocurrió hace algunos años cuando asesinaron a un director del Cereso, el entrevistado responde:

“Si tuviera temor no hubiera aceptado el cargo, si se viene aquí con esa débil mentalidad no se cumple con el trabajo. Además yo tengo una filosofía: el miedo es el valor controlado”.