Editorial
No con la presencia policíaca y sus armas. Tampoco con la súbita
llegada y salida rápida de dependencias. Mucho menos con una visita
esporádica dejando con pesar el calor del escritorio en las oficinas de
la ciudad capital. Jamás con la falsa careta de quien acude nomás por
salir en la foto o porque necesita del voto. No. La Meseta no necesita
esas pantomimas. Porque, como el paternalista programa de
“Oportunidades”, sólo crean dependencia. Además, porque como
históricamente se ha comprobado, cuando un Gobierno no está con el
pueblo, así, de manera permanente, de lado al lado, el día que de veras
se le necesita, siempre llega tarde y por el lado equivocado.
El pueblo P´urhépecha no es ese ramillete de “focos
rojos”, como algunas dependencias de carácter estatal y federal, le
tienen clasificado. Se equivocan. La Nación P´urhe no es otra cosa
que una Comunidad de Comunidades cargada de cultura histórica y
valores matrios, que ha sufrido los últimos 500 años no sólo el
despojo de su territorio sino su desmembración y un ataque
sistemático a su visión del mundo; como lo es su cosmogonía, como
los son sus valores comunitarios. Se equivocan quienes supongan que
las comunidades indígenas no saben dialogar. Si no hacen otra cosa
en sus asambleas comunitarias o cada día en sus clanes familiares.
Lo que pasa es que ni el pueblo más pintado aguanta un bombardeo
cultural con balas de individualismo capitalista, de espejismos
consumistas, de autoritarismo vertical. Los gobiernos se equivocan
porque sólo saben escucharse a sí mismos y no paran de hablar. En
eso no aprenden de La Otra Campaña.
Por eso Xiranhua quiere dejar bien asentado que
en problemas como los recientemente sufridos por la comunidad
hermana de Cheranástico o los habidos en la comunidad hermana de
Capacuaro -a quien no se ha dejado de calificar como el “patito feo”
de la Meseta- en gran parte también han sido propiciados
porque no se ha implementado una política forestal con coautoría por
parte de las comunidades y porque cuando se ha tratado de presentar
otras alternativas de subsistencia que no sea la explotación de los
bosques (como la presentada hace tres años y medio en Capacuaro en
la que se pide explotar sus materiales pétreos cuidando el impacto
ambiental) simplemente a la fecha no se ha tenido una respuesta
efectiva por parte del Gobierno. Quede como colofón Editorial que a
las comunidades no les está quedando otra cosa que privilegiar el
diálogo intercomunitario y, unidas, presentar un frente común para,
de manera autónoma, resolver sus diferencias y asegurar su
desarrollo.
San Lorenzo Narheni, Meseta
P'urhépecha.
México.
Marzo 30, 2006.
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xiranhua@xiranhua.com