Diario Digital P'urhépecha

           E d i t o r i a l  // julio 15, 2006.

           San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México

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Editorial           

        

       Increíble, a pesar de los embates inmisericordes representados por el irrefrenable movimiento capitalista globalizador, los hermanos aimaras y quechuas de Bolivia prácticamente han recuperado sus territorios originarios. Tal y como lo prometió, el compañero presidente de Bolivia, Evo Morales, lanzó el pasado sábado 3 de junio su revolución agraria al anunciar la entrega de cerca de 2.5 millones de hectáreas de tierras fiscales a campesinos e indígenas, en un multitudinario acto en la región de Santa Cruz, donde se hallan apoltronados los empresarios que más se resisten al plan. Y eso no es todo, el presidente aimara advirtió que el siguiente paso que tomará será la reversión al Estado de las propiedades improductivas para distribuirlas entre los más pobres. Su eslogan: "Por la victoria en el Mutún y por el lanzamiento de la revolución agraria" en alusión a la adjudicación a una empresa india de un proyecto de explotación de una  enorme mina de hierro en Santa Cruz, cerca de la frontera con Brasil.

           

      “Porque no se limita únicamente a repartir tierras”, al entregar los primeros títulos de propiedad, llamó a este acto no una reforma, sino una revolución. De ahí la consiguiente promulgación de siete decretos, que prevén también el fortalecimiento del sector productivo en el campo, con ayuda técnica y financiera de Cuba y Venezuela. Con los antiguos terratenientes, nada. De ahí que el anuncio de Morales se produzca un día después de que fracasaran las negociaciones con las principales organizaciones empresariales agrícolas y ganaderas de Santa Cruz, Cochabamba, Beni, Pando, Potosí, Chuquisaca y Tarija. Luego seguirá la eliminación total de los latifundios ociosos y la entrega de entre 2.5 y 4 millones de hectáreas de tierras a los pueblos originarios de un país donde cerca de dos tercios de la población se considera a sí misma indígena y el mismo porcentaje vive en la pobreza. Las palabras de Evo, refiriéndose a los terratenientes, fueron: "Ellos, sus abuelos, nos han avasallado las tierras por 500 años; Ellos tienen que devolver las tierras a sus dueños originarios".

           

       Morales, que cimentó su carrera política al frente de los sindicatos de campesinos cultivadores de coca, abogó por convertir a Bolivia en lo que él llama "un país orgánico", es decir, un proveedor de productos ecológicos, sin fertilizantes ni agentes químicos. Respectos a sí mismo, les dijo a sus gobernados: "Soy parte de ustedes, igual que ustedes, vengo de ustedes, salgo de ustedes". Algo imposible de sostener por ningún otro gobernante latinoamericano. Por eso Xiranhua se pregunta: y los p´urhépecha, ¿cuándo? Porque una revolución agraria como la que Evo Morales está realizando hace falta en estas tierras. La parcelización de la Meseta, el crecimiento imparable llevado por los mismos compañeros indígenas de la propiedad privada en cada comunidad advierten ya que el reparto agrario habido el siglo pasado nunca pretendió resarcir el despojo perpetuado hace 500 años y que los parchecitos de hoy no sirven ni para remedio.

                 

  

    San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha.  México. julio 15, 2006.

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