Diario Digital P'urhépecha

           E d i t o r i a l  // Agosto 15, 2005.

           San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México

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Editorial

 

         Juchari uandakua. Nuestra palabra. Our word.

Porque para nosotros los p´urhépecha, la palabra cuenta. 

 

         El proceso de aculturación -pérdida de los valores culturales- en las comunidades p´urhépecha pareciera irreversible. Ese polifacético tesoro legado a las generaciones posteriores por los antiguos tata k´ericha continúa sufriendo un retroceso irreparable. ¿El precio? Muy alto. Más que grave. Los bosques originarios, al igual que el territorio primigenio, se hallan reducidos en más de un 80%. Lo mismo se aplica ya al número de hablantes del idioma p´urhépecha. Utilizado sólo en los discursos políticos y domingueros, el sentido de comunidad, está siendo día a día rebasado por un individualismo contumaz. Encandilado por los abalorios de la modernidad (sedentarismo, divisiones partidistas, aplicación indiscriminada del cemento, comida chatarra, soda como vicio tempranero, abuso del alcohol, migración irracional, etc.) el pueblo p´urhépecha simplemente está perdiendo la conciencia histórica, olvidando de dónde viene, cuál su misión en el presente, cuál su utopía final. Xiranhua no está de acuerdo.

 

            Ni lo estará. Desde sus primeros años como periódico quincenal y éstos últimos como medio cibernético, ha sumido la misión no sólo de denunciar las continuas agresiones que las comunidades indígenas sufren de parte de la sociedad nacional y sus gobiernos; ha asumido también  -aunque le duela más- hacer un tan contundente como respetuoso llamado de atención a las propias comunidades cuando éstas, en sus lucha internas, terminan pisoteando los principios fundamentales y los más altos valores que atesora su xiranhua. Por eso es nuestra postura oficial hacer un llamado a la paz  –y nos referimos en este momento y con profundo dolor particularmente a las comunidades hermanas de Cocucho, Urapicho y Patamban- a todos los p´urhépecha. Recuerden, al enemigo no hay que ubicarlo dentro.

 

            Por siglos, el sueño p´urhépecha ha sido construir entre todos una Comunidad de Comunidades. No le demos la espalda, no lo traicionemos matándonos entre nosotros. Del asesinato de un comunero –sea de la comunidad que sea y por la comunidad que sea- a su venganza -sea de la comunidad que sea y por la comunidad que sea- y de ésta a su revancha -sea de la comunidad que sea y por la comunidad que sea- hay sólo un pequeño paso al suicidio étnico. Que no es otra cosa que un etnocidio. Exactamente lo que muchos países y emporios tienen en la mira. Matarnos entre hermanos no arregla los problemas de linderos. Sólo nos coloca en una posición por demás absurda. Por demás vergonzosa: hacerle con nuestras propias manos la tarea a esa horda de enemigos que los pueblos indios del mundo siempre han tenido fuera.

      

 

 San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México. Agosto 15 del 2005.

Comentarios escribir a e-mail: xiranhua@xiranhua.com 

 

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