Editorial
La
Derecha está de plácemes. Con sentencia inapelable se ha declarado a
Felipe Calderón Presidente Electo de los mexicanos. Por unos cuantos
votos y tras un proceso electoral plagado de irregularidades, los pocos,
ésos que a costa de los más han acumulado mucho, por fin respiran
tranquilos. Tras una agónica espera de más de 60 días temieron que el
candidato de los que menos tienen pusiera en jaque las estructuras de
sus castillos. Como buenos matemáticos, sabían que el que el no avanza
retrocede e hicieron todo lo ilegal y lo imposible para que continúe y
se mantenga el México de las injusticias. Al menos por otro sexenio.
¿Qué puede aportar el PAN a los marginados y comunidades
indígenas? Nada sino más de lo mismo: el capital por el capital, el
dominio por el dominio. Una estratificación piramidal cuya base no
ha podido rotar los últimos 500 años de la vida nacional. Seguirá
entonces la cadena de ignominia. Seguirá el pretender arreglar los
conflictos indígenas en 15 minutos. Conflictos que en realidad no
son indígenas, sino de raza t´urixi que los ha impuesto desde
el tiempo de la conquista. Seguirá -en aras al libre flujo del
capital y la libre empresa capitalista que han impuesto en la vida
nacional los gringos, la explotación de los indios y de sus
territorios y lenguas- el reduccionismo. ¿Seguirá?
Xiranhua apunta a que no. El “¡nunca más un
México sin nosotros” no ha perdido su vigencia. Es más, tiene en
este sexenio su ahora o nunca. Sólo que tendrá que ser muy a pesar
de la derecha. Y en eso, este Presidente Electo, como michoacano que
es y del territorio p´urhépecha, puede tener su oportunidad. La
oportunidad de sumarse a los de abajo, por imposible que parezca. No
porque abajo le requieran, sino porque se lo demandan justicia,
historia y dignidad. Es más, se debe sumar, aunque no lo deje el
capital o aunque él no lo quiera. Este tipo de país no aguanta un
día más. Y si lo aguanta, no debe aguantar. Y en caso de que se
empecine en gobernar para los de arriba, entonces los de abajo, que
son los más, que no votaron por él y que forjan mayoría, lo tendrán
que obligar. Entre Maximiliano y Juárez, el Cerro de las Campanas.
Historia obliga.
San Lorenzo Narheni, Meseta
P'urhépecha.
México.
Octubre 15, 2006.
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xiranhua@purepechas.org