Editorial
De intención, se busca lo que en
la comunidad no se consigue: mejores condiciones de empleo,
oportunidades de estudio, ampliación del entorno cultural, niveles
de vidas más elevadas. Seguridad. Tras muchos empeños se obtiene:
mayor discriminación, pérdida de la identidad, desintegración
familiar, pandemias como el SIDA. Soledad. La población p´urhépecha
participa también del fenómeno migratorio que ocurre en el entorno
nacional. De ahí que la visita realizada a los Estados Unidos por el
Director Fundador de Xiranhua no haya sido mera casualidad. Su
intención fue comenzar a constatar qué y cómo sucede ese imparable
proceso de aculturación que lleva ya más de 500 años a cuestas del
pueblo p´urhépecha y que se ha visto intensificado con la migración
focalizada a diferentes estados de la Unión Americana;
principalmente California, Florida, Washington, Illinois y Tennesse.
Porque este fenómeno comienza a tener una incidencia
insólita, por acusada, en todos los ámbitos comunitarios: densidad y
crecimiento de la población, reubicación territorial, estructura y
descomposición social, transculturación lingüística, monolingüismo,
fecundidad y mortalidad, disolución familiar, divorcios, alfabetismo,
discapacidad, pluralismo religioso, pérdida de identidad,
folclorización, etc. Si la etnia p´urhé pudo, a pesar de los
pesares, conservar sus raíces culturales los cinco pasados siglos,
están bastando sólo cinco décadas de creciente migración
extranacional para que valores fundamentales como lengua, raza,
religión y territorio se vean trastocados.
Xiranhua
pone a consideración del lector qué sucede cuando un p´urhé
monolingüe se ve obligado a emigrar hasta estados tan lejano como
Washington donde prácticamente de ser un individuo comunitario pasa
a ser un individuo tan solitario como encapsulado. O el caso de
quien deja mujer e hijos de su raza y de su lengua y de pronto se ve
envuelto en una aventura marital con una extraña que lo antelleva
hasta hacerle perder su roll y status en esa célula
básica de la sociedad comunitaria como lo es su familia. O el caso
de quienes perdiendo la fe de sus padres, pasan a un sectarismo
capitalista totalmente ajeno a la pindekua, a la kústakua,
a la kuínchikua. Y a la mimíxekua. O lo que resulta
más trágico: el caso del indígena que migra venido de un ámbito
donde todo es comunidad y termina envuelto en otro donde todo es
propiedad privada e individualismo capitalista.
De ahí que tanto Xiranhua como Xiranhua Kuskua
Radio no puedan quedar apoltronadas en nuestra región sin salir
a comprometerse con un fenómeno inédito como lo es el migrante, que
a querer y no ya es parte de la nueva cosmovisión p´urhépecha y que,
al no poder ser eludido, ha de ser asumido con esa sabiduría que
sólo se encuentra en nuestras raíces culturales. De modo que más que
involucionar y quedarse en el muro de las lamentaciones, habrá que
evolucionar sin traicionar las bases fundamentales de la
p´urhepecheidad para encarar los nuevos retos y asumirlos de manera
tal que en vez de debilitar, fortalezcan nuestra identidad
comunitaria p´urhépecha.
San Lorenzo Narheni, Meseta
P'urhépecha.
México.
Octubre 15, 2006.
e-mail:
xiranhua@purepechas.org