Editorial
Como parte
del Mahgreb (toponimia árabe que refiere el noroeste del continente
africano), habitado por berberes y árabes, encajado entre los
territorios rectanguloides de Libia y Algeria, a 250 km al sur de
Cerdeña y 170 al suroeste de Sicilia, se asienta Túnez. Este pequeño
país musulmán, dividido en 17 provincias, ha sido testigo del
dominio y caída de los cartagineses, romanos, bizantinos, moros y
bárbaros. Independizado de Francia en 1956, acuna uno de los
entornos geográficos más bellos del mundo. Zona de contrastes, a su
extremo sur, entre Oibili y Tatawin, yace parte del Gran Erg
Oriental del Sahara que poco a poco pero inexorablemente ha ido
desecando el lago Shat al Jarid. De ahí para el norte y hasta el mar
mediterráneo, cruzan los Montes Atlas, a cuyo extremo dorsal se
forma el golfo de Túnez a cuyos labios se asienta la capital del
mismo nombre. Del 15 al 22 de noviembre, representado a los pueblos
indios de México y luego de recibir el World Summit Award, estará
ahí el director/fundador de Xiranhua, Pedro Victoriano Cruz.
Más que viaje de turista, será uno de conquista. Porque esta página
Web, palestra de la lucha por la autonomía p´urhépecha, ha ido
ganando el favor de propios y extraños. No por nada, que ahí están
los registros, la consultan al menos 600 cibernautas diarios. Y la
cifra va creciendo. Quien quiera darse cuenta cabal ya sea de las
últimas noticias o del pensamiento del pueblo p´urhé y otros pueblos
hermanos, que recorra sus páginas. Quienes hemos trabajado en este
medio desde sus mismos inicios, sabemos que el compañero Pedro será
un buen representante nuestro en ese encuentro internacional de más
de 160 países donde se discutirán el reto que presenta para los
países del tercer mundo la feroz rebatiña que entidades como USA, la
Comunidad Europea y Japón entablan por el control de los sistemas
multimedia de comunicación mundial. Reto que va desde el exigir que
empresas como Microsoft tenga en cuenta en su diseño de programas de
cómputo la lengua y características culturales de las etnias del
mundo, hasta implementar estrategias para que éstas salgan avante en
sus interacciones con la aldea global.
Al
final, lo que comenzó como un quincenario tabloide regional,
internacionalizado ahora como diario cibernético, pretende ampliarse
y ramificarse hasta constituirse también en telecentro comunitario,
por ejemplo. O en una Estación de Radio a través de la Internet. O
en banco de datos y música. O como parte de una megared indígena de
noticias y comunicación, pero la mayor propuesta es que los pueblos
indígenas de América tengan sus propios territorios en la web, sus
propios sistemas “Servidores Web”. Esa, entre otras, es la
encomienda que lleva a África nuestro jurhámuti karari Pedro
Victoriano. Y es que Xiranhua, sin desprenderse de sus raíces y
principios, también evoluciona.
¡Pakeni Acha Diosi, juchiti p´amxpiti, ka jungua sontku!
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