Propio de las sociedades neoliberales, el
sistema de partidos refleja una metodología para acceder al poder,
totalmente ajena al espíritu comunitario. De ahí sus deficiencias. Y sus
falacias. Y no porque necesariamente involucre corrupción alguna, sino
porque parte de la premisa que para formar un gobierno, la sociedad
primero ha de escindirse. Lo que implica luchas intestinas de carácter
intergrupal que muy difícilmente, cuando no imposible, consigan formar
un frente común, una vez que alguno de los partidos se hace de las
riendas del gobierno. Que no es otra cosa la que refleja el estado en
que se encuentra nuestro México actual.
Ahora, por enésima vez, aquí en
nuestro Estado se está dando la gesta electoral. Lo que desde ya deja
ver una lucha ciega e intestina no sólo entre cada una de las facciones
partidistas como son el PAN, el PRI y el PRD, sino que la metodología
interna para seleccionar su candidato a Gobernador de Michoacán ha
llevado a una lucha radical y por el momento irreconciliable al PRD,
partido en el gobierno. Lo que es de lamentar en cuanto sucede que una
vez más la izquierda se fraccione.
Y si bien el sistema de partidos
corre anejo a las democracias y la democracia es tomada universalmente
como una panacea, esas pugnas internas y jaloneos, primero, y luego la
lucha sin cuartel y las truculencias entre cada unos de los partidos,
termina afectando sistemas tan valiosos de gobierno como son los que
tradicionalmente han caracterizado a los pueblos indígenas. De manera
más sentida en el caso actual a las formas de convivir y ejercer el
poder que sustenta y hubo sustentado la nación p´urhépecha. Si bien esta
visión no representa un rechazo a la democracia. Aunque sí a sus vicios.
También a sus falacias. Falacias como las que cada elección se dan
cuando los candidatos visitan al pueblo p´urhépecha prometiéndole una y
mil cosas para luego no cumplirlas. Falacias como la que representa una
visión “indigenista” en la que se escuda un turhixi para decir que sirve
a los pueblos indios sin hacer otra cosa que servirse a sí mismo y
además suplantando un papel que sólo corresponde a las comunidades
indígenas.
Un prueba de que el sistema
partidista en nuestro Estado no responde a lo que la Nación P´urhépecha
requiere lo ejemplifica el rechazo implícito de éstos para conformar un
solo distrito electoral p´urhépecha, por ejemplo. También el que
sistemáticamente los partidos no se han sumado a la lucha por la
autonomía que han emprendido los pueblos indios. Tal y como lo
ejemplifica el que por un lado el gobierno hubiese firmado los Acuerdos
de San Andrés y por el otro nuca se hayan cumplido. Xiranhua
Comunicaciones piensa que el actual sistema electorero tal y
como se lleva en Michoacán no refleja ciertamente la utopía p´urhé. Lo
que es de lamentar.
Y aun más, Xiranhua
Comunicaciones lamenta que los partidos en el poder y otros que
buscar el mismo sitio, sigan con el engaño, al decir que son los
“verdaderos” redentores que con una “Secretaria Indígena” o una “CIAPI
recargado” van a resarcir los daños y problemas de las comunidades, pero
mas lamentamos que algunos hermanos purhépechas se presten a este juego
político turhixi a cambio de un pequeño salario que les ofrecerán.
Xiranhua Comunicaciones
apuesta a que hoy, en estos nuevos tiempos hay que buscar nuevos
caminos, los partidos son un camino pero no es el adecuado para los
indígenas, es tiempo de crear nuestros propios caminos, basada en la
sabiduría de nuestro entorno, Juchari Ireta.
San
Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha.
México.
Abril 01. 2006.
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